El equipo más bendecido del mundo

El equipo más bendecido del mundo

13 de marzo del 2013

El pasado 11 de febrero, la catedral de San Pedro se estremeció con la renuncia de Joseph Ratzinger al papado. El anuncio sorprendió a todo el mundo y  puso de cabeza al Vaticano.

A Roma llegaron cardenales de todas partes del mundo para reunirse y definir quién será el máximo líder de la iglesia Católica en la Tierra.

Mientras el nombramiento del nuevo Vicario de Cristo, Jorge Mario Bergoglio, mantuvo al mundo expectante por cuatro semanas, uno de los principales prelados tenía un nuevo  objetivo.

Más allá de la elección del Sumo Pontífice argentino, el camarlengo Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, quien por 32 días ejerció como reemplazante del Papa, sabe que su devoción por Dios así como su pasión por el fútbol no cambiarán.

Kienyke Fútbol en el Vaticano

El cardenal Bertone, hincha de Juventus, ha sido el gran impulsor del equipo del Vaticano.

Tanta es su afición por el deporte, que incluso se atrevió a comparar al saliente Papa con un emblemático jugador alemán: “Benedicto XVI es el Kaiser de la Iglesia. Da seguridad atrás y nos lanza al ataque con sus pases, como Franz Beckenbauer”.

Experto y fanático del fútbol, Bertone ha comentado partidos de la liga italiana de los equipos de la ciudad de la que era obispo, Génova, y en su juventud llegó a ser un portero de nivel.

Este hincha de la Juventus nacido en Turín (diciembre de 1934) ha llevado los colores amarillo y blanco del Vaticano más allá de la fe. Los ha convertido en el distintivo del equipo de fútbol más bendecido del mundo. Guiado por el legado de Juan Pablo II, quien en 1994 autorizó la creación de la selección de dicho Estado, el cardenal Bertone fue el encargado de darle rumbo a los intereses futbolísticos de la Santa Sede.

Luego de apoyar la creación del departamento de deportes, Monseñor abanderó la idea de establecer un club competitivo que pudiera representar con dignidad al Vaticano y para lograrlo se valió de los más talentosos integrantes.

Kienyke Fútbol en el Vaticano

El mayor triunfo del equipo del Vaticano ha sido superar 2-1 a la selección de Mónaco.

Al equipo apostólico llegaron sacerdotes, seminaristas, miembros del Consejo Papal y hasta voluntarios de la Guardia Civil de Suiza, quienes unieron su convicción religiosa a la destreza con el balón. El equipo hizo su debut el 23 de abril del 2002 ante el equipo del principado de Mónaco. Como era de esperarse, no hubo amonestados ni expulsados. El partido entre los países más pequeños del mundo fue tan pacífico que clérigos, presbíteros y príncipes empataron a cero goles.

El resultado fue lo que menos le importó a Bertone, quien férreo a su ímpetu deportivo continuó en la búsqueda de partidos amistosos y en el 2006 ante un equipo de aficionados suizos, el cardenal sonrió con la primera victoria de su equipo por 5-1. Ese mismo año la gloria volvería a apoderarse de los pasillos de San Pedro con un empate ante la selección de San Marino.

Con el escaso pero suficiente fogueo para aquel grupo consagrado primero a la iglesia y luego al deporte, el camarlengo Tarcisio Bertone invitó a Giovanni Trapattoni, exentrenador del Milan, Inter y Juventus, para que se hiciera cargo de la dirección técnica de la selección del Vaticano.

Las repercusiones de la presencia de Trapattoni tuvieron eco fuera de las fronteras del Vaticano, al punto que Palestina los invitó a un encuentro amistoso. Para 2011, ya sin la presencia del exseleccionador italiano, el cuadro religioso subió su nivel y superó 2-1 a Mónaco y 9-1 a la policía de Roma.

Aunque el balance para la Federación de Fútbol del Vaticano es positivo, el pequeño Estadio Pio XII no ha vuelto a tener acción; no obstante, el sueño de Bertone de convertir a su equipo en un “baby Juve” podría concretarse en la Eurocopa del 2016, tras el anuncio del presidente de la UEFA Michel Platini de abrir la posibilidad para incluir a la Federación Vaticana de Fútbol en el evento que reúne a las mejores selecciones de Europa y que se celebrará en Francia.

Ahora el nuevo Papa tendrá que incluir en su agenda partidos amistosos y de preparación del equipo, que aguarda su aceptación de la FIFA y evangeliza a través del fútbol.

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