El magnate de los dulces

16 de junio del 2012

Barriletes, Supercocos y Chocolatinas Jet convirtieron a Felipe Díaz-Arango en un flamante empresario en Estados Unidos. Está en cuatro de primaria y tiene tan solo 10 años.

Felipe Díaz Arango

Felipe Díaz-Arango es el dueño de ‘SuperKandies’, una empresa dedicada a vender dulces colombianos en Estados Unidos. Inició su negocio poco después de aprender a hablar. Y hoy, con tan solo 10 años, ya es un magnate; el magnate de los dulces.

A los cuatro años, el niño vio una lámpara en una juguetería mientras paseaba con su mamá por un centro comercial de Miami. La lámpara era amarilla y llena de pequeñas fichas adherentes de colores que para Olga Arango, su madre, era tan fea que no quiso comprársela. Enamorado del juguete, Felipe le dijo a su madre: “Bueno, voy a vender dulces y la compro”. Aunque sorprendida ante la respuesta, Arango lo apoyó. Le dio 20 dólares y juntos compraron los dulces en una distribuidora de productos colombianos. En casa, armaron paquetes pequeños de Barriletes, Supercoco, Menta Helada, Bubbaloo, Bon Bon Bum, Chiclets, Chocolatinas Jet y Frunas, a 1 dólar cada uno.

Felipe empezó vendiendo las bolsitas de dulces a vecinos, amigos y familiares de su barrio en Weston (Florida). Después de diez días ya no le quedaba ninguno, tenía la lámpara de sus sueños y dinero de sobra. Emocionado de ver los billetes en sus manos y siguiendo las indicaciones de su madre: “esto es para ti, esto es para re invertir y esto para ahorrar”, compró más dulces y amplió su clientela. Ahora también les vendía a las profesoras del colegio y a sus compañeros.

Felipe Díaz Arango
Felipe tienes 8 puntos de venta en los que vende los paquetes con dulces colombianos.

Poco a poco Felipe organizó su tiempo. Destinó cuatro horas semanales a su negocio, abrió una cuenta de ahorros y trazó metas. Sé propuso vender 100 paqueticos al mes y luego se le ocurrió que podía dejarlos en tiendas, restaurantes y salones de belleza. En este momento acudió a su abuelo paterno, Hernando Díaz Cobo, un comerciante que entre otros negocios tiene una revista llamada “Aquí Colombia USA”, dedicada a mejorar la imagen de los colombianos en Estados Unidos. La mayoría de la pauta la proporcionan negocios colombianos.

Hoy tiene 10 años, cursa cuarto grado en el colegio Imagine Charter School Of América y cuenta con nueve locales en los que vende más de 400 bolsitas al mes. Cada sábado, en compañía de su madre, hace un recorrido por los puntos de venta, pero cuando los dispensadores se vacían entre semana, Felipe se ocupa de sus responsabilidades laborales después del colegio.

Felipe Díaz-Arango viene pocas veces a Colombia. En una ocasión viajó a Cali con su madre y conoció la Fundación Amadeus dirigida por su tía y dedicada a ayudar niños con síndrome de down. Los pocos recursos con los que cuenta este lugar lo conmovieron tanto que quiso donarles todas sus ganancias. Sin embargo, Olga le propuso que entregara sólo el 10 por ciento para que la empresa siguiera creciendo. “Yo quiero ser un ingeniero como mi papá y mi tío”, dice Felipe.

Felipe Díaz Arango
Barriletes, Supercoco, Menta Helada, Bubbaloo, Bon Bon Bum, Chocolatinas Jet, entre otros, son los productos que vende SuperKandies.

Este hijo único de padres separados, nació en Estados Unidos, es de madre paisa y padre bogotano, ambos radicados allá hace más veinte años. Para Olga, ha sido primordial transmitirle valores y ética a su hijo, pues como el niño ha estado tan cerca del dinero, así sea en pequeñas proporciones, a veces su ego parece salírsele de las manos. Entre muchas anécdotas, Olga cuenta que un día lo castigó por pegarle dulces y chicles a la ropa y Felipe, a cambio, le propuso que le daba 20 dólares si le quitaba el castigo.

Cuando Felipe empezó con ‘SuperKandies’ comía dulces todo el día, hoy ya casi no le gustan. De vez en cuando juega con sus amigos en el parque y ve Cartoon Network, su canal favorito. Tiene más responsabilidades que los otros niños de su edad. Suma, resta y calcula sus ganancias semanales pues tiene claro que quiere ser un gran empresario.

Felipe Díaz Arango
Felipe trabaja cuatro horas entre semana en su negocio. 

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