El guayacán como símbolo de las víctimas del avión de Avianca

El guayacán como símbolo de las víctimas del avión de Avianca

28 de noviembre del 2018

Sembrar un árbol representa más que abrir un orificio en la tierra e insertar una planta que irá creciendo con el tiempo. En la ciudad de Medellín, familiares de las víctimas del atentado al avión de Avianca, ocurrido en 1989, lo demostraron. Al conmemorar 29 años de lo ocurrido en aquel trágico episodio, las familias sembraron un guayacán rosado como símbolo de un nuevo comienzo.

En este contexto, este árbol proveniente de la América tropical cumplió un papel más allá de sus funciones tradicionales, ya que se convirtió en un símbolo de la memoria como base del perdón. Con las herramientas en la mano, los familiares de quienes murieron en este hecho tomaron un puñado de tierra y plantaron el guayacán con la ilusión de verlo crecer y florecer como ellos han logrado hacerlo.

Reunidos a través de la Fundación Colombia con Memoria, cerca de 15 personas que perdieron a sus seres queridos en el atentado se citaron en el Museo Casa de la Memoria de Medellín para recibir un reconocimiento como víctimas de lo ocurrido y conmemorar los 29 años de este siniestro causado por el desaparecido cartel de Medellín.

La lluvia no fue impedimento para cumplir con la cita con el homenaje por la memoria de quienes fueron arrebatados de sus hogares al arribar el vuelo entre Bogotá y Cali ese lunes 27 de noviembre de 1989. De manera puntual asistieron con la consigna de que no irían en ocasión de celebración, sino de memoria y respeto por las víctimas fatales del narcoterrorismo que vivió el país durante los años setenta, ochenta y noventa.

“Aunque todavía me duele enormemente la ausencia de mi hijo y la manera como murió, agradezco por estas actividades lideradas por la Alcaldía de Medellín. Es importante que borremos esta triste historia que tenemos del narcotráfico para que se queden recuerdos diferentes de nuestros seres queridos que sé con seguridad que están en el cielo”, aseguró Clara Campuzano de Díaz durante el inicio del homenaje.

Como Clara, otras 106 familias sufrieron hace 29 años el dolor de perder a sus seres queridos en el peor atentado terrorista aéreo que vivió Colombia en su historia y que demostró los alcances de un conflicto entre el Estado colombiano y los carteles narcotraficantes de época, que logró catalogar al país como el más peligroso de todo el mundo por los constantes actos de violencia.

Sembrar un símbolo de memoria

Después de ponerle tierra sobre sus raíces y acomodarlo para que permaneciera sólido y estable, las víctimas resaltaron que este ser vivo ‘entrañable’ florecerá poco a poco y enseñará cómo cada uno debe florecer durante la vida teniendo en cuenta que el concepto florecer no significará olvidar el pasado, sino aprender de él para construir el futuro.

“Reflejémonos en el guayacán, crezcamos todos juntos con él . Observemos todos juntos el despertar de sus flores, que aunque se caigan por la sequía, volverá a florecer. Mirémoslo como un árbol que cree en la esperanza, un árbol que tiene la plena convicción de que su tronco es invencible”, se mencionó durante el nacimiento de este símbolo de la memoria.

Tras darle vida a este árbol de la memoria conectándolo con la tierra, el homenaje a las víctimas estuvo a cargo de la Banda Marco Fidel Suárez, quienes se encargaron de interpretar canciones y demuestran la resiliencia musical ya que también sufrieron el narcoterrismo tras perder a dos de sus integrantes en el atentado bomba en las cercarías de la Plaza de Toros La Macarena de Medellín.

Un cambio de camino social

“Construyamos la sociedad que todos queremos, construyamos una forma de vivir donde todos quepamos” fue una de las consignas durante el momento en que se sembró este joven árbol que espera que pueda desarrollarse y florecer en el Bosque de la Esperanza del Museo Casa de la Memoria de Medellín, donde permanecerá como un capítulo más de la resistencia social de la ciudad.

“Queremos que no se pierda la memoria de todas las víctimas del narcoterrorismo en el país. La propuesta es que como sociedad tenemos que recordar que el camino no es la ilegalidad, ni la violencia, esa de los falsos ‘héroes’ que han mostrado en las series y películas y que le hicieron tanto daño al país”, aseguró Carlos Mario Zuluaga, integrante de la Fundación Colombia con Memoria en conversación con KienyKe.com.

Las jornadas de conmemoración desde esta fundación se realizaron entre el domingo 25 y el martes 27 de noviembre con actividades realizadas en las principales ciudades del país. A pesar de que los lugres fueron distintos la consigna fue la misma: conservar la memoria y el respeto por quienes murieron a causa de los atentados del narcoterrorismo.

El guayacán rosado y las víctimas se plantearon como un mismo ser, el guayacán representará con el tiempo que lo que se logró sembrar, perdurará y será un legado para el presente y el futuro construido a partir de la memoria, la no repetición y la búsqueda de reparación que reclaman al Estado colombiano.