El Embera que cayó en desgracia

10 de mayo del 2012

Esta es la historia del político Francisco Rojas Birry, quien deberá pagar ocho años de cárcel por haber recibido dineros de DMG.

Francisco Rojas Birry

Francisco Rojas Birry

Francisco Rojas Birry fue condenado a ocho años de cárcel y a pagar 400 millones de pesos. Así lo decidió un juez después de valorar las pruebas que demostraron que este hombre nacido en Chocó, y quien estudió Derecho en Bogotá, se había enriquecido ilícitamente al haber recibido 200 millones de pesos del controvertido David Murcia, dueño de la pirámide DMG.

Durante cuatro años, mientras ejercía como Personero de Bogotá, Rojas Birry afrontó una delicada investigación en su contra. Este miembro de la comunidad Embera siempre mantuvo un bajo perfil en sus actuaciones de vigilancia y control de las entidades del Distrito de Bogotá. Prefería evadir a la prensa y no solía encabezar ruedas de prensa ni dar entrevistas a los medios.

El nombre de Birry, un hombre de temperamento tranquilo y calculador, se conoció en febrero de 1991, cuando integró como secretario ad hoc  la Asamblea Nacional Constituyente. Más tarde, en 1998, logró una curul en el Senado de la República, donde permaneció hasta 2006.

Hizo alianzas con el Polo Democrático y resultó muy allegado a la casa del ex alcalde Samuel Moreno. Participó a fondo en la elección de éste. Fue entonces cuando conoció a David Murcia, quien por entonces se codeaba con militares, policías, políticos y gente del mundo empresarial.

El ex personero de Bogotá Francisco Rojas Birry siempre negó haber recibido los 200 millones del dueño de la pirámide DMG, David Murcia Guzmán.

Rojas Birry no aguantó las ganas de entrar a ese mundo. En 2007, cuando las autoridades le seguían los pasos a Murcia, realizaron interceptaciones telefónicas de donde salieron 2.500 grabaciones. En tres de ellas, Geovanny Rojas, hombre de confianza de DMG, le pide a Sandra Daza, asistente de Murcia, que envíe millonarios recursos a varias personas ligadas a la organización, entre ellas a Francisco Rojas Birry. En la charla dieron una dirección, Transversal 59 B No. 127D-06: la de la casa del personero de Bogotá.

En ese tiempo Rojas Birry le dijo a la revista Cambio, medio que destapó el escándalo, lo siguiente: “No puedo negar que me reuní con David Murcia en dos ocasiones. El día que fui a DMG estaba protegido por policías y había mucha gente a su alrededor. Lo que no sabría decirle es por qué me mencionan en temas de dinero. No sé de qué están hablando”, concluyó.

Pero las pruebas eran contundentes y con el recibo de ese dinero Rojas Birry selló su destino. Hoy entrará a una cárcel y con ello tal vez se acaba la historia de un hombre que se esforzó por sobresalir en su comunidad en un aparatado rincón de Chocó, pero que sucumbió ante el poder y el dinero ilegal.

Lea también la historia El dinero que enredó a Rojas Birry.

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