La reaparición de Rodrigo Villamizar

La reaparición de Rodrigo Villamizar

9 de enero del 2012

La mayoría de los colombianos recuerdan a Rodrigo Villamizar como uno de los ministros de lo que se llamó el “miti-miti” en la época del gobierno del presidente Samper. Un escándalo que lo llevó a dejar su cargo, salir del país y enfrentar un prolongadísimo juicio del que finalmente salió bien librado. De eso hace ya doce años- Enfrentó además un cáncer y la vida en el exilio. Hoy vive, como dice el mismo, ‘a caballo’ entre la consultoría,  la docencia y ahora la escritura.

El escándalo del  ‘miti – miti’ enredó a los entonces ministros Saulo Arboleda y Rodrigo Villamizar en 1997.

P. ¿Por qué su reaparición pública es por una vía tan peculiar como es la de la escritura? ¿Usted escribiendo novelas?

RV. Empecemos por aclarar de lo que más se ha hablado.  He pasado por cosas más graves que el cáncer y la persecución política. Incluso lo del miti-miti lo recuerdo con mis amigos como una mala broma. Lo que intentaba ser un reparto político normal (como cuando el Congreso distribuye ‘dietas’  y el Presidente partidas presupuestales) resultó siendo un acorazado de batalla de la conspiración. Para mí no fue extraño que se atacara a personas del alto gobierno, eso es parte de la realpolitik, sino mi incapacidad física y anímica para dar la pelea. Recuerdo que la grabación donde Saulo Arboleda, aludiendo a una práctica política normal, pedía mi ayuda para distribuir las emisoras del Valle del Cauca en forma ‘políticamente equitativa’ ocurrió a través de una  llamada que me hizo a la unidad de cuidados intensivos del hospital de Houston, donde me recuperaba de una operación mayor en mi lucha contra el cáncer.

Entiendo mucho de lo que me ha ocurrido como una persecución que ha tenido graves consecuencias en mi vida. George W. Bush, a quien conocí en mi juventud cuando estudié en Texas, me ofreció ser Under-secretary for Latin American Affairs (el más alto cargo que hubiese ocupado colombiano alguno en el gobierno americano). Pero en ese momento había una persecución política parecida a la que narro en la novela. Así que decliné. A mí se me ha facilitado moverme por países debido a mis tres pasaportes; nunca he tenido que pedir visa para ningún país y el europeo reconoce mi estatus de ex diplomático…

P. Pero vamos a la novela. Tuve la oportunidad de leer un primer manuscrito y por más que haya vivido y estudiado el tema de la violencia, es sorprendente lo narrado en ella. ¿Es verdad que en una entrevista que le hicieron hace varios años usted afirmó que el mayor problema de Colombia no era la guerrilla, ni el narcotráfico, ni los paras sino la corrupción en la justicia?

Sí, eso es verdad. La novela, que es toda escrita sobre hechos y personajes reales, trata esos temas. Lo de justicia es un tema interminable en Colombia. Un amigo que leyó el manuscrito me  comentaba que, a diferencia del tan mencionado “realismo mágico” esta era una historia del “realismo trágico” de nuestro país en el que una gran parte de sus habitantes han sido víctimas de la injusticia de la justicia.

Lo que no quiere decir que esté exiliado, o no quiera volver al país refugiándome en la “comodidad” de la academia y la consultoría. Estos dos libros son producto de muchos años de reflexión y trabajo. Y los voy a editar en Colombia.

P. ¿Para usted cual es más importante?

Es difícil decirlo. Hay que esperar la reacción de los lectores. En ‘Transmutación Competitiva’ sostengo que la clave del desarrollo está en la capacidad de ‘transmutar’ competitivamente; que fue lo que sucedió al Australopithecus o ‘Lucy’ para poder llegar hasta el hombre moderno. Pero transmutar significa evolucionar con acelerador; por lo tanto es hacer mutaciones a velocidades de rally… y dirigidas. Eso es lo que deben hacer las empresas y organizaciones para lograr su desarrollo óptimo, pleno. Los países o las organizaciones pueden mejorar competitivamente fiscalizando sus recursos de tres formas: Control del entorno (el quid de la seguridad energética, por ejemplo); aumentando la productividad; y aumentando la tecnología o capacidad de innovación. Alrededor de este tema se harán foros yseminarios en Colombia en el 2012.

La novela es otra cosa. Esta debe defenderse sola, como gatos patas arriba. Se habla de una violencia mucho más antigua y cruel que es la de las minas de esmeraldas. Allá se mueven poderes insospechados y gigantescas fortunas aparentemente desconocidas por la mayoría pero que ciertos poderosos las conocen muy bien. También hago una reflexión sobre la justicia, su corrupción los tentáculos e intereses que maneja. Y quiero aclarar algo muy importante. Todo lo que se narra ha sucedido. Todo es verdad. No es una novela complaciente.

Villamizar es un experto en temas macroeconómicos y energéticos y dicta conferencias internacionales.

P. Pero además de la novela que está por salir, usted ya está en el mercado con un libro que es una recopilación asombrosa de trabajo e información pero relativamente sencillo de asimilar y leer: ‘Transmutación Competitiva’, escrito en colaboración con su hijo Mauricio. Se dice que Ud conoce, de primera mano, las mega-tendencias del futuro energético mundial.

La gente que más sabe de un tema no es resultado de condiciones especiales sino por la información y las redes que manejan personas que  toman las decisiones y que no aparecen ni en Facebook, Twitter or LinkedIn. A eso añado algunas de mis ideas. Como por ejemplo que la era del petróleo no se acabará por desaparición del petróleo como la edad de bronce no terminó por escasez de bronce. No solo el petróleo sino los ‘hidrocarburos’ (petróleo, gas y carbón limpio), continuarán siendo 85% de la energía consumida aún después del siglo XXI; y habrá todavía mucho cuando ya no se requiera más.

El que  de verdad podrá destronar los hidrocarburos será el Hidrógeno (las celdas de combustible) y la energía nuclear, especialmente la proveniente de la Fusión; pero eso tardará en llegar. Las energías llamadas renovables (sol, viento, biocombustibles, etc.) nunca llegaran a ser convencionales o mayoritarias… Son demasiado ‘dispersas’ de baja ‘densidad’ energética. La ruta futura es hacia los recursos de mayor densidad y en ello los hidrocarburos llevan la delantera… Por ahora. Sobre todo si logramos solucionar su impacto negativo medio ambiental por sus emisiones de CO2.

P. Déjeme que lo interrumpa para pedirle una opinión al respecto. La economía colombiana, según dicen los expertos, es sólida y algunos llegan a decir que vivimos un boom petrolero y energético. ¿Lo que está pasando no es una suerte de retorno a la exportación de productos “primarios” ahora valiosos, pero que cederán su valor y primacía?

Así como los carbohidratos fueron la causa de las guerras del hombre hasta la revolución verde, los hidrocarburos juegan un papel en las áreas más sensibles: como fuente de producción y transporte; por la degradación o ‘entropía’ que generan; y por la contaminación y cambio climático. Si a la energía sumamos los problemas de abastecimiento y distribución del agua, allí hay un cóctel molotov de dimensión nuclear. Hasta el presente el Oriente-Medio tenía la mayoría del petróleo pero Occidente tenia los recursos y la tecnología. Los avances de esa tecnología irán encontrando cada vez más petróleo y gas, con lo que se irá disminuyendo el poder de los países OPEP. Pero en cambio surgirán conflictos en las principales nuevas cuencas: Ártico y Antártica, Atlántico Tropical (entre África y Brasil) y el Mar del Sur de la China, (Australia, Tailandia, Vietnam y Filipinas).

El problema de Colombia es como el que tiene una tía multimillonaria pero está joven y posee una salud de rinoceronte… La idea de encontrar petróleo está allí… pero no llegará pronto hasta no tomar decisiones realistas. Como traer (con incentivos y garantías no sólo contractuales sino de seguridad) a los ‘grandes’ (‘majors’ como se las llama a las compañías con bolsillos profundos  y la tecnología para lograr ese objetivo). El petróleo de Colombia está a más de 10 kilómetros de profundidad y en áreas de conflicto armado. Allí no llegarán los pequeños capitales ni las empresas creadas como plataforma financiera. No estoy muy al tanto de la utilización de los recursos provenientes de esas fuentes pero por lo que se ve el gobierno está tratando de modificar la situación y eso debe tener una fuerte razón, pues está enfrentando poderosos intereses. Ahora, lo que piense hacer el gobierno con esos recursos es otra historia.

Es igual a lo que está sucediendo con el recaudo de impuestos, ha subido en gran medida. Es necesario pero no suficiente.

P. A propósito, siendo usted ministro de Minas y Energía en Colombia manifestó en diversas ocasiones que los recursos generados por la actividad petrolera había que invertirlos en infraestructuras que favoreciesen a las poblaciones de los países de origen. Es decir, que había que sembrar petróleo. ¿Esto es una crítica a las industrias petroleras por no invertir, o a los gobiernos por no presionar?

Siempre fui partidario de sembrar el petróleo, y de ‘almacenar’ sus excedentes en fondos de inversión como lo hacía Venezuela antes de Chávez (gracias a ello llegó a tener el 10% de las gasolineras de EE.UU. y 6% de sus refinerías) y como lo hace hoy día Noruega (de seguir así de exitoso pronto comprara a Suecia). Pero no solamente se debe promocionar inversión en las áreas de infraestructura sino en toda la cadena de la competitividad, que incluye la tecnología y la productividad. La economía de los países productores, particularmente de economías como la colombiana, la cual depende de los hidrocarburos para más de la mitad de sus ingresos de exportación debe recibir estímulos proporcionales para su desarrollo competitivo. Desafortunadamente nuestra historia dice lo contrario, se explota a la gallina de los huevos de oro hasta secarla. El petróleo deja generosas regalías a los gobiernos que, por lo general, la despilfarran. No lo siembran ni lo almacenan para la época de vacas flacas.