Ella es la anticatólica que estuvo en la misa de Francisco

Foto: Kienyke.com

Ella es la anticatólica que estuvo en la misa de Francisco

9 de Septiembre del 2017

Agua, sol; frío, calor. Nada impidió que el aeropuerto Olaya Herrera, en Medellín, se llenara de feligreses o de personas que querían escuchar el mensaje del papa Francisco, el Pontífice suramericano, el que habla español, en persona.

Con la primera luz del sábado se empezó a evidenciar lo que desde la noche anterior parecía un hecho. El aeropuerto se llenó y superó el aforo de aquella misma ceremonia que llevó a cabo Juan Pablo II ante 700.000 personas en 1986.

1.293.111 devotos se ubicaron en los cuadrantes dispuestos. Durante la noche y la madrugada, oraron de la mano de los sacerdotes de la Arquidiócesis de Medellín y a las 10:45 a.m. vivieron el esperado momento.

Francisco, sobre el papamóvil, recorrió la pista y saludó. Su paso fue rápido, pero emocionó a los creyentes.

La eucaristía empezó a las 11 a.m. Minutos antes, todo era bullicio y celebración pero en pocos segundos el ambiente se transformó. Hubo un silencio abrumador. Cabezas bajas, concentración, devoción.

Diocelina Ortega fue una de las asistentes. Tiene 76 años y de sudadera, tenis, impermeable y una bolsa wayúu, se balaceaba de un lado para otro, movía la cintura y hacía cuclillas para despertar el cuerpo.

Así se hizo notar entre el público. Su pelo blanco y ese rostro de mujer que ha vivido bastante tenían una historia qué contar. Ella es la anticatólica que sigue el mensaje de Jesús y del Papa Francisco.

En su mochila, que la ha acompañado en sus viajes por Colombia y por el mundo, carga el libro de una página que escribió y la estampa de Jesús que le ha concedido muchos milagros. Al que conoce se los regala, porque ella cree más que en la religión, en el poder del mensaje y de la palabra.

Su fe y su proclama como anticatólica parece una contradicción, pero así lo ve ella: No cree en la Iglesia, en el mercantilismo que, dijo, la rodea y pudo evidencia en su paso por Jerusalén. “A nadie le regalan una velita, ni la comunión”. Aún así, su primera lectura fue la biblia, hace ayuno y ora.

En un trozo de papel, que no supera los 10 por 10 centímetros, lleva su mensaje.

“Es repartido por igual todo lo que tiene la tierra a cada ser, ninguno destruyéndola es glorioso, solo muerte es la guerra por el poder, deja la mentira de leyes y regiones, no hagas más esclavos de vuestra tiranía a los indefensos, dejen de matar, no hagan más armas y recojan las que tienen, con ese material constrúyele viviendas a todos los que dejas por la fuerza en miseria e ignorancia”.

Eso salió de su mente, otro lo transcribió. Hace parte de su estilo: “Yo no escribo, pienso”, le comentó a Kienyke.com.

Foto: kienyke.com

Es hija natural de Miguel Echavarría y María Emilia Ortega. Fue “el pecado de su madre”, expresó. Ella es la persona más querida de su vida.

Y gracias a su progenitor supo desde muy joven que su única herencia era la tierra, “para que la recorra”, fue lo que le dijo el arriero de Pueblo Rico, Antioquia, antes de morir.

“El mundo es de cuatro elementos: la tierra que pisas, el agua que bebes, el aire que respiras y el fuego que te va a quemar”, le explicó el hombre y ella lo tomó como su filosofía de vida.

Diocelina es jardinera de profesión, pero también se dedica a la botánica, a curar heridas, es ser una nómada.

Desde Itagüí llegó a las 5 a.m. para la misa campal. Allá dejó a su hija María Janith, y a su mascota, un Poodle llamado Bugguie Alberto, ellos y su nieto le desearon que pudiera saludar a Francisco.

Fue precisamente el Papa el que la convenció de asistir a la eucaristía, aunque nunca va a una convencional. “Amo a Dios y miro a los hombres, malos y buenos, por igual.  Yo nunca voy a misa. Pero quise venir para escuchar a Francisco y orar a Dios, que es el primero”, aseguró.

“Me conmueve su mensaje por la paz, por el respeto, por el acercamiento de los unos a los otros y el perdón”Diocelina Ortega

El Papa, afirmó: “es muy humano, noble y no vine para verlo, sino parar hacer un acto de penitencia y orar por mí, por todos, por los ancianos, los niños, los enfermos, los desplazados, porque la guerra se termine”.

 Antes de concentrarse en escuchar a Francisco y comenzar a orar, Diocelina sacó una estampita en miniatura de Jesús y el pequeño trozo de papel con su mensaje.

“El hecho se ve, se analiza, se escribe, se piensa, se habla, se graba y se filma la película original en la máquina del tiempo para su proyección en la pantalla gigante”. Al terminar de leer, señaló el cielo, extiendió el brazo y lo entregó.

Para terminar, un abrazo. 

Diocelina es una fiel que conmueve y llega al corazón, como lo ha hecho el Papa con el poderoso mensaje que trajo a Colombia y que esparce con el mundo.