El hombre que juega a ser Dios

El hombre que juega a ser Dios

12 de abril del 2016

Como si fuera una historia de ciencia ficción, el científico estadounidense Craig Venter logró crear vida de manera artificial, sin necesitar ningún soporte proveniente de la naturaleza, ha sido el único ser humano en lograr algo que hasta ahora sólo se le ha atribuido a Dios.

En el 2010, a partir de componentes de cuatro químicos diferentes creó la primera célula “cuyo progenitor es una computadora”. Este año creó la célula con la menor cantidad de genes necesarios para la vida.

La célula JCVI-syn 3.0, creada por Venter y un grupo de 22 investigadores, tiene 473 genes (un humano tiene más de 20.000) de los que 149 aun no se conoce su funcionalidad. Los avances del norteamericano no sólo son un gran paso para entender la vida, y para manipularla, sino para crearla a partir de elementos químicos relativamente fáciles de conseguir.

El prominente investigador también es conocido por descifrar por primera vez una secuencia de genoma (el conjunto de genes en un cromosoma) de un organismo vivo. Además pudo secuenciar en sólo tres años el genoma humano, labor que se estimaba que duraría más de diez.

Venter es un hombre poco apreciado en la comunidad científica, donde lo han catalogado de ególatra, prepotente y de tener intereses únicamente en lo financiero. Sus críticos dudan de las intenciones de su investigación y afirman que su ética es cuestionable.

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Cuenta con el suficiente dinero para retirarse y vivir en su lujosa mansión y alimentar su colección de extrañas especies marinas que recolecta en su gran yate. Pero quienes lo critican afirman que su ambición de poder y de alimentar su ego son más grandes que su fortuna.

Estas acusaciones iniciaron cuando en 1984, tras trabajar para los Institutos Nacionales de Salud, se cansó de la lentitud de la organización gubernamental, se fue a trabajar para un laboratorio con financiamiento privado. Desde entonces creó sus propios laboratorios y empresas para desarrollar sus investigaciones.

En su juventud el biólogo deseaba dedicarse al surf, pero tras luchar en la guerra de Vietnam tuvo la convicción de que no debía perder tiempo. Su afán por realizar en tiempo récord sus investigaciones lo han llevado a ser financiado por petroleras y nunca revelar el verdadero propósito por el cual es contratado.

Muchos aseguran que las implicaciones éticas de sus investigaciones son cuestionables. La creación de vida sintética podría derivar en la elaboración de numerosas armas biológicas.

Los genomas sintéticos tienen marcas de agua, dándoles nombres con combinaciones de aminoácidos. Los creados por Venter suelen tener su nombre: VENTERINSTITVTE o CRAIGVENTER.

Su citado egoísmo lo han llevado a cuestionar el criterio de la comunidad científica: “¿Tiene mi ciencia un nivel similar al de otras personas que se han ganado el Nobel? Sí”.