El excéntrico médico que salvó a Petro

21 de junio del 2012

Estuvimos en el consultorio de Enrique Jiménez Hakim, un lugar que se ha convertido en un nutrido mercado persa desde donde este neurocirujano programa 200 cirugías al año.

Enrique Jimenéz Hakim

Enrique Jiménez Hakim ha convertido su consultorio en un mercado persa. Botellas, portadas de revista, estropajos, chocolates, golosinas y coloridas mochilas han cubierto por completo las paredes blancas y estantes con libros de medicina. Junto a la ventana reposan quince cactus, ocho matas enormes, botellas, gatos y relojes con figuras de gatos, rompecabezas enmarcados, un antiguo baúl y varios extintores de bronce. En el centro de ese mercado de pulgas está el neurocirujano Jiménez, quien en medio de sus mil y un chécheres programa 200 cirugías al año.

El consultorio 8-22 de la Asociación médica de los Andes es, ni más ni menos, que el del Jefe de Neurocirugía de la Fundación Santa Fe de Bogotá, uno de los médicos más importantes del país en esta disciplina. Enrique Jiménez fue quien operó de urgencia al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, después de que se descubriera que el funcionario tenía un hematoma subdural en la cabeza, al parecer ocasionado por un golpe.

¿Pero por qué es tan particular su consultorio? Jiménez piensa un poco mientras mira a los lados, como buscando inspiración en sus chécheres: “hace ocho años empecé poniendo cosas en cada rincón y hoy ya el espacio se llenó. Me gusta porque los pacientes vienen a hablar sobre problemas de la cabeza más relajados”.

Gustavo Petro
Después de la cirugía al alcalde Petro le dieron 20 días de incapacidad y se recupera sin problema al lado de su familia.

Quienes llegan por primera vez se maravillan con todo cuanto hay, pues creen estar en un mercado donde cada cosa es una curiosidad. En la segunda cita muchos le llevan un regalo a Jiménez para adornar su consultorio. Un paciente de 90 años, por ejemplo, le regaló un radio de tubos que Jiménez no ha podido salvar. Otro día, el doctor evitó que alguien en la Fundación Santa Fe arrojara a la basura un baúl de madera rústica y lo acomodó en su despacho. Al propietario de Andrés Carnes de Res, Andrés Jaramillo, le impresionó la similitud del consultorio con su negocio y le obsequió un niño Jesús, al cual el doctor asignó un lugar especial.

Cada miércoles una señora de confianza que durante 30 años ha trabajado para los Hakim, limpia el consultorio. “Yo lo pensaría dos veces antes de hacer ese trabajo”, dice Jiménez, que parece obsesivo en cuanto al cuidado de los cientos de curiosidades que tiene allí.

Volviendo al aspecto médico, Jiménez habla de la operación de Petro. Asegura que los médicos del alcalde fueron quienes detectaron el hematoma. Ellos lo llamaron para pedirle que realizara la cirugía y Jiménez aceptó sin reparo. La intervención no tomó más de hora y media. Sus palabras dan la idea de que la cirugía de Petro es sencilla: se abre el cráneo, se saca el coágulo y se cierra.

Para Jiménez es rutina. Cada año este especialista hace cerca de 200 cirugías de este tipo y durante sus 25 años de ejercicio profesional ha realizado unas 3.500; la mitad de ellas, de columna. En cuanto a la cirugía del alcalde Jiménez no da muchos detalles. Solo dice que había que hacerla de inmediato para evitar lesiones futuras.

Enrique Jimenéz Hakim
En un lugar atiborrado de los más diversos objetos, el doctor Jiménez diagnostica a sus pacientes y programa sus cirugías. 

¿Es cierto que si el alcalde hubiera subido en el avión que lo llevaba a Brasil habría colapsado? “Eso nadie lo puede afirmar”, dice Jiménez, al tiempo que recalca que una vez detectados esos coágulos se deben tratar de inmediato, pues pueden ocasionar daños neurológicos, incluso ocasionar un coma.

Operar a Petro fue un asunto de rutina para este médico, que cuando entra a cirugía se libera de la presión de pensar que está operando el cerebro de una u otra persona. Para él, como para la mayoría de los médicos, todos los pacientes son iguales.

Jiménez ha intervenido a otros reconocidos personajes del país, pero prefiere no hablar de ellos. A claras luces no le interese la publicidad para ganar clientes. Sus credenciales son su experiencia. Lleva el amor por la medicina en la sangre, acaso porque viene de una familia de reconocidos médicos neurocirujanos. Su papá, Alejandro Jiménez Arango, fue el tercer neurocirujano del país y uno de los Fundadores de la Fundación Santa Fe. También fue ministro de Higiene (como se le llamaba en la época del gobierno Laureano Gómez). Su tío, el reconocido Salomón Hakim, fue el creador de la válvula de Hakim, usada para tratar la hidrocefalia. Los dos trabajaron juntos 50 años y hoy Jiménez y su primo hermano Fernando Hakim Daccach, también neurocirujano, heredaron sus consultorios.


En 25 años de ejercicio, Jiménez Hakim ha realizado cerca de 3.500 cirugías.

Jiménez dice que su camino en la vida es hacer una obra social que le da lo suficiente para haber sacado adelante a una familia integrada por su esposa, la oftalmóloga Clemencia Ramírez, y sus dos hijos, una chef y un abogado que trabaja en el área de responsabilidad social de la petrolera Pacific Rubiales.

Jiménez Hakim, midiendo sus palabras, resume su vida así: “Estudié medicina en la Universidad El Rosario, hice mi entrenamiento en neurocirugía en el Hospital Militar, estuve un año en la Universidad de Minnesota y un año en Boston, en los dos hospitales de Harvard”.

No solo habla de medicina, también tiene un potente computador Mac donde escucha la radio y se entera de la actualidad. En ese computador disfruta diseñando carátulas de revistas reconocidas a las que le pone fotos de la ex senadora Piedad Córdoba, el presidente de Venezuela Hugo Chávez y algunos jefes guerrilleros ya muertos, que exhibe en su particular consultorio. Tiene una fijación por Chávez. En ese mismo computador, y gracias a otra de sus aficiones, la ingeniería de sistemas, logró recuperar las más de 20.000 historias médicas que su papá y su tío construyeron a mano durante 50 años. Jiménez heredó también algunos de esos pacientes.

Este médico, descendiente de árabes libaneses que emigraron a Colombia en los años 20, hoy en día también entrena a neurocirujanos en la Universidad El Bosque. Es un hombre a quien lo deslumbran los objetos que muchos desechan, que usa un reloj barato y tiene el mismo carro hace 13 años. Hace mucho tiempo, Enrique Jiménez Hakim decidió descolgar los diplomas de su consultorio para reemplazarlos con objetos que tienen memoria. Parece simple la vida de quien es considerado el hombre que le salvó la vida al alcalde Gustavo Petro.

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