El calvario del general Montoya

El calvario del general Montoya

7 de septiembre del 2011

El general Mario Montoya lleva con orgullo las más altas condecoraciones: Cruz de Boyacá en seis oportunidades en el tema de orden público, Orden del Congreso, medalla del Ejército de Estados Unidos y Orden al Mérito Militar, entre muchas otras. Por donde pasaba, dejaba huella.

Así ocurrió a mediados 2000, cuando recién graduado de Brigadier General llegó a la base de Tres Esquinas, en el Caquetá, para tomarse la selva, derrotar a la guerrilla y encargarse de darle vida al Plan Colombia. También dejó huella en la Cuarta Brigada de Medellín, donde fue comandante y quiso imponer orden a cualquier precio en las comunas de Medellín en 2002, cuando éstas se hallaban bajo el control de las milicias de las Farc, el Eln y los Comandos Armados del Pueblo (Cap).

Entre marzo de 2006 y noviembre de 2008, tiempo durante el cual fue comandante del Ejército, formó parte de operaciones históricas, como el bombardeo al campamento del jefe de las Farc Raúl Reyes, el 1 de marzo de 2008, y la gran ‘Operación Jaque’, el 2 de julio del mismo año, en la que un comando del Ejército rescató de la selva a 15 secuestrados que estaban en poder de las Farc, entre ellos a Ingrid Betancourt y tres ciudadanos norteamericanos.

El general Montoya lideró la toma de  la comuna 13 con las operaciones Orión y Mariscal. 

Lo anterior da una idea clara de quién era Montoya en el Ejército. Pero algunos de estos reconocimientos y logros del pasado han empezado a cubrirse por un manto de sospecha debido a las investigaciones que la Fiscalía le ha abierto al General (r). Hay siete procesos en su contra, de los cuales la mitad son de declaraciones de paramilitares en Justicia y Paz que fueron remitidos a una Fiscalía Delegada ante la Corte Suprema que, por el fuero de Montoya, es la encargada de investigarlo.

Uno  de los procesos, rotulado con el número 12056, tiene que ver con una denuncia sobre las presuntas irregularidades cometidas por el General durante la toma a la comuna 13 de Medellín, ocurrida el 16 de octubre de 2002. Allí, el Ejército libró duros combates contra milicianos de la guerrilla, en los que al menos quince civiles, quienes presuntamente no tenían nada que ver con esa guerra, terminaron muertos. Hubo más de 50 heridos y 200 personas capturadas, muchas de ellas sin antecedentes penales.

Otro de los procesos, el número 13065, se refiere a una versión entregada por el narcoparamilitar Juan Carlos Sierra, ‘el Tuso’, quien le contó a la Corte Suprema que el general Montoya formaba parte de su nómina en la denominada ‘Oficina de Envigado’. Según Sierra, durante su permanencia en la comandancia de la Brigada 13, el General recibía un montó mensual a cambio de entregar información sobre los operativos que el Ejército realizaba en Medellín.

Montoya era el comandante general cuando se dio la exitosa ‘Operación Jaque’.

Otros jefes paramilitares han hecho señalamientos similares. El 25 de febrero de 2009, Diego Fernando Murillo Bejarano, alias ‘don Berna’, lo incluyó en una carta enviada desde la cárcel de Nueva York, donde paga una condena. Dijo que Montoya y el general (r) de la Policía Leonardo Gallego habían realizado  trabajos conjuntos con su organización.

El jefe paramilitar Daniel Rendón, ‘Don Mario’,  aseguró que el líder de las Auc Miguel Arroyave le había regalado a Montoya un apartamento en Bogotá a cambio de que éste último apoyara al Bloque Centauros, de propiedad de Arroyave, y así ganarle la guerra a su archienemigo, Héctor Buitrago, alias ‘Martín Llanos’.

Otros procesos se basan en la presunta intervención de Montoya en la falsa desmovilización en 2006 del bloque ‘Cacica la Gaitana’ de las Farc. Uno está rotulado con el número 13154. El pasado viernes 2 de septiembre el General (r) tuvo su primera cita con la justicia para responder sobre este caso, que también tiene contra las cuerdas al excomisionado de paz Luis Carlos Restrepo. Hasta ahora nadie sabe qué le preguntaron ni qué respondió ante las sindicaciones por ese caso –que desdibujó el proceso de desmovilización de grupos al margen de la ley en el anterior gobierno– porque al salir de esa diligencia, Montoya evadió a la prensa.

El General Montoya como Embajador en República Dominicana junto a la actual canciller,  María Ángela Holguín. 

El regreso del general Montoya al país no ha sido grato para él.  Los interrogatorios apenas empiezan para este hombre nacido en Buga, de una familia de 13 hermanos, con ascendencia paisa y un abuelo que combatió en la Guerra de los Mil Días. Montoya, hombre especializado en caballería, tanques blindados y alta gerencia,  acostumbrado a los aplausos, los reconocimientos y hasta las venias de su familia, pasa días amargos, que contrastan con su pasado de alegrías y reconocimientos.