El Dios amoroso de Baruch Spinoza

Cortesía Armando Martí

El Dios amoroso de Baruch Spinoza

24 de diciembre del 2018

“Dios es amor, y el que vive en amor, vive en Dios y Dios en él” (1 Juan 4:16). Entender a Dios y tratar de explicarlo sólo desde la razón es imposible, por eso, la forma de acercarnos a Él, es fusionando la inteligencia y el amor, pues el amor es un estado de afecto vivo que Dios tiene hacia nosotros deseándonos siempre todo lo bueno. El amor no se analiza, simplemente nace y sucede cuando somos afines el uno con el otro, desde una fuerza vibracional que nos impulsa a trascender con pasión y alegría, para crear nuevas posibilidades de bienestar, gozo y plenitud espiritual. Lo entendamos o no, vamos ascendiendo, a veces a ciegas otras inconscientemente, devolviéndonos o incluso realizando saltos cuánticos, siempre en busca de la divinidad en nuestro interior.

Existen muchas religiones y todas tienen en común intentar iluminar los oscuros caminos de nuestra ignorancia hacia el conocimiento, sin embargo, en ocasiones por su afán humano de destacarse y “poseer la verdad” ante las otras religiones, terminan confundiendo y atemorizándonos a través de sus ritos y dogmas. No obstante, estas tienen ciertos puntos referenciales, a continuación expondré esencialmente dos:

  1. El sentido profundo de lo sagrado y la revelación de algo muy grande que desciende a nuestras vidas, transformándolas a través de los milagros y las oportunidades de redención y renacimiento.
  2. El Creador se manifiesta por medio de la voz y las palabras de sus “elegidos” tanto en hombres como en mujeres, cuya misión es la de expresar y hacer cumplir su voluntad divina, guiando a sus hermanos a la iluminación. Estos guerreros de la luz, profetas y líderes espirituales, se encargan de divulgar los dogmas fundamentales y las leyes a la comunidad de fieles de esa iglesia; siempre con la espada del señor en sus manos para proteger de los infieles a los elegidos, cuya misión le ha confiado Dios.

La función histórica de toda religión es la de volver a unir el presente social a la eternidad, debido a que estamos en una sociedad desequilibrada, intoxicada, agotada y poseída, por la falta de sensibilidad de su propio egoísmo destructivo, de ahí que la esperanza sería entonces la de “ser perdonados” y redimidos por aquella fuerza eterna que no nace ni muere. Las religiones quieren edificar una comunión de los vivos, es decir, una comunidad de individuos cuyo objetivo es disolver la propia individualidad, concentrando su energía en un grandioso océano espiritual, pero con orillas bien delimitadas por los dogmas que dictan las leyes hacia esta convergencia.

A las iglesias no les interesa realmente las claves y secretos de una comprensión metafísica del universo ni develar grandes conocimientos filosóficos o esotéricos, pues su función no ha sido nunca la de ser escuelas de sabiduría. Es por esta y otras razones, que en la historia de este mundo han existido, existen y existirán grandes pensadores y buscadores de la verdad, que desde la fe crítica y su experiencia personal, han podido contribuir a una nueva forma más amorosa y auténtica de relacionarse con un Poder Superior.

Cortesía Armando Martí

El nuevo Dios de Spinoza

El padre del pensamiento moderno, el filósofo neerlandés Baruch Spinoza (1632 – 1677) fue uno de ellos; hijo de judíos españoles que migraron a los Países Bajos, estudió hebreo y la doctrina de Talmud (Obra que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, narraciones, dichos, parábolas, historias y leyendas del código civil y religioso, elaborado en los siglos III y V por los hebreos de Babilonia y Palestina). Asimismo, cursó estudios de teología y comercio, debido a la fuerte influencia que ejercieron sobre él escritores como Descartes y Hobbes. Decidió retirarse a Ámsterdam hasta su muerte en 1677.

Sus teorías y conocimientos, se basaron en la identificación de Dios con la naturaleza (Deus sive natura): “aquello que es en sí mismo y se concibe por sí mismo”, por lo que solo podía existir una sustancia: la divina. El hombre al estar dotado de cuerpo y alma, conoce y se compone de ambos atributos: Dios y la naturaleza, es decir, como una extensión del pensamiento. De ahí, su visión holística que considera que todo debe ser analizado en conjunto y no en partes separadas, pues el todo es inseparable.

Por eso, Spinoza se inspiró en escribir textos como: “Breve tratado acerca de Dios, el hombre y su felicidad”, “De la reforma del entendimiento” y “Tratado teológico-político”, con el fin de revelar su visión de la verdadera relación con Dios. A pesar de la lucidez y amorosa intención del autor, han pasado siglos y el ser humano continua preso emocional de los prejuicios morales y religiosos.

Cortesía Armando Martí

Personalmente me identifico con algunos de los pensamientos de Spinoza y su invitación hacia una nueva y sincera relación directa con mi Poder Superior. En esta Navidad quiero invitarlos a ustedes, mis queridos lectores, a abrir la mente y el corazón, reflexionando sobre estas palabras del inmortal Baruch Spinoza:

Dios hubiera dicho:

“”¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti.

¡Deja ya de ir a esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.

Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer.

Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito… ¡No me encontrarás en ningún libro! Confía en mí y deja de pedirme. ¿Me vas a decir a mí como hacer mi trabajo?

Cortesía Armando Martí

Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor. Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice…

Yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío ¿Cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso?

Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti. Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía.

Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas. Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro.

Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno. No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo: vive como si no lo hubiera, como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir. Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di.

Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó? ¿Te divertiste? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Qué aprendiste?

Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar. Deja de alabarme ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy?

Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido? ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.

Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros? ¿Para qué tantas explicaciones?

No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti.”

Soy una infinita maravilla

Ilustración Maestro German Tessarolo. El círculo: Es la unidad, lo absoluto y la perfección. Encierra
el cielo en relación con la Tierra, lo espiritual en relación a lo material. No tiene principio ni fin, es eterno y constante como el alma.

De igual manera, es importante recordar como escribí en mi más reciente libro Viajero Interior: Un Camino Simple hacia la Serenidad Personal: “Sin confrontar y conocer los impulsos instintivos, la experiencia espiritual de la iluminación y el dominio de sí mismo no será posible. El sendero empieza por reconocer los defectos de carácter, sin cargar con el peso de las máscaras y el vacío existencial perteneciente al personaje social. El remedio contra esa actitud del ego, es la simplicidad de volver a encontrar la persona humana que vive en armonía consigo misma y desde la orilla de la compasión evita juzgar y condenar a los demás. En este instante y a pesar de todo, cuentas con el mayor tesoro personal: tu paz interior.

Deja de preocuparte por las cosas del mundo, tú no eres una equivocación de Dios, somos algo más que la simple apariencia humana, pues existe un mundo muy profundo dentro de cada uno de nosotros, a pesar de la temporalidad del cuerpo y la mente. Detrás de ti está la eternidad, por eso cultiva tu ser. La fuerza más maravillosa del Universo es el amor, ya que, toda la creación fue inspirada en esa vibración milagrosa. Quién ama y se siente amado, encuentra el tesoro al final del camino”.

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