Ella cuida a los hijos de las trabajadoras sexuales del Santa Fe

Ella cuida a los hijos de las trabajadoras sexuales del Santa Fe

18 de octubre del 2015

Cuando Luz Marina cuidó por primera vez a un bebé, a parte de su hija, nunca pensó que ese sería un oficio del que nunca más podría separarse.

Hoy es conocida en el barrio Santa Fe, zona de tolerancia de Bogotá, como la niñera de las prostitutas. Cuida en promedio a 40 niños, hijos de las trabajadoras sexuales de la zona. Lea también: El millonario que regala tierra a cambio de vasectomías.

Luz Marina Lozano llegó a Bogotá hace algo más de 20 años. Ella, junto a su hermano mayor, emigró de Villarrica, oriente del Tolima, debido al conflicto armado, que entonces ya había desplazado a cientos de campesinos más.

Después de rodar por varios sectores de la ciudad trabajando como ayudante en tiendas, restaurantes y panaderías, llegó a un pequeño negocio del Santa Fe, una tienda que un par de años después, tras el cansancio del dueño, terminó por ser de su propiedad. Eso fue hace 14 años. Lea también: Prostíbulo El Castillo: “El parque de diversiones de los sinvergüenzas”.

Luz Marina, al lado de su esposo, a quien conoció en su negocio y de quien recuerda que sacó de un bar de la zona, donde trabajaba como mesero, levantó la decaída tienda y le añadió el servicio de restaurante.

Una prostituta de la zona, que regularmente almorzaba allí, un día, hace unos nueve años, le pidió un favor: que le cuidara a su hijo recién nacido. Luz Marina vio a la criatura, se enterneció y aceptó el compromiso. La mamá volvió por su hijo dos meses después. Lea también: Prostitución y drogas, los karmas de Taganga de los que nadie quiere hablar.

Luz Marina comprendió dos cosas: que algunas trabajadoras sexuales no son madres muy dedicadas y que esos niños y niñas necesitaban una mano que los ayudara. Aún no sabía que la mano que les iba a brindar esa ayuda sería la suya.

La mujer que dejó a ese primer bebé al cuidado de Luz Marina siguió dejando al niño al amparo de la tolimense y recomendó a otras colegas de oficio que dejaran a sus hijos con ella.

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Unos de los niños que cuida Luz Marina.

Luz Marina pensó en su momento que este sería el inicio de nuevo negocio o una nueva forma de ganarse la vida, pero aunque le pagaban por el cuidado de los niños, la actitud filantrópica le ganó a la capitalista.

Si bien el dinero que las mamás dan por el cuidado de los niños, que no supera los 10 mil pesos por el día con su noche, es muy necesario, a luz Marina ya no le importa mucho si le pagan o no, tanto como si el niño o la niña está bien.

Desde que decidió dedicar la mayor parte de su tiempo a cuidar niños, que hoy considera como suyos, no les permite a sus madres que se los lleven mientras estén borrachas, drogadas o esté lloviendo y sea muy tarde en la noche. Son reglas que las mamás comprenden, respetan y cumplen como una orden de la abuela.

Lastimosamente, dice Luz Marina, aunque muchas de estas mujeres son unas buenas madres, varias no los son tanto. Han sido un poco irresponsables con los bebés que le dan a cuidar. Es más, varias de ellas han dejado a sus hijos con Luz Marina por varios meses y hasta por años, sin volver a verlos. “Regresan, vienen a preguntar por ellos, les traen cualquier cosa y vuelven a irse por largas temporadas”, dice la niñera.

Luz Marina cuida entre 35 y 40 niños, algunos días le dejan más que otros, pero de esos niños hay unos ocho que están con ella día y noche y aunque sus madres preguntan por ellos y los ven ocasionalmente, Luz Marina no se los deja llevar de su lado. Uno de esos niños es como si fuera su hijo y así lo criaron junto a su esposo desde que la madre del pequeño lo dejó a su cuidado y volvió a verlo un par de años después.

“Ella viene, lo ve, se queda un rato con el niño y él sabe que ella es su mamá, pero no se lo lleva porque sabe que él está mejor acá”, dice Luz Marina.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, según Luz Marina, ha intentado en varias oportunidades quitarle los niños que tiene bajo su cuidado, aduciendo que ella no es una persona apta para cuidarlos. Pero Luz ha defendido a estos niños como si fueran sus hijos. “Si las mamás han depositado en mí la confianza y los niños están bien y felices conmigo, nadie me los puede quitar”, dice.

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Particulares le han donado a Luz Marina pañales, comida, ropa y muebles para dotar su fundación.

“Los del ‘Bienestar’ me han montado la perseguidora para quitarme los niños. Hasta me han hecho allanamientos pero no dieron con el lugar donde los cuidamos. Ellos (ICBF) dejan morir muchos niños y no voy a permitir que eso pase con estos bebés. Si las madres me los dan a cuidar eso haré”.

El trabajo de Luz Marina con sus niños empieza muy temprano. Los que se quedan a dormir a su cuidado, los levanta, los arregla y los lleva para el jardín infantil del sector donde los tienen hasta las 4:00 de la tarde. Luego los recoge y se los lleva para un apartamento que les arrendó cerca de su casa, donde una empleada le ayuda a cuidarlos.

Otros niños son llevados por sus mamás desde tempranas horas al apartamento de la niñera o al jardín infantil y Luz Marina los recoge, luego los cuida y los alimenta hasta que sus madres salgan de trabajar, ese es el día a día de la niñera y sus bebés.

Desde hace un par de años Luz Marina está creando una fundación para cuidar a los niños con mejores condiciones. Varias personas que conocen su trabajo se han acercado a ella y le han obsequiado camas, juguetes, ropa, artículos de aseo y hasta comida que ella tiene en el lugar que tomó en arriendo hace 15 días. Aún no sabe cómo pagará el canon de alquiler, que supera el millón de pesos.

Allá en ese lugar que aún mantiene en secreto, por miedo a que llegue de nuevo el ICBF a “molestar”, es donde funcionará su fundación, la cual se llamará ‘Los hijos del viento’, según ella porque a muchos de los niños “los trae el viento y aquí se quedan”.

“Cuidaré estos niños hasta que Dios me dé licencia y no me los dejaré quitar de nadie. Conmigo han estado seguros durante nueve años, a ellos les gusta estar acá y las mamás me los dejan porque se les ha cuidado bien”, asegura Luz Marina.

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