El humo negro que mató a 355 hombres

19 de junio del 2019

Esta ha sido la peor y más grande fatalidad minera al rededor del mundo.

El humo negro que mató a 355 hombres

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Sobre las 6 de la mañana del 19 de junio de 1945 más de 1000 mineros, como todos los días, entraron a trabajar a la mina de cobre El Teniente, ubicada en Sewell, cuidad del centro de Chile.

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Según las versiones de los sobrevivientes, aquella mañana, hace 74 años, no era diferente a las demás y no tenía porque serlo. Lo único que mencionan algunos es que el frío de ese mes de junio congeleba hasta los huesos. Para la época el país estaba pasando por una onda polar que generaba intensas heladas y la Región de O’Higgins, muy cerca a la cordillera de los Andes, no fue ajena a este fenómeno.

Media hora después de la entrada matutina de los obreros chilenos, la tragedia hizo su aparición y la muerte rondó la mina El Teniente.

Sobre las 6:30 de la mañana, una de las calderas en la que hervía petróleo para su procesamiento se rompió y esto originó un incendio de grandes magnitudes en una de las bodegas de materiales más grandes de la mina.

Las demás calderas de petróleo fueron alcanzadas por las llamas y el incendio fue voraz. Las alarmas de evacuación sonaban mientras que un humo negro y espeso avanzaba por el laberinto de túneles. Las corrientes de aire que las originaron las explosiones de las calderas le imprimían mayor velocidad a la humareda que en pocos minutos se tragó a la mina.

Dicen que los pocos obreros que se encontraban cerca a los puntos de acceso lograron evacuar pero la gran mayoría de ellos, en medio de la penosa oscuridad, se quedó atrapada en los pasillos de seguridad mientras que a ciegas intentaban alcanzar una salida de emergencia, de las que dicen no estaban señalizadas para ubicarlas con facilidad.

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El intenso fuego logró ser apaciguado sobre las seis de la tarde de aquel 19 de junio. Pero a consecuencia del pesado y tóxico humo que invadió los túneles, los rescatistas no pudieron entrar a El Teniente sino hasta las pasado el medio día del 20 de junio, unas treinta horas después de iniciada la tragedia.

Los equipos de socorro trabajaron tres días seguidos hasta recuperar el último de los cuerpos. 355 mineros murieron y 747 presentaron algún tipo de lesión.

Los mineros no murieron a consecuencia del fuego. En su mayoría, según los informes posteriores, fallecieron asfixiados y envenenados por el monóxido de carbono inhalaron. También, accidentalmente, terminaron matándose unos a otros mientras que con desesperación corrían para buscar las salidas que nunca hallaron.

La morgue del campamento no dio abasto para los cuerpos inertes que iban saliendo poco a poco en camillas improvisadas. Una escuela cercana se convirtió en centro de reconocimiento de los centenares de cadáveres.

La gran mayoría de víctimas mortales fueron enterradas en el Cementerio 2 de Rancagua. El primer sepelio de los mineros se llevó a cabo el miércoles 20 de junio. Al siguiente día se realizó el segundo funeral, se enterraron 125 mineros. Y el 22 de junio en el tercer y último acto fúnebre, se enterraron 149 obreros.

La ‘Tragedia del humo’, como se conoció esta tragedia, ha sido la peor y más grande fatalidad minera al rededor del mundo.

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