El humor salvó a Iván Marín hasta de la muerte

El humor salvó a Iván Marín hasta de la muerte

13 de marzo del 2019

A los 14 años jugó el partido de fútbol más importante de su vida, como si fuera la final de la Copa del Mundo. Con el pitazo inicial, Iván Marín recuerda que dio los primeros pasos para alcanzar su sueño de aquel entonces: ser fubolista profesional. Al terminar el partido -asegura- se enteró de que su destacado rendimiento deportivo le permitió ser tenido en cuenta por el club Millonarios de Bogotá. No obstante, ese mismo día un dictamen médico le dio el pitazo final al ‘sueño de vida’.

Cuando fue evaluado por el equipo médico del club le aseguraron que su miopía degenerativa, que lo obligaba a jugar con gafas, le impediría ser futbolista. Padecer de esta enfermedad y jugar fútbol, le aseguró el médico, lo exponía a recibir un golpe que le podría causar desprendimiento de retina. Por esa razón, se vio obligado a ‘colgar los guayos’ y a dar un paso al costado para abandonar, a temprana edad, el anhelo de ser futbolista profesional. En ese momento empezaron a ‘abrirse las puertas’ de su depresión.

25 años después la vida le deparó una profesión con la que se divierte y hace que los demás se diviertan. A pesar de que es reconocido en Colombia por su amplia experiencia como comediante, humorista y libretista, la vida de Iván Marín no solo ha estado rodeada de risas, como podría suponerse. Detrás de su sentido del humor y de su risa contagiosa hubo momentos adversos que de una u otra manera lo formaron y le enseñaron en el largo camino de su vida.

La frustración en el fútbol profesional, tal y como se le contó a KienyKe.com, fue solo una de las causas de su temprana depresión, a esta se le sumaron rechazos en el mundo de la actuación y decepciones en su vida amorosa. A pesar de esto, asegura que durante su infancia aprendió a valorar todo lo que tiene y que también aprendió que la solución para afrontar las situaciones negativas por las que tuvo que atravesar no era llorar, sino reír.

“El humor fue lo que a mí me salvó de una época en la que yo vivía prácticamente encerrado todo el tiempo en mi habitación, deprimido. Yo solo salía cuando iba a actuar. Por eso, yo creo que el humor es una fuerte herramienta de sanación”, aseguró el comediante Iván Marín.

Formarse, un monólogo de vida

Al salir ante miles de espectadores en un escenario, Iván se siente vivo y respira con tranquilidad y fluidez. Una de las razones de su vida es disfrutar de la comedia y lograr que los demás se rían con él, o también de él. Su infancia y su formación personal y profesional se construyeron como una especie de monólogo con el que aprendió a afrontar en soledad algunos de los episodios más difíciles que finalmente logró superar.

A pesar de que nació en Pereira, capital del departamento de Risaralda, se crió en Bogotá, a donde se fue a vivir con su abuela paterna y algunos tíos desde los cuatro años de edad, en el año 1987. Resalta que aunque sus papás no vivieron junto a él, tuvo una infancia tranquila y suplía esa ausencia divirtiéndose con los amigos en el barrio Bellavista, en el sur de Bogotá.

“Hoy en día miro en retrospectiva y pienso que mi juventud e infancia fueron difíciles, pero en ese momento no era consiente de que tan duro era. Me gozaba la vida y la disfrutaba tanto que no me percaté de esa situación”, aseguró el humorista y comediante.

Su gusto por el fútbol empezó a los ocho años. Un tío lo influenció, viendo con él partidos en televisión. Posteriormente, cuando Atlético Nacional se coronó campeón de la Copa Libertadores de 1989, eligió al verde paisa como su equipo favorito, y a Andrés Escobar, como su máximo ídolo. Después de su frustración por no poder jugar fútbol, se inclinó por el mundo del cine, los cómics y decidió dedicarle más tiempo al teatro que practicaba en el colegio.

El humor, método de escape

Entre los 14 y los 16 años atravesó por una época de crisis y depresión que lo llevó al encierro. Esta soledad y distancia durante su juventud lo llevó al punto de considerar la idea de suicidarse. Cerca de los 17 decidió apostarle al teatro y emprendió un sueño por ser actor sin imaginarse que sufriría una nueva decepción.

Debido a que no contaba con el dinero suficiente para costear una academia, decidió entrar al grupo de teatro de la parroquia de su barrio y también hizo parte de un grupo cultural del distrito. Allí empezó a consolidar su sueño de ser actor. Al presentarse a casting y persistir en este nuevo sueño se dio cuenta de que no era del interés de las productoras.

“Haciendo teatro empiezo a descubrir que tenía facilidad para la comedia. Lo que tenía que ver con humor se me daba más fácil que lo demás. En un momento decidí ‘hacer las pases’ con esa realidad y dije: hacer reír no tiene nada de malo. Desde ahí empecé a hacer teatro cómico y me presenté a una convocatoria en El Zoológico de la Mañana, la emisora de la Súper Estación”, relató Marín.

View this post on Instagram

#TBT Este año cumplo 20 años de carrera artística, sí señores, ¡20 ya! ????, me siento viejo ????. Pero fue en el 2002 cuando llegué a los medios de comunicación. Mi primer trabajo fue en la ya extinta Súper Estación 88.9, más exactamente en el programa "El Zoológico de la mañana". Logré mi ingreso a la emisora por medio de El Safari, concurso que en su momento fue llamado el primer reality show de la radio y con el cual buscaban el reemplazo de Papuchis. Y sí señores, ese feo montañero que ven arrodillado y vestido de negro fue el ganador. Fue el primero de muchos sueños que la vida me ha dado la bendición de ver cumplidos desde que empecé en este bello oficio. En la foto pueden ver a Dayana Rodríguez, Fernando Pava "El Jefe", Deysa Rayo, Andrés Marocco, Jorge el mono Gutiérrez, Ana Sofía Henao (invitada ese día), Hernando Romero Barliza "El Capi", Alejandro Montenegro y Diego Trejos "Maizo". #TbtMarín #EstamosCuchos #AmoTantoMiTrabajo

A post shared by Iván Marín (@ivanmarinsoyyo) on

A través del humor en la radio empezó su camino profesional, en esta emisora conoció al humorista antioqueño Crisanto Alonso Vargas Ramírez, más conocido como Vargasvil, quien lo invitó a trabajar con él en Medellín, en el equipo del Manicomio de Vargasvil, que se transmitía por un canal de televisión regional Teleantioquia. A partir de ahí empezó a consolidar su proyecto de vida a través del humor y la comedia.

Reírse y persistir ante la frustración

Después de su acercamiento a la televisión, Iván decidió hacer un stand up comedy y lo creó con amigos de Bogotá. De allí nació el reconocido programa Los comediantes de la noche. Aquel fue su lanzamiento en el mundo de la comedia nacional y, a partir de ahí, su sueño empezó a hacerse realidad. Tal y como asegura, descubrió que la risa y el humor lograron salvarle la vida y le permitieron persistir por lo que soñó.

Detrás de su faceta graciosa -resalta- hay un ser humano sensible que valora cada oportunidad que le ha dado la vida. Dice que su profesión, y en especial el humor, lo ha llevado a varios de los sitios a los que soñaba llegar y también a algunos que nunca imaginó que llegaría.

“Yo al humor le debo todo en mi vida. Le debo hasta la primera vez que pude quererme realmente a mí mismo, eso fue gracias al humor. A veces cuando uno está llorando por algo, las lágrimas le nublan la vista y por eso no ve que tiene la respuesta al frente. No se trata de no llorar, sino de no cerrar los ojos para ver las señales”, aseguró el humorista.

Después de cumplir y celebrar sus 20 años de carrera artística, Iván Marín asegura que aprendió a mirar las señales de la vida y así logró superar sus momentos de crisis. En las dos décadas de humor ha logrado entender ‘el chiste’ de la vida y ha aprendido a reírse de lo que asegura no puede permanecer estancado llorando.