En cinco años se acabaría el petróleo en Colombia

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En cinco años se acabaría el petróleo en Colombia

10 de junio del 2017

Colombia perderá su autosuficiencia en crudo a partir de 2022, por lo que deberá empezar a importar para cargar sus refinerías, alertó este viernes el director de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), Francisco Lloreda, en diálogo con Sputnik.

“Las proyecciones que hemos realizado nos permiten prever que en sólo cinco años se presentará ese escenario, lo cual es muy grave para el país”, dijo Lloreda.

El director de la ACP agregó que en este momento las reservas son limitadas, “de sólo 1.665 millones de barriles a diciembre de 2016”, lo que impone la necesidad de explorar de manera decidida en lo que resta de este año y en los próximos dos; de lo contrario, advirtió, será muy difícil de revertir esa proyección.

Para 2017, indicó, las petroleras asentadas en el país, incluida la propia estatal Ecopetrol, programaron una inversión cercana a los 4.700 millones de dólares para la exploración y explotación de pozos, lo cual buscaría mitigar la situación, pero que en todo caso es un presupuesto exiguo frente a años anteriores

“Esa es una inversión que duplica la del año pasado, pero claramente inferior a la de los años anteriores, ya que hubo momentos en los que Colombia contó hasta con 8.000 millones de dólares en inversión extranjera directa en esta industria”, recordó Lloreda.

Los pronósticos de la ACP se relacionan con los develados a mediados de esta semana por la Contraloría de Colombia, que incluso estima que la autosuficiencia petrolera del país se agotará en 2021, esto es, en cuatro años y no en cinco, como dijo Lloreda a esta agencia.

Según la evaluación realizada por el organismo de control, se pronostica que ante la reducción de las exportaciones de crudo la pérdida de autosuficiencia petrolera se presentará a partir del año 2019 para la estatal colombiana Ecopetrol y en 2020 para todo el país, lo que significa que en ese año se dejarían de percibir regalías por la explotación del mineral.

En 2021, señaló la Contraloría, la situación será más aguda, ya que las pérdidas serán para todo el Estado (Ecopetrol + regalías + contratos de asociación + contratos de concesión), y en 2023 lo serán para los combustibles (capacidad instalada para refinación).

Colombia es un pequeño exportador de crudo en el contexto internacional: la oferta mundial es de alrededor de 94 millones de barriles diarios, según datos de la Organización de Países Productores de Petróleo, y la colombiana apenas llega a un millón de barriles por día.

No obstante, esa producción es clave para su economía.

Este país sudamericano ha sido autosuficiente en hidrocarburos durante los últimos 30 años, pero la dependencia de su economía al crudo comenzó a pasarle factura en los últimos años a raíz del desplome de los precios internacionales.

Ahora, Bogotá apela a una reforma tributaria para soportar las obligaciones externas, pero ello no parece ser la tabla de salvación.

A juicio de analistas del sector, bajo el nuevo escenario la balanza comercial podría deteriorarse como consecuencia de la mayor importación de combustibles para atender los requerimientos internos, por lo cual Lloreda insiste en reforzar la explotación.

Sin embargo, los planes de la industria se ven “amenazados” ante la existencia de 44 iniciativas de consultas populares contra el sector mineroenergético (20 contra hidrocarburos), lo que para Lloreda representa una seria amenaza para el sector.

“La industria había comenzado a levantar cabeza tras sufrir la caída de los precios internacionales del crudo, pero ahora las consultas populares que se llevan a cabo en el país generan una gran incertidumbre de carácter jurídico, y pone a algunas empresas a dudar de si continúan o no con sus programas exploratorios en suelo colombiano”, sostuvo.

En los últimos dos meses, una serie de consultas populares han frenado proyectos de exploración y explotación minera y de hidrocarburos por parte de varias firmas, la más reciente de las cuales se dio el domingo en el municipio de Cumaral (centro), donde la población objetó que se explotara crudo en la zona.

Asimismo, el 26 de marzo, a través de otra consulta popular, la población de Cajamarca (centro-oeste) impidió la explotación minera a la multinacional Anglo Gold Ashanti, lo que marcó un referente para que otras regiones del país recurrieran a estos mecanismos de participación ciudadana para deliberar sobre el futuro de sus suelos.

Las comunidades acusan a las compañías y el Estado de incumplir promesas y de amenazar con esos proyectos su la calidad de vida y el medio ambiente.

“Esa serie de hechos crean un vacío jurídico que lleva a algunas petroleras a no tener claro el panorama de Colombia a futuro”, subrayó Lloreda a Sputnik.

Ante esa situación, la ACP hizo un llamado al Gobierno central esta semana para que lidere un diálogo con las Altas Cortes y con el Congreso legislativo, a fin de que limite el alcance de las consultas populares y de que se promueva entre la población la idea de que es posible una explotación responsable.

Para Lloreda, de mantenerse esta situación se podrían perder hasta 115.000 barriles diarios de petróleo listos para exploración, mientras que a futuro se bloquearía la actividad exploratoria en varios municipios, todo lo cual impediría incluir nuevos barriles en la reserva y dejar al país sin capacidad para producir a mediano plazo.

Con información de Sputnik