El rey de los gimnasios

El rey de los gimnasios

27 de junio del 2012

Escrito por Carlos Fernando Gaitán O.

Como si se tratara de una rutina física para sacar cada vez más músculo, la actividad empresarial de Bodytech no ha dejado de crecer desde el momento  en que se convirtió en la tesis de grado de Nicolás Loaiza. A mediados de 1997 este ingeniero civil, que cursaba una maestría en administración de empresas en la Universidad de los Andes, propuso para su graduación un modelo de negocio que sorprendió a académicos y compañeros de estudio: un gimnasio. Eran tiempos en los cuales la práctica del ejercicio físico se llevaba a cabo en locales de garaje, literalmente, con equipos viejos y obsoletos.

Pero el gimnasio que se imaginó Loaiza era distinto. Debería tener un local moderno, con equipos nuevos y rutinas novedosas, con zonas húmedas, cafetería y parqueadero. Además, que ofreciera horarios extendidos para los que madrugaban a hacer ejercicio y para quienes preferían ir en la noche después de la oficina y que abriera todos los días del año. Siempre pensó que el negocio, para que fuera rentable, tenía que ser masivo; es decir, que tuviera un espacio de 800 metros cuadrados y unos 800 usuarios mensuales como mínimo.

Y aunque muchos fueron escépticos, Loaiza Junto con su novia en ese entonces y hoy amiga y socia suya Gigiola Aycardi, empezaron a tocar puertas. Y gracias al apoyo inicial que les brindó el Fondo Nacional de Garantías (que respaldó los créditos que les hicieron varios bancos para iniciar el proyecto), inauguraron el primer Bodytech en febrero de 1998, en la Carrera Séptima con Calle 63, en Bogotá. Y a los pocos días de abierto se afiliaron más de 800 usuarios.

Una vez que probaron el éxito del modelo, las ofertas para abrir nuevos gimnasios no se hicieron esperar. El boom de los centros comerciales ayudo mucho a su expansión, pues una sede con  mil o más clientes les representaba un flujo de visitantes que nadie quiere despreciar. De esta manera empresarios, bancos y constructores se convirtieron en socios de los nuevos Bodytech que poco a poco se fueron expandiendo no solo por diferentes sectores de Bogotá sino también por las principales ciudades del país. De hecho, fue necesario lanzar una nueva marca para llegar con centros comerciales ubicados en estratos más bajos de la población: Athletic.

Laura Acuña Bodytech
Una de las estrategias comerciales de Bodytech fue vincularse al Reinado Nacional de la Belleza

Contar con 95 mil usuarios en sus gimnasios también le ha permitido a Bodytech desarrollar con éxito otra serie de negocios anexos con su operación y que tienen que ver con servicios de salud, centros de estética, publicidad y alianzas comerciales con productores de bebidas, alimentos y marcas de ropa, entre muchos otros.

En 2007 se produce otro hecho importante que también contribuyó en el crecimiento de la compañía. Ese año el fondo de inversión privado SEAF, en cabeza del peruano Héctor Cateriano,  ingresó como socia de la compañía tras adquirir el 10%. Con la llegada de este aliado estratégico, que le inyectó recursos frescos a la organización, se emprendió la expansión del formato a ciudades más pequeñas como Villavicencio, Pereira, Armenia y Bucaramanga. Actualmente la cadena de gimnasios tiene 43 sedes, 22 de las cuales están en Bogotá y factura al año unos 84.000 millones de pesos. Y también posibilitó la expansión internacional de Bodytech que ya cuenta con cinco sedes en Perú: tres en Lima y una en Arequipa y Trujillo, respectivamente.

La meta de Bodytech este año es completar 10 locales en el Perú y expandirse a Chile. Logró concretar allí la compra de la cadena de gimnasios más grande de Chile, Sportlife, con 37 puntos de servicio en el país. Con esto el ‘músculo’ empresarial de Nicolás Loaiza sigue creciendo y se consolida como una de las compañías líderes de clubes deportivos de Latinoamérica. Una estrategia de expansión que cuenta con una inyección de capital de 40 millones de dólares que invirtió el fondo de inversión Teka Capital, cuyos principales socios son Diego Córdoba  y Juan Antonio Pungiluppi, el cual cuenta con el respaldo del Grupo Santo Domingo.