En el parque de Medellín donde no quieren dejar de tomar cerveza

En el parque de Medellín donde no quieren dejar de tomar cerveza

2 de marzo del 2017

Hasta hace un mes, si era viernes, no había mucha plata y era el momento de elegir un plan: el parque de El Poblado era una de las opciones más escogidas para encontrarse con los amigos, conversar y pasar un rato agradable. Pero desde el pasado 30 de enero, cuando se implementó el nuevo Código de Policía y entró en vigencia la restricción del consumo de alcohol en espacios públicos, parece que el parque de El Poblado hubiera perdido su encanto. Para la gran mayoría de sus visitantes y sin la posibilidad de tomarse una ‘pola’, se le decretó, prácticamente, la muerte a uno de los parches preferidos de los jóvenes de la ciudad.

En un acto simbólico, y como protesta por esta pérdida, el pasado 17 de febrero fue velado un ataúd en toda la rotonda central del parque. Fue una especie de duelo por la medida que terminará dejando el escenario con muy pocos habitantes. Para muchos, tal vez los únicos que sobrevivan sean los policías del CAI, que pasan sus jornadas pidiéndole a quien llegue su cédula, aunque lo que estén degustando sea un café y no una cerveza, como era costumbre.

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Pero aún hay quienes se resisten a perder este escenario como un lugar para el encuentro de los que por gusto o por necesidad no quieren tomarse sus ‘traguitos’ en un bar. Por eso, este 1 de marzo, miércoles de ceniza, se citó a un ‘Concerverzatorio’ para discutir, con una ‘fría’ en la mano, las implicaciones del nuevo Código de Policía.

Llegaron las cajas de cerveza, los ‘pelaos’, el micrófono y el ambiente se parecía al que se veía cada fin de semana en el parque, excepto por el escuadrón del Esmad que vigilaba la reunión y una decenas de policías que observaban a los jóvenes, esperando el momento en el que alguno destapara la primera botella, para proceder a expulsar a todos del lugar. Esa fue la advertencia.

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Una idea de amigos

Daniel Suárez, uno de los organizadores del evento, le explicó a kienyke.com, que la idea nació entre un grupo de amigos que conocieron un homenaje que se le hizo en Barranquilla al artista Jorge Tobón y que resultó muy apropiado para manifestar su inconformidad con las restricciones del nuevo Código de Policía. Por eso decidieron llamar el encuentro ‘Concerverzatorio’.

“Hablando con Sergio Restrepo (director del Teatro Pablo Tobón Uribe) y otros amigos tratamos de volverlo realidad. Vimos la necesidad de hacerlo en el parque de El Poblado porque es la zona más afectada por el nuevo Código de Policía”, contó Suárez.

En otros espacios en donde es común tomarse una cerveza, como el parque de El Periodista, en el centro; o el barrio Carlos E. Restrepo, al occidente de Medellín, no ha sucumbido del todo la práctica porque la vigilancia de la Policía no es tan fuerte como sucede en El Poblado.

La intención es hacerlo cada mes y que se replique en otras ciudades, en Bogotá, en Cali, que vuelva a Barranquilla, para que se convierta en un movimiento grande que exija que se respeten algunos espacios para el consumo de cerveza u otro tipo de licor, afirmó el joven organizador.

Las voces que se oyeron en el encuentro

Cerca de 50 personas, hombres y mujeres de diferentes edades, escucharon el llamado y asistieron al evento para manifestar su voz de apoyo a que el parque de El Poblado se convierta en una especie de “zona de tolerancia para el alcohol”.

Juan Fernando Ospina, director de Universo Centro, fue uno de ellos. Para el intelectual el de El Poblado o el del Periodista, “son lugares que se deben habitar. Es absurdo creer que los problemas de seguridad y convivencia en una ciudad empiezan y terminan con una cerveza”.

Para Ospina, si la decisión de restringir el consumo en este espacio es para mejorar la seguridad, “en retrospectiva es uno de los lugares que ha dado ejemplo de comportamiento, porque las riñas o problemas, antes de que se aplicara el código, son insignificantes”.

Lo más lamentable para este hombre es que la norma está liquidando un sitio que es para el encuentro. Citando a un amigo, expresó: “las ideas de libertad están atadas a la bebida, igual que las ideas creativas. Reunirse a tomar algo siempre propicia buenas discusiones y conversaciones. Así que creo que, más importante que el hecho de si se toma o no una cerveza, se debe permitir que un lugar como estos se pueda habitar”.

Daniel Carvalho, concejal de Medellín, también defendió la propuesta bajo el argumento de que algunos parques de la ciudad, como el de El Poblado, tienen una tradición de encuentro nocturno en donde es normal el consumo de licor.

“El año pasado hubo 14 riñas en este espacio que cada fin de semana acoge a miles de personas. Eso es realmente insignificante. Este ha sido un lugar sano y por eso no le veo ningún sentido a impedir que la gente se reúna”, aseguró el concejal.

De hecho cree que para la Policía es mejor tener a la gente concentrada alrededor de un CAI que dispersa por toda la ciudad.

Golpe al comercio

La restricción del Código de Policía también ha significado un golpe al comercio. En apenas un mes, las ventas se han reducido entre un 30 y un 50 por ciento. Y no solo afecta a las licoreras aledañas al parque, sino a vendedores ambulantes y de comida que se podían hacer en un fin de semana lo necesario para vivir durante siete días.

Uno de ellos es Franco Angelo Ripoll, quien tomó el micrófono para manifestar su problemática. Lo que reúne vendiendo confites y chicles lo destinaba a la alimentación de 140 perros que recoge de las calles, como el que ese día lleva a su lado con una correa.

“La juventud tiene derecho a esparcirse y este es un sitio adecuado. Además, la medida nos ha perjudicado a todos. Músicos, teatreros, madres cabeza de familia que se ganaban la vida con las ventas y lo que recogían, ya no tienen forma de conseguir lo suficiente para sobrevivir”, contó.

Y a la Policía le dijo: “los ladrones no están sentados en el parque. Por qué no están detrás de los carteristas y los roba celulares. Que apliquen las leyes, pero que sean más razonables”.

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Defensores de la restricción dijeron presente

En una tela de picnic y un menú de jamón y queso, habitantes de El Poblado y líderes del barrio manifestaron su voz de apoyo al nuevo código de  la policía y a la nueva realidad de un parque sin consumo de cerveza. Su acto simbólico, según ellos, demuestra que se puede disfrutar de un espacio público sin violar las normas y sin consumir alcohol.

Claudia Ramírez, presidente de la Junta Administradora Local de la Comuna 14, manifestó que esta es una buena noticia para la zona, “porque en diferentes épocas el parque ha estado muy desbordado. Personas, que no son habitantes de calle, defecaban en la calle y orinaban en cualquier parte”, comentó.

Para la líder, “el consumo de licor siempre conlleva al desorden y evita que los habitantes del barrio se apropien de los espacios. Hoy estamos pasando bueno, conversamos y no nos estamos tomando un trago”.

Mauricio Castaño aseguró, por su parte, que “en el espacio público se puede reunir quién quiera, pero en buen uso del mismo. Con la medida se está preservando un patrimonio para la sociedad”.

Y, finalmente, Beatriz Ossa, ve esta como una oportunidad para recuperar los parques para compartir con la familia. “Se estaba usando mal. Queremos que haya retretas y eventos artísticos que convoquen a la gente a compartir en estos escenarios”, afirmó.

En busca de salidas

Crítico con la presencia del Esmad en un evento pacífico, el concejal Daniel Carvalho afirmó que desde el Concejo nada se puede hacer para modificar el Código de Policía, porque es de orden nacional. Aunque ha buscado, en compañía de abogados, alguna ventana jurídica para que ciertas zonas de la ciudad sean declaradas con algún tipo de excepción, no las ha encontrado.

Su voz, como ciudadano, si la usa para expresarse en favor de manifestaciones como el Concerverzatorio, que considera muestras culturales y pacíficas, en las que se manifiesta la inconformidad de un sector de la población.

Por ahora, los organizadores del evento seguirán buscando alternativas para entrar en diálogo con las autoridades y repetir acciones similares en otros espacios de Medellín y de otras ciudades.

“Es infortunada la gran presencia de fuerza pública, pero la idea desde el principio es que a partir de la conversación podamos tratar el tema del consumo de alcohol en espacios públicos”, concluyó Daniel Suárez.

Solo dos cervezas se destaparon en el Concerverzatorio. Aunque dos jóvenes fueron señalados por la Policía para hacerles el comparendo, todos los asistentes se responsabilizaron por las bebidas y nada pudieron hacer para retirarlos del espacio. La jornada terminó con algunos momentos de tensión, pero, por fortuna, sin ningún hecho que lamentar.