En Caracas hurgan en la basura para calmar el hambre

En Caracas hurgan en la basura para calmar el hambre

9 de junio del 2016

Rubén comienza su recorrido por la ruta que le permite llenar el espacio que la situación actual de Venezuela deja vacío: el estómago. Fue pescador en Margarita hasta que “la mar se puso brava” y, aunque lleva poco tiempo en Caracas, ya quisiera volver a su tierra y dejar el oficio que le ha tocado, pero no tiene dinero para regresar.

Aunque todos conocen el hambre, pocos la han sentido verdaderamente. “Entre esa hambre repetida, cotidiana, repetida y cotidianamente saciada que vivimos, y el hambre desesperante de quienes no pueden con ella, hay un mundo de diferencias y desigualdades”, dijo alguna vez el periodista y escritor argentino Martín Caparrós. Rubén, de 39 años de edad, lo sabe.

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La naturaleza de su nuevo oficio, el de buscar comida en la basura, no genera en él tanto desgaste como en la mayoría. Habla de la ornada con resuelta naturaleza, incluso con una sonrisa, exhibiendo su casi impecable dentadura. Usa zapatos deportivos, jeans y una camisa desgastada pero muy limpia. Una gorra lo protege del sol. Está delgado, pero no demacrado. Se disculpa por su “aspecto descuidado”, aunque incluso su barba luce bien arreglada. Solo sus manos están sucias.

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Según la Encuesta de Condiciones de Vida 2015 (Encovi) –elaborada conjuntamente por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Universidad Central de Venezuela (UCV) y Universidad Simón Bolívar (USB)–, en el país, la pobreza por ingresos ha alcanzado un nivel récord de 76%. En ese porcentaje se encuentra Rubén.

Recolección de basura en Venezuela-01

Para quienes lo ven pasar es, simplemente, un hombre con un morral. Hace falta observarlo un rato para ver cómo –con naturalidad– se inclina a revisar las bolsas de basura de cada calle. Las moscas no lo espantan, mientras come cada cosa rescatable que encuentra y guarda lo útil para después.

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El hambre en Venezuela es real y las reacciones son variadas. Mientras Rubén revisa la basura, otros protestan por comida. Según las cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en el año 2015 ocurrieron 1.064 protestas, únicamente por escasez y desabastecimiento. De hecho, se han registrado 254 saqueos o intentos en los primeros 5 meses de 2016 y en mayo al menos 641 protestas, según el OVCS.

Hundidos en la basura

El número de personas que escarban diariamente la basura en busca de alimento aumenta a una velocidad galopante. Ya no solo se observa este fenómeno en zonas como el mercado mayor de Coche, donde los vendedores estaban acostumbrados a dramáticas escenas de personas peleando por restos de comida. La situación se ha expandido a municipios como Chacao y Sucre, donde residentes y comerciantes observan sorprendidos cómo personas de todas las edades, incluso jóvenes, hurgan entre las bolsas desde tempranas horas de la mañana.

Para los dueños de muchos establecimientos, una de las variables que puede estar incidiendo en esta problemática es la situación con la recolección de la basura. Las calles de los municipios amanecen tapizadas con montañas de desechos que se desbordan de las bolsas. Los vecinos de estos municipios del Este de Caracas denuncian retrasos por parte del camión de aseo urbano. Además, la basura de muchos edificios viene sin bolsa e incluso fuera de sus depósitos.

basuras en bogota-16

“El aseo no está pasando como debería”, explican los vecinos. Problema que, al menos en el municipio de Sucre, lleva más de año y medio en discusión. El servicio de recolección de basura tardaba hasta 22 días y se hizo necesaria la contratación de servicios particulares, entre otras razones por conflictos entre las alcaldías y el Ministerio del Ambiente.

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Del hambre a la desesperación

Las acciones para saciar el hambre son cada vez más alarmantes. En abril, habitantes de Delta Amacuro se pelearon por sacar comida descompuesta de un camión de basura. Otro caso más cercano fue el que se dio a conocer a través de la cuenta de Twitter del alcalde del municipio Chacao, Ramón Muchacho, quien comentó que había personas cazando perros, gatos y palomas, para comérselos.

En Venezuela, los datos de indigencia tienen tres años que no se actualizan, pero según la publicación del Instituto Nacional de Estadística (INE), el índice de indigencia de 2013 estaba en 9,8% cuando en 2012 fue de 7,1%. En 2014, 2015 y 2016 la situación solo ha empeorado con una inflación de 315% en alimentos. De acuerdo con este dato, 20 millones de venezolanos tienen limitaciones para adquirir los artículos básicos.

“¿Quiénes son las personas que no comen en Venezuela? ¿El Gobierno? ¿Maduro, los ministros, los enchufados? No, los que no están comiendo son los más pobres y los desamparados, por ejemplo, los discapacitados que no tienen quien vele por ellos, los niños de aquellos padres que no consiguen alimento, los adultos mayores que están solos y no tienen un familiar que les consiga la comida”, señala Muchacho.

El alcalde comentó en exclusiva que ha recibido denuncias de vecinos de la plaza Bolívar de Chacao sobre un individuo que se lleva hasta tres palomas al día. “No va a quedar una gallina, un perro o un gato en nuestras calles, porque aquí la gente está pasando hambre y de la dura”, lamenta. Funcionarios de la Policía de Chacao consultados para este reportaje aseguraron no tener conocimiento de ninguna investigación en proceso sobre el tema.

Para el presidente de la Asociación de Vecinos de Chacao, Víctor París, este tipo de declaraciones son una irresponsabilidad con la comunidad. “Todavía el país no ha llegado a esa situación, aunque podría llegar”, asegura.

“Estamos llenos de indigentes que no son nuestros”, agrega, al tiempo que comenta que siempre en el municipio se ha cuidado de atender y prevenir este problema con programas como Techo, aunque actualmente este se encuentra fuera de funcionamiento por falta de comida. “Los indigentes irrecuperables son los que recogen la basura, pueden ponerlos a trabajar pero no les gusta”, agrega.

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El economista Luis Arias explica que este fenómeno ha desarrollado un “nuevo tipo de indigencia”, pues muchas veces se trata de personas que no están en situación de calle. “El deterioro de las condiciones de vida de las personas lleva a situaciones extremas como esa”, asegura, al referirse a la recolección de comida de la basura.

Arias explica que el problema no está en que la razón sea el desempleo o la pobreza. “Es un cúmulo de variables que en un momento determinado funcionan como causa y en otro momento funcionan como consecuencia”, asevera.

Asegura que el mayor problema es la falta de medidas, aunque estas no garantizan que se revierta la situación, que, a su juicio, podría empeorar por múltiples razones, como un aparato productivo dependiente de la importación, falta de divisas, un modelo económico fracasado y un “gobierno incapaz de generar alternativas con una visión dogmática del problema económico”.

“Liberando el tipo de cambio desaparecerían los precios regulados, entonces ni siquiera haciendo cola conseguirían comida barata”, explica. “No todo el que hace fila revende los alimentos, hay gente que debe hacerla para poder llevar comida suficiente a su casa”, agrega.

Arias explica que esta situación exige medidas de carácter contractivo como reducción del gasto público y de empleos injustificados.

Indigencia-ok

El sociólogo Ramón Piñango duda de que se trate de una negación a buscar trabajo: “Siempre en cualquier sociedad van a existir indigentes por vocación, por razones psicológicas, pero un fenómeno de tal magnitud no es por razones de ese tipo”.

Piñango explica que aunque esta situación puede confundirse con un período de adaptación, “la gente no se ha acostumbrado a esto, cada día y con más frecuencia se dan denuncias”.

Respecto a una posible solución a la crisis social que atraviesa el país, Piñango asegura que solo un ajuste económico la haría factible. “Toda medida de este tipo generará un resultado que será traumático pero después se volverá a la normalidad. Sin embargo, no sabemos cuándo se podrá hacer aquí un ajuste económico”, lamenta.

Buscando una salida

“Hay mucha gente con dinero y posibilidad de ayudar, por eso se busca crear conciencia”, dice Víctor París. Sin embargo, llegar a una solución no resulta tan sencillo y hasta ahora los municipios no cuentan con ningún plan para solventar esta problemática.

Trabajadores de varios establecimientos, especialmente cadenas de comida rápida, buscan sobras en la basura ya que el propio restaurante se niega a darlas y las desecha. Por otra parte, estas empresas aseguran que botan los restos de comida porque, supuestamente, sanidad no les permite regalarlos a personas en estado de indigencia. No comentan nada acerca de sus propios trabajadores.

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Rubén no tiene familia en Caracas, pero ha aprendido rápidamente a manejarse. Pasa todo el día recorriendo las calles. “Ayudaba a los vendedores de perros calientes a lavar sus carros”, dice, al explicar otra de sus formas de conseguir comida. Debe llegar a Las Mercedes, donde un futuro candidato a alcalde les ofrece “sopa y seco” a aquellos que necesitan. Así como él, en ciertos establecimientos de esta zona les brindan comida. Dice que también hay un lugar en Chacaíto donde un árabe les da alimentos después de las dos de la tarde.

Puede comer. Sobrevive y no se complica. Su “negocio” no le da para mucho más. Recoge también ropa, especialmente carteras, que vende después en Quinta Crespo. Todos en la calle lo conocen, especialmente los del aseo. A estos los saluda con simpatía. “¡Todo bien!”, responde con energía cuando le preguntan cómo está. Carga de nuevo su morral, acomoda su gorra y toma con fuerza su bolsa. Es momento de seguir la ruta y continuar la búsqueda.

Por Ivanna Méndez
@IvannaMendezM