El peor día del “Negro Martínez”

El peor día del “Negro Martínez”

8 de junio del 2011

Se puede decir que, por primera vez en sus 41 años de vida, el ex senador Juan Carlos Martínez sintió un golpe de gracia. La Corte Suprema lo condenó a siete años y medio de cárcel por sus vínculos con el jefe paramilitar Evert Veloza, alias “HH”. La noticia la recibió en su pequeña celda, rotulada con el número 1, de un patio especial en la Cárcel El Bosque, en Barranquilla, donde se encuentra junto a miembros de la Fuerza Pública que están detenidos allí.

En ese lugar de reclusión, a donde fue trasladado por romper las normas de la cárcel Picota en Bogotá, ya no se siente el poder que tuvo. En Cali y en el Valle no sólo le hacían la venia sino que mantenía una importante representación burocrática. Creció de la mano del dirigente vallecaucano Carlos Herney Abadía, papá del ex gobernador Juan Carlos Abadía. En 1998 consiguió un escaño a la Asamblea del Valle, desde donde dio un salto al Senado, algo poco común entre los políticos regionales. Logró un escaño en el Congreso en las elecciones de 2002 con el Partido Popular Unido (MPU). En 2006 se presentó por Convergencia Ciudadana, y con 62.077consiguió la segunda votación de su partido en el Senado de la República. Llegó a ser vicepresidente de la Comisión de presupuesto y consolidó su poder en el Valle del Cauca.

Desde su celda, manejó con un Blackberry cuatro secretarías de la gobernación a su antojo en época de Juan Carlos Abadía. También treinta de las 42 actuales alcaldías del Valle, lo mismo que la Corporación Autónoma del Valle (Acuavalle), que maneja 37 acueductos regionales, así como tres concejales de Cali y cuatro diputados. Pero fueron los votos de esas elecciones los que la Corte consideró atípicos y donde, de acuerdo a la investigación, influyó el paramilitar Ever Veloza, conocido como “HH”.

El ex senador Juan Carlos Martínez permanece, por ahora, en la cárcel El Bosque de Barranquilla.

Su vida política nunca estuvo exenta de suspicacias. Nacido hace 41 años en Timbiquí, este hombre pasó de vender plátanos y chontaduros a ser la mayor fuerza electoral del Valle. Políticos de la región aseguran que su ascenso se debe a su cercanía con el narcotráfico. Él nunca aceptó su relación con el capo chocoano Olmes Durán Ibargue ‒extraditado a Estados Unidos‒, aún cuando el 28 de diciembre de 2003 asistió como padrino a su boda.

Martínez y Durán crecieron juntos en el barrio La Playita, de Buenaventura. El primero se dedicó a la política y el segundo se fue a Pizarro, Chocó, donde fundó empresas madereras, y luego a Cali a unirse al narcotráfico.

Con la condena que le fue impuesta hoy, Martínez deberá ver desde su celda el funcionamiento del último partido que ayudó a fundar, el Partido de Integración Nacional (PIN), una fuerza electoral que ha sido señala por tener, al parecer, cercanía con el paramilitarismo. Aún así, esa colectividad tiene poder de decisión en el Congreso. Martínez tiene allí a dos de sus alfiles: Hémel Hurtado y el representante a la Cámara Jairo Hinestroza Sinisterra. Ellos estuvieron en la parranda del pabellón de la parapolítica el 29 de enero pasado, que fue amenizada por Alexis Lozano, director de Guayacán Orquesta.

Así las cosas, Martínez continuará en su patio en Barranquilla contando historias de su paso por el máximo órgano legislativo, historias que indican, incluso, que desde su curul promovió iniciativas como la de ampliar el periodo de los magistrados de las altas cortes de ocho a doce años. Causa curiosidad que esos mismos magistrados fueron los que le impusieron una condena que lo desaparecerá por un buen tiempo del escenario político nacional.