El Guasón: un símbolo de la nueva “Locura Social”

15 de octubre del 2019

Todos somos seres formados a partir de la necesidad.

El Guasón: un símbolo de la nueva “Locura Social”

Cortesía Armando Martí

Estoy sentado cómodamente en una silla eléctrica que se reclina, y con la cual logro darle a mi cuerpo, la posición que yo deseo. En frente, una gigantesca pantalla XD con sonido envolvente, y acompañado de cientos de personas que han llenado la sala de cine. ¿La razón? El estreno de la película “Guasón” (Joker), protagonizada magistralmente por el actor puertorriqueño Joaquin Rafael Phoenix y dirigida por el director norteamericano Todd Phillips, quien profesa la religión judía.

Sin duda, hace semanas estábamos esperando el estreno de esta cinta, que ha sorprendido en muchos lugares del mundo a los seguidores de la saga de Batman, pues el guión se basa en el lado más oscuro de la mente del “Joker”, quien es quizás, uno de los más infames, pero también frustrados de todos los enemigos del millonario, estratega y filántropo: Bruce Wayne, que, a su vez, posee una doble personalidad debido a una infancia dolorosa llena de terribles traumas.

Desde el inicio de esta genial obra cinematográfica, se muestran los primeros planos del rostro demacrado, fatigado y desfallecido de Arthur Fleck, un hombre oprimido por la sociedad que intenta sobrevivir a través de la personificación de un payaso, con el fin de hacer reír a las personas. Su mundo interno es confuso y sin sentido, pues es la burla de jóvenes pandilleros, compañeros de trabajo y gente del común de ciudad Gótica, que lo humillan constantemente con su trato e indiferencia. Al parecer la única ilusión que lo ancla a su distorsionada realidad, es cuidar de su madre Penny, quien también tiene desequilibrios mentales.

Imagen de Warner Bros. Pictures.

Su más grande sueño, es convertirse en un comediante, pero su frustración aumenta día a día, pues es víctima de una extraña enfermedad neurológica que lo hace reír en los momentos menos oportunos, y le impide identificar sus emociones más básicas, como una especie de “dislexia” emocional conocida también como “Alexitimia”, la cual es padecida por algunos adictos y codependientes. Dicha condición lo obliga a tomar medicamentos y a visitar a profesionales de la salud regularmente.

La mayoría del tiempo, la cámara enfoca los ojos y los gestos de este personaje, sintiendo poco a poco, una “influencia hipnótica” que se extiende por la sala de cine, fascinando a los espectadores y sumergiéndonos en una montaña rusa emocional, contenida en el inconsciente de esa mente enferma y desadaptada socialmente,  pero que hoy con su carismática actuación y contundente denuncia social, nos contagia de su “locura lúcida” para olvidar nuestras propias neurosis, haciéndolas parecer durante casi tres horas, como “normales”.

Al finalizar la proyección de este cuestionado film, me tomé un espacio de soledad para asimilar esta impactante experiencia. Al calor de una taza de café, reflexionaba: todos somos seres formados a partir de la necesidad. Nacemos, crecemos, vivimos y morimos con el impulso de satisfacer nuestras necesidades básicas como la de ser alimentados, cuidados, protegidos, abrazados, reconocidos y amados, inicialmente por nuestros progenitores, y después, por los demás.

Cuando las necesidades no son satisfechas, sentimos dolor y sufrimiento, siendo uno de los comienzos de la neurosis, definida como un conjunto de enfermedades caracterizadas por trastornos nerviosos y desequilibrios emocionales, que no parecen provenir de algún daño neuronal e impiden a los afectados, crear empatía con el medio y analizar sobriamente su entorno, para superar los problemas cotidianos.

Además, como no encuentra soluciones a esta insoportable ansiedad, el mecanismo de defensa es la negación, la obsesión y la represión de sus emociones, produciendo problemas más graves que se manifiestan en depresión, ira incontrolada, insomnio, fobias y poliadicciones.

En esta época moderna de la tecnología, el consumo y la fatiga mental, la neurosis noógena es uno de los principales factores de desequilibrio mental. Este término acuñado por el creador de la Logoterapia, el psiquiatra Victor E. Frankl, se refiere a la pérdida del sentido de vida y al vacío existencial que produce la desconexión con el Yo Espiritual.

Recordemos que la mayoría de nuestras estrategias están orientadas a buscar energía para sobrevivir en la vida, y si aparece un porcentaje más alto de frustración que de realización personal, inconscientemente tenemos el poder de acabar con nuestra existencia a través de las enfermedades psicosomáticas y autoinmunes, los actos fallidos, las adicciones y el suicidio.

Imagen de Warner Bros. Pictures.

Otro mecanismo de defensa neurótico para mimetizar el dolor se conoce como “escisión”, es decir, nuestro cuerpo se divide, reprime o aparenta bienestar para lograr sobrevivir, pero en ningún momento, esto quiere decir, que las necesidades no satisfechas, se curen y desaparezcan.

Por esta razón, las personas afectadas emplean gran parte de su fuerza y energía vital, disimulando y cambiando sus necesidades por otras simbólicas. Un ejemplo es cómo a través del sexo, enmascaran la falta de amor y abrazos en la piel; adicionalmente, si se sufrió de un destete prematuro o un abandono físico y emocional por parte de las figuras de autoridad, el individuo lo compensará fumando, comiendo o bebiendo sin control.

Estas carencias psico-bio-sociales no atendidas desde la infancia, son la génesis de la neurosis representada en la búsqueda de necesidades simbólicas, y es por eso que sobreviven a muchos tratamientos, al no poder satisfacer y hacer conscientes dichas necesidades.

Lo anterior, no sólo es la causa del estrés crónico sino también de la tensión interior, que, al no tratarse desde la psicoterapia, puede perturbar a las personas, debido a un desconocimiento de sí mismas, y convertirlas en personajes tan compulsivos, obsesivos y trastornados como el Guasón, y lo que es peor, acostumbrándose al caos, la violencia y el crimen, representados en este antipersonaje que para muchos se convierte en un extraño “héroe”.

De Satanás al Guasón

Cortesía Armando Martí

Hace más de siete años, tuve la oportunidad de entrevistar al escritor colombiano y amigo Mario Mendoza, autor de la famosa novela “Satanás”, en donde relata de forma magistral la historia del primer “spree killer” del país, llamado Campo Elias Delgado, protagonista de la espantosa masacre del restaurante Pozzeto, ubicado en ese entonces, en pleno corazón del sector de Chapinero en Bogotá; y quien después de cenar comenzó a disparar a quemarropa con su revólver calibre 32 largo, sobre los comensales del lugar.

Asesinó a 20 personas en su mayoría mujeres, sin antes haber matado a una de sus alumnas de inglés, a la madre de esta, algunos vecinos y a su propia progenitora. Esta entrevista fue publicada por la casa de contenido digital Kien y Ke, y que hoy las ideas, análisis y opiniones del entrevistado, parecen cumplirse como inexorables “profecías”. A continuación, les presento algunos apartes:

Diálogos con Mario Mendoza entorno a los spree killers

Cortesía Armando Martí

El mundo entero está conmocionado, debido a la masacre protagonizada por el estudiante de Ph.D en neurociencias: James Holmes, quien a través de un rápido proceso de deterioro mental se convirtió en un psicópata, que el pasado 20 de julio del 2012, en el teatro “Century 16”  en Aurora a las afueras de Denver – Colorado, durante el estreno de la película “The Dark Knight Rises” (Batman: El caballero de la noche asciende)indiscriminadamente empezó a disparar matando a 12 personas, y dejando a 58 más heridas.

Holmes, llevaba una máscara de oxígeno, chaleco antibalas, un rifle AR-15, una escopeta Remington, una pistola Glock calibre punto 40, y miles de cartuchos de munición. Además, tenía bombas lacrimógenas y de humo, que detonó antes de disparar.

Cuando el asesino fue detenido por las autoridades locales, este se identificó como: “El Guasón”, el archienemigo de Batman, que en la anterior cinta (“The Dark Knight”, Batman: El caballero de la noche) fue interpretado por el actor Heath Ledger, quien tiempo después murió, al haber ingerido un coctel mortal de barbitúricos para conciliar el sueño.

Aunque James Holmes recibía ayuda psiquiátrica por parte de la Dra. Lynne Fenton, durante la audiencia de imputación de cargos, mostraba un rostro confuso, luchando por no dormirse y volver a la realidad, tratando de desprenderse de su personaje.

Lo que ha llamado poderosamente mi atención, de esta modalidad conocida como “spree killer” (asesino relámpago), es que la personalidad y estructura emocional de Holmes, pareciera haber “explotado” ante las presiones del establishment americano, junto con las contradicciones y los vacíos afectivos de su interior, produciendo estos inimaginables y terroríficos actos para la sociedad.

Armando Martí: Mario, algunos personajes fantásticos pueden influenciar la mente de personas vulnerables y enfermas, como lo fue el caso de James Holmes un asesino en masa que se hacia llamar “El Guasón”, y de Campo Elias Delgado, quien se identifico con el personaje del “Extraño caso del Dr. Jekyll y el señor Hyde”. ¿Cuál es su opinión al respecto? 

Mario Mendoza: (Tose) Disculpa Armando, esta extraña dolencia sigue molestando mis cuerdas vocales. Habíamos visto, antes personajes que venían del mundo del comic a la vida real, hay una liga de superhéroes norteamericanos, que si usted busca en Internet ingresa a otro mundo, a otra realidad (http://www.dccomics.com/).

Son una serie de jóvenes, que están trabajando en ferreterías, en una oficina de finca raíz o en un banco, y en las horas de la noche, se convierten en superhéroes de verdad, pues usan máscaras, patrullan, salen con sus botas, y la mayoría de las transformaciones que hemos visto, son hacia el lado bondadoso, solidario y heroico del comic.

En este caso, el “Guasón” es el primero que sale del comic a la vida real, como un traslado, una serie de líneas, que cruzan lo virtual adentrándose en la cotidianidad. El primer villano real es James Holmes, si él hubiera querido ser Batman, lo hubiera podido lograr, pero prefirió convertirse en el antipersonaje, y desechar al héroe. De ahí la preocupación Armando, que usted me manifestaba, sobre hacer reflexionar al mundo, y a sus lectores entorno a estos insólitos acontecimientos.

Dibujo por Lee Bermejo

A.M: ¿Estas mentes “especiales” son realmente poderosas o por el contrario son frágiles?

M.M: Básicamente son frágiles, tienen de fondo carencias afectivas, que los llenan de rabia y soberbia. Recuerde que este joven de 24 años no es cualquier personaje, estaba haciendo un doctorado en neurociencias en la Universidad de Colorado. Existía un video, donde a sus 18 años, él esta hablando sobre ilusiones temporales del cerebro, ese fue el tema de su conferencia: ¿qué pasa en el cerebro cuando hay unas ilusiones temporales? Lo más seguro es que haya salido de lo virtual y llegado al mundo real, cometiendo la masacre, y sintiéndose el verdadero “Guasón”.

A.M: Mario ¿cómo complementaría al análisis del funcionamiento de la mente de Campo Elías Delgado?

M.M: Campo Elías Delgado, es realmente el precursor en el tema de los spree killers, que posteriormente veríamos en la matanza de Columbine, de Virginia Tech y la más reciente en Colorado. Sin duda algunas, quienes realizaron estos atroces actos, son asesinos relámpagos.

Ya el asesino serial, tan lento, refinado, de una sensibilidad exquisita y pulcra para matar, es algo decimonónico y de otra época. Lo que vamos a ver es una especie de estallidos veloces y muy rápidos, como la matanza de Noruega, donde Anders Behring Breivik asesinó a 77 personas, en dos ataques simultáneos, sin asomo de ninguna clase de misericordia.

A.M: ¿Vaticina usted una plaga demencial de spree killers, como fruto de las redes sociales, donde la información es cada vez más simultánea, automática y confusa?

M.M: Quiero tener cuidado con esta respuesta, y aclarar que lejos de hacer una apología o defensa criminal, la cual nunca se me ocurriría, debo ser enfático, en que el establecimiento viene empeorando la salud mental de las personas. La violencia, como algunos teóricos llaman: “violencia transpolítica”, es decir, la violencia del sistema (establishment), ha ido y continuará creciendo. 

El establecimiento es muy cruel y despiadado. Desde el 2008 en adelante, el sistema dio un salto negativo hacia la crisis económica y de valores que estamos viviendo en la actualidad. Como diría Noam Chomsky: “del capitalismo salvaje, al capitalismo depredador”.

El sistema no está contento con todo el dinero que ha hecho, y ahora quiere los dineros públicos, es decir, el de los contribuyentes, que son los impuestos que nosotros los ciudadanos debemos pagar. Por eso, quieren “saltar” sobre todos esos recursos, y como resultado no hay dinero para las madres cabeza de familia, ni para los inmigrantes, o para las universidades públicas y las becas de los estudiantes, pero sí hay dinero para la General Motors, para los banqueros, y las grandes compañías ¿qué es eso? Ese esquema no tiene sentido, y mucho menos un futuro positivo.

El origen del mal

Dibujo por Lee Bermejo

El Joker nació en 1940, en una década marcada por la Segunda Guerra Mundial, pero también por el nacimiento del género de superhéroes en los cómics. La primera aparición de Superman fue en 1938, seguido del Capitán América, la Mujer Maravilla (Wonder Woman) y Batman. Todo héroe necesita su enemigo y Joker fue creado como un criminal de Gotham, que iba a ser asesinado en el primer número. 

Su origen más canónico y el análisis de la personalidad neurótica y enferma del Guasón, se plasmó en la obra “Batman: la broma asesina”, cuyo autor el escritor británico y guionista de comics, Alan Moore (reconocido por su extraordinario trabajo en Watchmen y V de Vendetta), disecciona de forma brillante y genuina la psique del Joker y la de Batman, al afirmar: “que es un tanto o más traumatizada que la de su archienemigo”.

El trastorno de la personalidad antisocial (sociópata), se caracteriza por la incapacidad del individuo para adaptarse a las normas y leyes sociales, pues la gran mayoría de sus pensamientos, están dirigidos hacia las diversas formas en que pueden conseguir sus objetivos inmediatos, los cuales muchas veces son violentos y peligrosos. 

De igual manera, el sociópata es una persona cautiva de sí misma, sin conciencia ni sentimiento alguno hacia los demás, en donde el poder y la autoridad no tienen ningún significado, es decir, son moralmente depravados: depredadores violentos, decididos y planificados, carentes de emociones.

Esta insensibilidad se refleja en su audacia y obsesión por el control, convirtiéndolos en pretenciosos, metódicos y hasta sádicos, debido a su falta de emociones y temor a las consecuencias. Según las investigaciones psicológicas, la configuración del personaje “Joker” posee los rasgos de una de las sociopatías más comunes: la carismática, pues emplea sus virtudes y talentos, manipulando y persuadiendo de forma irresistible a sus seguidores, y los utiliza para aumentar su propio placer o mejorar su estatus. 

En ocasiones, el psicópata se identifica a sí mismo como revolucionario, afirmando estar del lado de los desafortunados y de los oprimidos, aunque en el fondo su codicia es vengarse y dominar su entorno social. 

Hace más de 600 años, el gran emperador taoísta chino Hsuan Tsung, renunció al trono para encontrar longevidad, salud y paz en su vida. Él escribió una epifanía en donde concluía que la principal causa de las enfermedades de su séquito de gobernantes era la sed de poder y la desbordada ambición. 

En este corto escrito, puedo vislumbrar lo equivocada que está en algunos aspectos la sociedad occidental, sobre todo al intentar manejar a los demás en pos de sus intereses económicos o personales, sin medir las consecuencias de sus actos egoístas que muy seguramente y por la “ley de compensación” podrían terminar solos, vacíos y enfrentando el insondable y oscuro abismo de la enfermedad mental y la “locura social”: 

El Títere

“La madera tallada y movida por un hilo, parece, en verdad, un viejo arrugado y de níveos cabellos. Terminada su actuación de un instante, helo ahí inmóvil y mudo, parecido a los hombres cuya vida es un sueño”.

Li Lung-chi, emperador taoísta chino a.k.a Hsuan Tsung (685 -751).

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