El fin de una tradición llamada Almacenes Tía

23 de noviembre del 2017

La cadena que llevaba 77 años en Colombia cierra sus puertas.

El fin de una tradición llamada Almacenes Tía

Uno de los recuerdos más íntimos que se atraviesa en mi mente cuando los almacenes Tía cierran sus puertas definitivamente, es verme muy pequeño, al lado de mi mamá, caminando por los pasillos del gran almacén del barrio El Restrepo comprando los feos cuadernos ferrocarril color amarillo, las camisas blancas para el colegio, medias también blancas, y los calzoncillos tipo tanga de fabricación nacional.

Mi mamá encontraba en el Tía todo lo que necesitaba; aparte de los útiles y ropa escolar, recuerdo también que allá compraba los artículos de aseo, incluido un jabón ovalado que venía en colores y por paquete de tres, que no tenía aroma pero rendía, era la frase de mi madre para sentenciar la compra.

Almacenes Tía tuvieron sus puertas abiertas en Colombia durante 77 años. Llegó al país en 1940 y su primer almacén fue ubicado en la carrera 10 entre calles 17 y 18, en el centro de la ciudad, donde aún permanecía y era un punto estratégico de ubicación, de encuentro y tradicional de compra.

Muchos años después yo no compraba en el Tía ni cuadernos ni camisas y mucho menos los incómodos calzoncillos tanga narizona, pero siempre que entraba a una de sus tiendas por aguardiente, porque allí era barato, evocaba el mismo recuerdo de estar con mi madre haciendo compras dominicales o circunstanciales y nunca faltó acompañar la compra, estando ya en la caja, con la típica moneda de chocolate que siempre estaba dentro de grandes tarros de plástico transparente que simulaban ser una alcancía.

Estos almacenes fueron traídos al país por Federico Deutsch y Kerel Steuer, nacidos en la antigua Checoslovaquia, quienes en medio de la Segunda Guerra Mundial emigraron a tierras americanas, estableciéndose en Bogotá, Colombia, por una invitación del entonces presidente Alfonso Pumarejo. Deutsch y Steuer tenían en su país los almacenes Te-Ta con el mismo formato de negocio, trasladándolo a Colombia mientras huían de la crisis y las balas que dejó la guerra desatada por la Alemania de Hitler.

La tristeza no solo embarga a los más de 500 empleados del almacén, de quienes recuerdo vestían unas típicas batas de pequeños cuadros azules y blancos; los casi 700 proveedores y los 7500 clientes diarios que en promedio tenían también lamentan el cierre, que se originó por problemas económicos que se fueron incrementando con el paso del tiempo, Así lo indican voceros de los actuales dueños, la familia Meissner, que en el año 2006 compraron la participación a los herederos Steuer tras una disputa familiar.

Uno de los voceros de la compañía indicó que las causas para que el Tía cerrara sus puertas más importantes son, entre otras, los Tratados de Libre Comercio (TLC) que el país ha celebrado, la entrada de productos chinos y la fuerza de otras cadenas como Éxito, Falabella, D1 o Justo y Bueno; así como el auge de las ventas por internet, el alto costo de arriendos, la disminuida capacidad adquisitiva de los colombianos, y la tendencia de la actual población de destinar su dinero más a viajes y tecnologías.

Según lo indica El Espectador, los dueños de la compañía han invitado a sus empleados a formalizar con el área de recursos humanos un retiro voluntario, considerando sus años prestados a la empresa, con el fin de no iniciar un pleito por indemnizaciones y liquidaciones.
Lo cierto es que el Tía se unirán a otros almacenes tradicionales que han dejado de existir como el Yep, Ley, Cafam que solo quedarán incrustados en el recuerdo de pocas generaciones.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO