El Tao del amor y la sexualidad sagrada

20 de agosto del 2019

Por Armando Martí.

El Tao del amor y la sexualidad sagrada

En el estreno de la genial película de Quentin Tarantino: Once upon a time in… Hollywood, sentí muchas emociones que como un carrusel subían y bajaban dentro de mí. Una mezcla de nostalgia y alegría, por aquella época de finales de los años 60, impregnada de cambios hacia la paz y el amor por parte de una juventud hastiada de soportar la absurda Guerra de Vietnam y la superficialidad de un lujoso y estrambótico Hollywood.

Gracias a la magia del séptimo arte y la sorprendente creatividad del director Tarantino para construir “realidades del pasado”, pude asombrarme y gozar de personajes que nunca imaginé volver a encontrarme en la pantalla grande.

Por primera vez, se reúnen dos grandes actores como lo son Leonardo Dicaprio que representa a un artista en decadencia de películas de acción y violencia (Rick Dalton); Brad Pitt (Cliff Booth) como su doble en escenas de riesgo, acompañados por la bella actriz y modelo Margot Robbie en el papel de Sharon Tate, quien fuera la esposa del famoso director Roman Polanski.

Complementando la tríada trágica, Charles Manson y su demencial séquito asesino, así como también, el inolvidable Steve McQueen, Charles Bronson y el icónico Bruce Lee, maestro irrepetible de las artes marciales e interpretado en forma polémica por el actor Mike Moh.

Precisamente, quiero referirme a la leyenda de Bruce Lee conocido como el “pequeño dragón”, quien comenzó su carrera cinematográfica en Hollywood en el papel de Kato: el chofer y guardaespaldas del Avispón Verde (Van Williams). Además, Lee fue uno de los grandes maestros del Camino del Tao de la respiración, la alimentación y el sexo.

Foto: Cortesía Armando Martí. Bruce Lee junto a la actriz Nora Miao

Existen muchas versiones sobre la muerte de este filósofo y practicante del control mental y la perfección física, quien falleció a los 33 años en Hong Kong el 20 de julio de 1973. Algunas de ellas relatan que pudo haber sido asesinado por oscuras fuerzas orientales, otros dicen que un simple analgésico para el dolor le produjo una reacción alérgica a la cual no sobrevivió, y una más misteriosa, afirma que como iniciado del Taoísmo sexual, generó una sobrecarga energética durante estas intensas prácticas tántricas, que posiblemente le ocasionaron el edema cerebral que lo llevó a su prematura muerte.

Taoísmo: el misterio de la energía sexual

Foto: Cortesía Armando Martí

Determinadas investigaciones se refieren a las técnicas del Tao sexual como originarias de Asia y la India, desplazándose luego hacia el oriente y fusionándose con cultos como las “ramas de árbol”, “los multi-brazos” y “los guardianes del tiempo”, quienes evolucionaron a un nuevo clan chino llamado “Los inmortales”.

Estos últimos, tenían secretos y misterios sobre las artes marciales y el manejo de la energía sexual. Al final se constituyeron como la poderosa escuela de “Shou Tao”, en donde los guerreros y discípulos aprendían las enseñanzas para la acumulación consciente de la energía Kundalini, con el fin de sanar muchas de sus enfermedades, potencializar el cerebro, fortalecer la voluntad y lograr una gran longevidad.

Ciertos miembros al llegar a los 80 años, simulaban su muerte ante la familia y la sociedad para convertirse “en los guardianes del conocimiento”, después de dirigirse a montañas o bosques solitarios, donde permanecían varios años realizando procesos curativos especiales, rejuveneciendo y teniendo una apariencia de sólo 40 años de edad, y cambiando sus nombres, emigraban a otros países para extender el conocimiento del Tao sexual.

Estas técnicas en principio entrenaban a sus adeptos para que conocieran la esencia de lo femenino, intimando sexualmente con diferentes mujeres según la clasificación de los cinco elementos taoístas: aire, fuego, tierra, agua y madera. Después se les pedía tener una pareja estable para realizar la alquimia sexual sagrada, y finalmente, se ordenaba una completa abstinencia sexual por muchos meses.

Los taoístas creen que el intercambio de la energía sexual en pareja, también ayuda a sanar y aliviar la depresión, el sobre estrés, el agotamiento físico y psíquico, así como también, un sistema inmunológico deficiente, entre muchos otros síntomas. Por eso lo llaman “el sexo sagrado para la adquisición de energía”, y se refieren al sexo occidental como “el placer con la pérdida de energía”.

Esta transmutación de la energía interior aumenta las emociones positivas, pues su objetivo principal es ahorrar y acumular frecuencias sexuales, que a través de la sabiduría del cuerpo equilibra muchas disfunciones propias del desgaste natural de la vida.

La sexualidad sagrada frente a la medicina moderna

Foto: Cortesía Armando Martí.

Estoy de acuerdo con que las ideas y prácticas del camino del “Tao Sexual” son difíciles de asimilar en occidente, ya que nuestras creencias y valores, generalmente son opuestos al pensamiento filosófico y religioso de los orientales.

La Medicina Tradicional China se fundamenta en conceptos desarrollados hace miles de años, los cuales ayudan a la comprensión profunda del ser humano, descubriendo que los pensamientos y las emociones tales como el amor, la tranquilidad, la alegría y el afecto, entre otras, influyen en los meridianos de energía corporal que al sobrecargarse, bloquearse o depletarse, producen los síntomas y la enfermedad.

Mientras que la medicina alopática occidental, se opone a su manifestación y desde el punto de vista científico, no tiene en cuenta estos vectores energéticos, es decir, los síntomas se combaten con la aplicación de sustancias químicas contrarias a su manifestación.

Para aclarar algunos de estos milenarios conceptos a la luz de la medicina ortodoxa, y de esta forma poder orientar a los lectores, quise invitar al Doctor Jorge Cely Holguín, médico graduado en la Universidad Nacional de Cuenca en Ecuador con especialidades en Colombia de Cáncer de Cuello Uterino y Patologías Cervical del Tracto Genital Inferior, además, de ecografía obstetra ginecológica y ultra sonido.

Foto: Cortesía Armando Martí.

Armando Martí: Doctor Jorge Cely, desde su punto de vista profesional y científico, ¿qué es la sexualidad humana?

Jorge Cely: La sexualidad humana es una connotación científica que abarca los aspectos anatómicos, fisiológicos y psicológicos del ser humano e inicia cuando una persona siente de forma natural impulsos de expiración y placer, con el fin muchas veces, de procrear y preservar la especie humana, que se manifiesta en una atracción especial hacia otra persona de diferente género.

En el desarrollo sexual masculino y durante su adolescencia, el organismo empieza a producir una cantidad muy grande de hormonas (testosterona), y en el caso de la mujer, quien puede desarrollarse antes que el hombre, dicha emisión hormonal se presenta entre los 10 y los 15 años de edad, sin la misma cantidad y velocidad que la del hombre. Estas hormonas sexuales son creadas a nivel del cerebro, y una vez terminado este proceso, le darán las características sexuales secundarias a cada persona (niño-niña), que se convierten en hombre o mujer.

De esta forma, las hormonas ya desarrolladas, empiezan a generar otras hormonas cerebrales llamadas feromonas, que se encargan de activar el gusto por el sexo opuesto. Sin embargo, no son iguales para todos, pues sólo se producen de una persona hacia otra en específico.

Dicho deseo, termina convirtiéndose en placer. Por ejemplo, si yo me encuentro con una mujer que tiene esas feromonas y siento la necesidad de acercarme a ella, ese es el comienzo de lo que llamamos “la atracción en la química del amor”, y ocurre porque esa mujer expele unas hormonas compatibles, que me hacen sentir bien a mí y sólo a mí. Es así como el ser humano desarrolla impulsos sexuales.

A.M: ¿Creo entender que de esta forma podrían peligrar los juramentos de amor y fidelidad en la pareja, ante la atracción psicobiológica causadas por las feromonas de otra persona?

J.C: La historia está repleta de esas tristes pero realistas historias de infidelidad. Esto es algo muy sencillo pero complejo de entender. Desde el campo científico y de observación objetiva, sabemos que el cerebro cuando conoce a una persona y se sintoniza con ella, comienza a liberar una serie de sustancias que despiertan el interés hacia esa mujer o ese hombre. Sin embargo, después de dos años, merma la producción hormonal y por eso empiezan a aparecer las crisis en algunas parejas, que tienden generalmente a divorciarse.

A.M: ¿Podría ser la atracción una programación cerebral que se activa desde nuestro inconsciente?

J.C: Se podría decir que sí. En el momento de conocer a esa persona y antes del primer contacto con ella, ya existe en el inconsciente un gusto enraizado basado en experiencias anteriores.

Por ejemplo, a mí me gustan las mujeres rubias de ojos claros. Estos rasgos característicos están impresos en mi memoria, por eso cuando encuentro un prototipo de mujer parecido, automáticamente tengo una reacción y me llama terriblemente la atención.

Ahora bien, si en ese instante de contacto visual, ambos generamos unas feromonas compatibles, se produce una respuesta química acompañada de otras sustancias cerebrales en forma de coenzimas especiales, las cuales permiten que uno actúe con el estímulo de cortejar a esa persona.

Foto: Cortesía Armando Martí.

A.M: ¿Es decir que el amor es meramente una respuesta química?

J.C: Armando, podríamos decir que sí. Recordemos que existen otros elementos que complementan la química del amor, es decir, cualidades de la persona como su cariño, compromiso, lealtad, apoyo y buen carácter, entre otros atributos, que se convierten en factores determinantes para mantener vivo el encanto hacia el ser amado.

En el caso contrario, cuando la pareja tiene constantes peleas, desacuerdos e irrespetos, el cerebro no sólo baja la producción de serotonina y melatonina, sino también de otras sustancias especiales, que van modificando el comportamiento hacia una apatía e incluso el rechazo.

A.M: Desde hace más de 5.000 años, existe una corriente oriental llamada Taoísmo que le enseña al hombre técnicas para el control de la eyaculación y la retención del semen, con el fin según las enseñanzas de estas escuelas, de preservar la salud y alcanzar una sorprendente longevidad. ¿Qué opina al respecto Dr. Cely?

J.C.: Pienso lo contrario, debido a que dicha retención podría ser muy frustrante, pues desde muy joven el hombre tiene una constante producción de esperma en los testículos, la cual hace que experimente una sensación de “llenura” que lo lleva a evacuar el semen.

Además, durante las relaciones sexuales el hombre libera una gran cantidad de sustancias entre las que se destacan en importancia el óxido nitroso, que mejora la circulación y produce energías benéficas para todo el cuerpo. En el momento de la eyaculación se secretan diversas hormonas, que permiten mejorar los niveles de nutrición y vitalidad.

El sexo tiene un equivalente como el de asistir al gimnasio. Como médico les puedo decir que el sexo es el mejor ejercicio de todos, porque activa tanto la mente como las emociones. De ahí que no creo en el desgaste físico al eyacular, pues este se puede compensar con una ingesta de alimentos ricos en proteínas y carbohidratos, pero recordemos que como todo en la vida si se exagera nos puede perjudicar.

Ahora bien Armando, otra cosa muy diferente es el control de la eyaculación que los alumnos de estas escuelas taoístas pueden hacer, teniendo en cuenta que no está demostrado científicamente que el sistema autónomo compuesto por el sistema simpático y parasimpático, el sistema límbico, el sistema nervioso central y el hipotálamo, puedan ser influenciados por la voluntad o la conciencia del individuo.

En la corteza cerebral existe una cantidad de elementos, que el hombre occidental no le es posible manejar, pero que al parecer los practicantes del camino del Tao sexual han logrado dominar y regular por medio de la meditación, la respiración y la alimentación, hasta el punto de gobernar el orgasmo. Conozco casos inauditos, de cómo personas desde su fuerza mental pueden sostener una erección muy funcional hasta por más de 5 horas sin ningún daño secundario en sus órganos genitales.

En otras palabras, si el pene consigue mantenerse erecto y la corteza cerebral logra bloquear el impulso para que haya un orgasmo sin eyaculación, entonces la pareja puede prolongar el tiempo del placer, porque una vez expulsado el semen, se produce normalmente una disminución de los cuerpos cavernosos y desde esta flacidez no puede haber una eficiente penetración.

A.M: Teniendo en cuenta lo anterior, ¿cuáles son las principales disfunciones sexuales que sufre el hombre occidental?

J.C: Las enfermedades más comunes son impotencia sexual referida como la incapacidad de tener una erección, y la eyaculación precoz, que es una terminación rápida del coito.

Por un lado, la eyaculación precoz tiene una connotación psíquica importante, producida por miedos e inseguridades del hombre. Mientras que la impotencia, se debe a problemas orgánicos por disfunción hormonal (falta de liberación de testosterona u otras hormonas como GNRH que intervienen en la sexualidad).

Foto: Cortesía Armando Martí

A.M: Desde su punto de vista médico ¿es posible que en una relación sexual la mujer pueda llegar a tener más de 20 orgasmos en una hora, así como lo relatan algunos libros en China sobre el clan de “La tigresa Blanca”?

J.C: Eso es totalmente posible. La mujer en esencia es multiorgásmica y puede venirse las veces que quiera, el problema de la anorgasmia femenina radica algunas veces en un bloqueo emocional y psíquico.

Una mujer que no desea entregar su cuerpo por falta de interactividad hormonal en las relaciones sexuales, probablemente no va a tener un orgasmo. Pero cuando sus sentimientos están sintonizados con los de la pareja, siempre va a tener muchísimos y fantásticos orgasmos.

Al hombre le cuesta más esta situación, porque su órgano sexual necesita una gran concentración de sangre en los cuerpos cavernosos. En cambio la mujer por su clítoris, puede ser estimulada muchas veces.

Algo asombroso es que tanto hombres como mujeres, tienen la capacidad de llegar al orgasmo sin penetración, pues una correcta estimulación cerebral como ocurre a veces en los sueños eróticos, hace que los pensamientos generen una serie de cadenas hormonales hasta lograr la excitación, reflejada en una mañana “mojada” bien sea por el orgasmo o la eyaculación. Por eso dicen que todo está en la mente.

A.M: ¿Cuáles son los beneficios del orgasmo en una mujer?

J.C: Una mujer satisfecha sexualmente es una mujer vital, alegre, plena y feliz, sin importar la edad. De hecho, hace poco tuve una paciente de 89 años, que me pidió el favor de recetarle un gel para seguir teniendo relaciones sexuales con su pareja, pues su vagina no lubricaba lo suficiente pero sentía emociones y orgasmos continuados. ¡Algo sensacional!

A.M.: Los orientales dentro del camino del Tao, consideran que cuando la mujer no tiene orgasmos y no mueve “sus aguas” se estanca. Esta situación podría ser una de las razones para la aparición del cáncer uterino y otras enfermedades. ¿Qué opina usted al respecto?

J.C.: Esta teoría para mí no tiene suficientes elementos científicos. Hoy en día, los médicos sabemos los factores que producen el cáncer de cuello uterino, de ovario y de seno. Yo ubicaría esta inmovilidad de las “aguas internas femeninas”, como las causantes de una senectud prematura y una neurosis reflejada en el mal genio y amargura personal, en otras palabras, si la mujer no tiene orgasmos, por ende no puede gozar del sexo y se va a envejecer más rápido.

A.M.: Y en el caso del hombre ¿entre más eyaculación acelera el proceso de envejecimiento?

J.C.: En el contexto biológico del hombre, el problema radica, si así se le pudiera llamar, en que los testículos elaboran una gran cantidad de semen, el cual fisiológicamente debe ser expulsado. En la mujer no pasa eso, en ella llega la menopausia y simplemente deja de producir óvulos y estrógenos, pero sigue teniendo deseo sexual en su mente.}

Los estudios demuestran que la mayoría de las mujeres tienen deseos sexuales activos sólo diez días al mes, tiempo de la fecundidad de sus óvulos. Pasado este periodo, dejan de tener interés por el sexo. Esto no lo entiende el hombre, y a causa de esta desinformación, puede llegar a interpretar la situación como si ella lo hubiera dejado de querer o tuviera cambios intempestivos de ánimo.

Por el contrario, el hombre tiene deseos casi todo el mes, debido a la constante producción seminal. Desde la antigüedad se sabía de esta necesidad masculina y originó los llamados “orinales romanos”, hoy conocidos como prostíbulos.

Foto: Cortesía Armando Martí.

A.M: Estos conceptos explicarían la razón de algunos de los problemas que ocurren en la pareja, por falta de información idónea y comunicación. Si ambos, lograran comprender sus situaciones psicofisiológicas y emocionales, no habrían tantos divorcios y rompimientos afectivos.

Finalmente Dr. Cely, quiero cerrar esta entrevista refiriéndome al hecho de cómo a través del prejuicio y el miedo hacia el sexo, se ha intentado dominar tanto al hombre como a la mujer, evitando la posibilidad de nuevos conocimientos en torno al tema de la intimidad sexual. ¿Está usted de acuerdo con la práctica del celibato en los sacerdotes y religiosas?

J.C: Yo pienso que algunas instituciones religiosas, van en contra de las latencias esenciales del ser humano. No hay por qué cohibir, es contra Natura. Si una persona tiene su vida fisiológicamente normal, aporta mucho más a la comunidad y está en mejor equilibrio la mente, el cuerpo y el alma, que aquella que no tiene relaciones sexuales.

Además Armando, si supuestamente Dios nos creó funcionales tal y como somos, ¿cuál sería la razón para evitar que sus representantes en esta Tierra no tuvieran el derecho vital de tener sexo, procrear y gozar de construir una familia bien orientada?

A.M: Sin duda, la represión distorsiona la realidad natural de las cosas. Yo pienso que más allá de los prejuicios sociales, el sexo es una fuerza vital y redentora que si fluye con responsabilidad y consciencia, genera un bienestar integral muy importante. Pero si por el contrario se reprime, puede ocasionar enfermedades psicosomáticas, que son el comienzo de otras enfermedades mucho más graves.

J.C: Estoy completamente de acuerdo con usted Armando, y le agradezco mucho todas las inquietudes que ha sembrado en mí, para empezar a ampliar mis campos de investigación hacia estas prácticas taoístas sexuales. Espero también haber podido ayudar a clarificar algunos conceptos a sus lectores.

El amor y la sexualidad como camino

Foto: Cortesía Armando Martí.

El deleite sexual es esencial para lograr una armónica relación con el otro, pues el sexo es un regalo de Dios. Algunas personas prefieren ser disfuncionales para criticar a los demás, pero el único “pecado” que se puede cometer en la pareja es el de “no ser felices”. El disfraz más triste que podemos usar, es el de fingir amor y realizar el sexo sin afecto, respeto y consideración por nuestra pareja.

Esto agota la confianza y genera heridas y resentimientos muy profundos, pues para algunas personas una de las relaciones más difíciles de lograr es ser amigos de ellos mismos. Si dejamos que el amor habite en nosotros, el resentimiento y el odio no podrán ser nuestros huéspedes.

Por eso, sin honestidad el amor es inestable, sin cuidado el amor está perdido, sin respeto el amor es infeliz, y sin confianza el amor es asfixiante. Si reprimimos nuestros instintos, no llegaremos al amor y tampoco experimentaremos a Dios. El amor sano nace de la voluntad de estar junto a la pareja, con el único fin de gozar y ser felices al dar y recibir afecto, apoyo y seguridad.

Finalizó este artículo con la siguiente sencilla pero profunda reflexión del maestro de Tao, Bruce Lee:

“No quiero poseer,
Ni ser poseído.
Ya no anhelo el paraíso;
Más aún, ya no temo el infierno.

La medicina para curar mi sufrimiento
La tenía conmigo desde el principio,
Pero no la tomaba.”

Por: Armando Martí

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