“En el Valle todo está amarrado por las Dilians, los Roy, el clan Martínez y los narcos”

20 de junio del 2012

En entrevista con Édgar Artuduanga, la periodista Aura Lucía Mera desnuda la realidad política de su departamento, en vísperas de las elecciones de gobernador.

Roy Barreras

Aura Lucía Mera publica una columna semanal en El País y El Espectador y ha escrito dos libros testimoniales sobre su lucha contra el alcoholismo, que ella padeció. Estuvo casada con el fallecido ex ministro dirigente político conservador Rodrigo Lloreda Caicedo con quien tuvo cuatro hijos, entre ellos a Francisco Lloreda, Alto Consejero para la Convivencia y la Seguridad Ciudadana. Habla como escribe: sin pelos en la lengua.

La invité a conversar sobre el Valle del Cauca, su departamento, en vísperas de unas elecciones regionales, que le pondrán fin a la interinidad de varios años.

Era inevitable preguntarle por Santos y Uribe…

Me gusta el tono del Presidente Santos. No voté por él pero me ha sorprendido positivamente. Tiene al país en la cabeza. Es un estadista. Lo que veo casi criminal es la oposición feroz y enfermiza del ex presidente Uribe, la que esta polarizando aún más este país. Uribe debería ingresar en una clínica siquiátrica.

¿Cuál es su opinión sobre el proceso político actual que vive el Valle?

Me parece lamentable que en el Valle Del Cauca nos veamos obligados a votar, en estas elecciones atípicas, por ” el menos malo”, o sea Ubeimar, simplemente para que no gane otro peor. Hasta hace poco creí que Francined era mujer. No tenía ni idea de que era un nombre masculino. Jamás lo había oído nombrar. La situación es patética. El Valle tocó fondo, pero sigue sin tocarlo, sin que se vislumbre una resurrección.

No significa que no existan personas, hombres y mujeres capacitados, líderes, empujadores, honestos, que serían excelentes gobernantes, pero todo esta amarrado de antemano por las Dilians, los Roy, el clan Martínez, los narcos y otras yerbas. Los votos se compran y se venden. Las componendas ya están pactadas. Así es muy difícil que alguna persona, por más que tenga el Departamento en la cabeza, se le mida a la competencia. Al Valle y a Cali los jodieron con la elección popular. Esa modalidad podría servir en Dinamarca, pero definitivamente, no aquí.


Juan Carlos Martínez, ex senador del Valle.

¿Por qué la decadencia del Valle del Cauca? ¿Todo por culpa de los políticos?

La decadencia del Valle viene paralela al auge del narcotráfico y el paramilitarismo. Sus integrantes se tomaron los pueblos, las veredas, las ciudades intermedias, las corporaciones autónomas, los hospitales, con dinero o con amenazas. Y el Valle se desintegró. Veo muy difícil que vuelva a levantar cabeza pronto. Pasarán muchos años….Y si a esto le suma la polarización entre “ricos y pobres”, “negros y blancos”, uribistas y no uribistas”, que borró para siempre, o por ahora, cualquier debate ideológico, pues “apague la luz y vámonos”.

¿Todo tiempo pasado fue mejor en su departamento?

Antes del auge de los Carteles del Norte y del reinado paramilitar, como afirmé en mi anterior respuesta, obviamente el Valle respiraba otro aire. Mucho más puro. Menos fétido y asfixiante. El Valle del Cauca fue un departamento bandera. Ejemplo para el país en muchísimos aspectos. Actualmente es un Valle de lágrimas, inundado, tocado por la corrupción en casi todos sus estamentos oficiales.

¿Cuál fue o sigue siendo el peso de los narcotraficantes?

Me pregunta por el peso del narcotráfico. En el Valle sigue siendo Peso Pesado. Están camuflados, colados en todas partes, como las sabandijas, pero ejercen un poder enorme. No hemos salido de la narco cultura. Basta mirar, en cualquier centro comercial, las jóvenes con todo al aire y postizo, nalgas, pechos, pestañas, bocas y los jóvenes llenos de cadenas…los automóviles. No sé. Pero por más que traten de pasar desapercibidos o con perfil bajo, tiene su sello característico. Es casi una marca de fábrica que se podría patentar. Sigue el sicariato, las vendettas. En Cali jamás estamos seguros de no ser víctimas de alguna bala perdida. Y si le agregamos la mitificación del Canal Caracol a Pablo Escobar, pues esta narco cultura volverá a subir como espuma.

Ubeimar Delgado y Francined
Ubeimar Delgado y Francined Cano.

¿Qué piensa del caso Sigifredo López?

Respecto a Sigifredo, creo que es inocente. Y si es inocente, el Fiscal debe renunciar.

¿Y qué decir de Angelino Garzón?

Angelino Garzón me parece astuto, voluble, inteligente y politiquero. Sabe nadar en varias aguas y maneja entre telones lo que le da la gana. Tiene aciertos y desaciertos, como cualquier político que está obsesionado con el poder… Hubiera sido un buen director de la OIT, pero gringo mata latino… y USA ya había escogido.

¿Qué pasa en periodismo, en literatura y en arte, temas en los que siempre ha estado involucrada?

Veo en Colombia un periodismo escrito valiente. Destaco algunos como Alfredo Molano, María Elvira Bonilla, Héctor Abad, Salud Hernández, María Elvira Samper, Antonio Caballero, Daniel Coronell, Olga Behar, que no le venden su alma al diablo así les cueste la vida. El periodismo televisivo lo veo mediocre, sin brújula, buscando rating, sin enfrentarse con los barones de la pauta, y polarizado hasta el tuétano. Se salvan un poco CM& y Noticias Uno. De resto, dejan mucho que desear. El radial, la verdad escucho muy poco radio. Zapeo a veces entre La W y Caracol en el espacio de las noticias. Algunas emisoras son un verdadero asco.

En literatura tenemos unos escritores de raca mandaca, como Tomás González, Héctor Abad, Juan Gabriel Vásquez, Evelio José Rosero, Ricardo Silva Romero. En arte siguen siendo los maestros los que llevan la pauta. Actualmente cualquier mancha es arte, cualquier inodoro en medio de una sala es arte, cualquier frase inconexa es arte. No me identifico, ni me gustan. A lo mejor son unos genios, pero no me llegan. En cambio creo que en el arte fotográfico estamos a la cabeza de cualquier país.

¿Cuál es su historia y experiencia con el alcohol, y cuánto le costó socialmente?

Al alcohol y a la cocaína les debo el hecho de ser feliz. Si no fuera porque quedé atrapada en estas sustancias, no hubiera conocido la recuperación. El vivir la vida intensamente por veinticuatro horas. El haber vaciado todos los rencores y las rabias. El sentirme libre. La tranquilidad interna. Las relaciones con mis hijos y nietos. Sí. Toda esta vida maravillosa y feliz se la debo a haber estado en el infierno del alcohol y la cocaína. Mi libro, ya por su octava edición, ha ayudado a muchos hombres, mujeres y jóvenes a pedir ayuda y salir adelante. A estas sustancias que ya no consumo pero que sigo mirando con respeto les tengo que dar, de alguna forma, las gracias. Desgraciadamente, otros seres estupendos que cayeron en esa trampa mortal no pudieron salir adelante. Soy una afortunada.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO