El entrenador de campeones que se fue

El entrenador de campeones que se fue

4 de noviembre del 2011

Hablé con Amilcar Brusa hace dos meses y me dijo que se estaba muriendo. Su mujer, Blanca, quien lo había acompañado durante últimos 50 años, había fallecido por complicaciones renales tras pasar 18 años en un geriátrico.

“Hacía 8 años mi mujer no se movía, no caminaba, yo no sabía si me reconocía, pero murió tranquila”, me dijo Brusa, por teléfono desde la ciudad de Santa Fe, Argentina.

A Brusa se le acabó la vida esta mañana luego de padecer una afección respiratoria.

“La vida me lo dio todo: dinero, prestigio, campeones mundiales, una vida digna, placentera, tranquila, pero me quitó a mi mujer, mi compañera de angustias y triunfos”, añadió mientras su voz se le cortaba.

Hacia 1996, un golpe de su esposa en la nuca mientras hacía oficios en el hogar la dejó inconsciente hasta el punto de que Brusa no sabía sí lo reconocía o no. Incluso, durante los últimos 8 años nunca entablaron conversación, recuerda el entrenador.

“Eso me terminó matando”, anota Brusa, quien tuvo tres hijos –dos son mujeres y un hombre– con Blanca. “Yo quisiera cantar que la vida me ha dado tanto… pero mira cómo terminó”, agrega el entrenador, quien alcanzó hace dos años el Salón de la Fama del Boxeo Mundial, en Los Ángeles.

Amilcar Brusa considera considera que ‘Happy’ Lora no llegó más lejos por su ego.

A Brusa se le vuelve apagar la voz, mientras recuerda la vez que su esposa manejaba auto en Miami y Los Ángeles. “Ella lo hacía, mientras yo trabaja con los campeones”, dice el santafesino que logró 14 coronas mundiales en diferentes categorías con boxeadores de Argentina, Colombia y México.

Los seis campeones colombianos a que asesoró y entrenó son: Sugar ‘Baby’ Rojas, ‘Happy’ Lora, Tomás Molinares, ‘Chicanero’ Mendoza, Francisco Tejedor y Rafael Pineda. Aquí, tal vez su última entrevista.

Brusa habla de boxeo

Amilcar, ¿se imaginó alguna vez entrar al Salón de la Fama del Boxeo Mundial de Los Ángeles (fue en 2009)?

Si vamos con éxito por el mundo del boxeo se debe a los boxeadores, muy poco se debe a mí. Esto es una disciplina deportiva y yo jamás en mi vida he tenido boxeadores de colegios de monjas. Con hambre, con los zapatos rotos y poniéndole el pecho a la vida se ha conseguido los triunfos. En esto de boxeo hay que demostrar que uno es de barrio, porque esos son los que llegan lejos. Yo ya lo hice.

Usted como boxeador sólo realizó 30 encuentros, pero no continuó en el boxeo, ¿qué pasó?
Yo me hice boxeador en mi pueblo natal, Santa Fe, en Argentina. Soy de campo y recuerdo que tenía que hacer 12 kilómetros a caballo para llegar a la escuela y luego regresarme en la tarde. A pesar de eso, comencé a boxear y siendo amateur alcance a pelear en Luna Park, el mítico coliseo de Buenos Aires. Era de categoría pesado, pero casi no tenía contenedores. Alcance unos 30 combates, sin mucho éxito.

¿Cuál ha sido la mejor pelea de boxeo que ha visto en su vida?

La mejor pelea que vi fue la que consagró a Carlos Monzón como Campeón del Mundo de la CMB ante el italiano Nino Benveniti. Recuerdo que fuimos como palomas y regresamos como gavilanes. La contienda fue en Roma, Italia. Fue un combate de menor a mayor, que cada vez se iba intensificaba, con golpes certeros que mandarían a cualquiera a la lona, pero ninguno de ellos cayó. Sólo se acabó en el duodécimo asalto con un clásico nocaut. Yo no lo creía.

¿Pero qué virtudes tenía Monzón que no tenían otros boxeadores?

-Monzón tenía una virtud poco explotada: era sigiloso. Y lo confirmé cuando peleó con José ‘Mantequilla’ Nápoles por el título en 1974. Cuando llega la pelea no hace alarde de su grandesa ni desprecia a sus rivales. Es silencioso porque siempre supo lo que tenía. El mítico Angelo Dundee (ex entrenador de Muhammad Alí) se me acercó tras la pelea con Nápoles y me dijo: ‘que practico en este chico (Monzón): va adelante, te pega y va atrás, es muy sigiloso. Si no lo saco (a Nápoles en el séptimo round), lo mata’. Sin embargo, los porteños argentino, que jamás creyeron en Monzón, decían que ‘Mantequilla’ era de otra categoría. Que confundidos estaban”.

Carlos Monzón fue el peleador más exitoso entrenado por Brusa.

Las dos últimas peleas de Monzón fueron contra el colombiano Rocky Valdés. ¿Tuvo Valdés el chance de ganar el título mundial?

-No. Nunca hubo oportunidad de que ganara. Y lo digo porque si bien Monzón tenía cerca su retiro, pasaba por un buen momento. En las dos peleas en Montecarlo, Francia, que se fueron a 15 asaltos, siempre tuvo ventaja de Monzón. Sin embargo, tengo que reconocer que Rocky Valdés era un gran boxeador, demasiado valiente y demasiado humilde. Fue de los pocos que llevó al máximo nivel a Monzón. Tras su segundo combate con Valdés se retiró invicto tras 14 defensas.

Usted estaba en Barranquilla cuando se enteró de la muerte de Carlos Monzón. ¿Qué pasó ese día?

-Fue un momento muy desgraciado de mi vida. Días antes había comido en Buenos Aires con integrantes del Consejo Mundial de Boxeo y con el periodista Julio Ernesto Vilas. A los días me arranque Barranquilla y comencé a entrenar. Sin embargo, a las horas me llamó Billy Chang, que me dice: ‘usted no está en su casa’. Yo le digo que si le pasó algo a mi mujer. Chang me cuelga y me dice que vara hacia mi casa. Y la bota: ‘mató Monzón’. Y no supe más… la mente se me puso en blanco. Sólo envié un mensaje al país: que no hicieran un carnaval la muerte de Monzón. Luego todo el mundo me llamó hasta Pambelé.

¿Cuáles de los 6 campeones mundiales colombianos que consagró más recuerda?

Hay dos que recuerdo mucho. A Miguel ‘Happy’ Lora porque fue un gran boxeador, pero lastimosamente nunca fue humilde. Nunca mostró humildad y no tengo gratos recuerdos de su personalidad. Y me acuerdo mucho de ‘Chicanero’ Mendoza, un gran campeón. Incluso le dije a Billy Chang (manager de boxeadores colombianos) que lo preparara para enseñar, pero nadie le animó. Lástima, porque entendía rápido.

Hoy, ya no hay grandes combates ni grandes boxeadores. ¿Cómo analiza el boxeo mundial?

Te lo resumo. Antes el boxeo era el boxeador y el entrenador, luego pasó a boxeador, entrenador y apoderado. Ahora es espeluznante: boxeador, entrenador, apoderado, empresa y televisión. Esta última es la que manda, y el boxeo sólo es dinero. Por eso lamento lo de la Hoya. Hoy, ya no hay grandes boxeadores ni grandes combates.

Al final de la charla, Brusa me dijo que se iba a morir entrenando.Y sí: entrenaba al hijo del Juan ‘Latigo’ Goggi: Martín Antonio.

Todos sus campeones

Carlos Monzón (Argentina), Mediano.

Miguel Ángel “Lita” Cuello (Argentina), Mediopesado.

Francisco Quiroz (República Dominicana), Minimosca.

Miguel “Happy” Lora (Colombia), Gallo.

Antonio Esparragoza (Venezuela), Pluma.

Sugar “Baby” Rojas (Colombia), Supermosca.

Tomás Molinares (Colombia), Welter.

Luis “Chicanero” Mendoza (Colombia), Supergallo.

Rafael Pineda (Colombia), Superliviano.

Francisco Tejedor (Colombia), Mosca.

Juan Domingo Córdova (Argentina), Minimosca.

Jorge Rodrigo “La Hiena” Barrios (Argentina), Superpluma.

Carlos “Famoso” Hernández (El Salvador), Superpluma.

Carlos Manuel “Tata” Baldomir (Argentina), Welter.