En Puerto Boyacá todavía mandan los paramilitares

En Puerto Boyacá todavía mandan los paramilitares

31 de mayo del 2011

El hombre está sentado en una de las fuentes de soda que hay alrededor del parque principal de Puerto Boyacá. Mira de un lado al otro y baja la voz. Está sudando. “No crea, aquí aún hay mucha gente que está pendiente de qué se habla y para dónde uno se mueve”, dice.

“Señor C”, como quiso que lo llamáramos, tiene 23 años. Aceptó hablar bajo la más absoluta reserva. El hombre, que luce un poncho color blanco y una gorra negra, hizo parte de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá y se desmovilizó en el marco de la Ley de Justicia y Paz en 2006. Entre 2003 y 2005 había estado bajo las órdenes de Juan Evangelista Cadena, alias “El Negro Germán”, un mando medio que para ese periodo era considerado como el comandante en el área urbana del pueblo. Operaba como súbdito de Arnubio Triana Mahecha, alias “Botalón”, máximo jefe de las AUC en Puerto Boyacá, municipio ubicado al sur del Magdalena Medio y al occidente del departamento de Boyacá, con una población de unos 54,000 habitantes y una temperatura promedio que bordea los 40 grados.

Alias “Botalón” se desmovilizó dos veces. Primero en 1991, en medio de un acuerdo que algunos paramilitares hicieron con el gobierno del presidente César Gaviria, y luego el 28 de enero de 2006, en el marco del proceso de desmovilización paramilitar desarrollado por el gobierno Uribe. En la actualidad, está preso en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí. “El Negro Germán”, por su parte, también se desmovilizó y está postulado a Justicia y Paz, pero la Policía dice que en la actualidad está en libertad. Según la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, desde 2007 no se ha presentado a las versiones libres y en 2011 ya ha faltado tres veces.

Tras la desmovilización de “Señor C”, su en 2006, quedó en libertad, pero no aclaró las razones. Dijo que él fue uno de los 82 menores de edad reclutados por “Botalón” en Santander, entre 2000 y 2003. La Fiscalía ha confirmado 45 de esos 82 casos, entre ellos los de cuatro niños reclutados cuando tenían siete años de edad. A pesar de su desmovilización, “Señor C” asegura tener contacto con ex paramilitares que aún están delinquiendo y señala que por eso conoce lo que está pasando en Puerto Boyacá.

En 2006, las AUC en este municipio estaban bajo el dominio de alias “Botalón”. La historia de esta organización ilegal tuvo su origen  a comienzos de los ochenta con la creación del grupo Muerte a Secuestradores (MAS) por parte de sectores del narcotráfico y algunos dueños de grandes extensiones de tierra afectados por los secuestros de la guerrilla. Puerto Boyacá era un punto clave para reuniones de los fundadores del MAS.

Luego Henry y Gonzalo de Jesús Pérez (padre e hijo) crearon las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, proyecto que contó con el apoyo de miembros activos del Ejército y la Policía. Los paramilitares fueron señalados como los principales responsables de la intensificación de la violencia en la región, debido al interés que tenían de expulsar a la guerrilla del Magdalena Medio. Con el apoyo del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, las Autodefensas no sólo cometieron masacres, desplazamientos y asesinatos selectivos, sino que tomaron el control político, social y militar en el Magdalena Medio y en otras regiones del norte y el centro del país.

El “Señor C” afirma que alias “Botalón” sigue manejando las riendas de Puerto Boyacá desde la cárcel y, además, está aumentando sus ganancias con el negocio del narcotráfico y la manipulación de la contratación con algunas compañías petroleras de la zona.  “La mayoría de los contratos de obra civil, tales como suministros de personal, equipos y hasta carros, son manejados por personas que tienen algún tipo de cercanía con ‘Botalón’”, sostiene.

“Aquí no se hace nada sin la orden de Itagüí”, agregó, refiriéndose al poder de alias “Botalón” desde la cárcel. “Cada laboratorio, cada negocio legal o ilegal, las extorsiones, el fleteo, el manejo de los contratos con las petroleras, todo lleva la bendición del patrón”.

Un ex-líder comunitario en Puerto Boyacá, que pidió no ser identificado, coincidió con estas afirmaciones: “Ocurre que en este pueblo mucha gente, incluso las autoridades, saben que estas cosas pasan pero nadie denuncia”, señaló.

“Le hicieron la vuelta desde Itagüí”

Puerto Boyacá está a una hora de Puerto Berrío vía fluvial.

Esa presunta influencia ejercida por “Botalón” podría estar relacionada con el asesinato, el pasado jueves 7 de abril, de Ramiro Sánchez, presidente de la Asociación Gremial de Contratistas del Magdalena Medio. El hombre fue asesinado por sicarios en el centro de la localidad. Al inicio, su homicidio fue relacionado con su actividad sindical, hecho que fue desmentido en un comunicado emitido días después por el Vicepresidente de la República, Angelino Garzón: “El señor portaba una pistola 9 milímetros, que por ley no puede portarla un civil, salvo que tenga autorización expresa de las Fuerzas Militares y no la tenía”. El Vicepresidente agregó: “Sobre este señor recaían ciertas investigaciones que le preocupaban al Estado. No tenía nada que ver con la actividad sindical”.

Sánchez había liderado en enero pasado una marcha de protesta en contra de la empresa Mansarovar Energy Colombia, luego de que la compañía cancelara los contratos laborales a 2000 contratistas. Mansarovar  tiene capital chino e indio y explota tres campamentos con varios pozos petroleros en Puerto Boyacá.

Una hipótesis que sostiene la Policía sobre este homicidio es que Sánchez era quien manejaba los negocios de contratación de Arnubio Triana, alias “Botalón”, y que por eso iba a la cárcel de Itagüí a rendir cuentas a su jefe, lo cual hace parte de la investigación. Otra hipótesis tiene que ver con un ajuste de cuentas. Además de esto, según el “Señor C”, la muerte del más reciente sucesor de “Botalón” en la región del Magdalena Medio, Alberto Giraldo Gómez, alias “Don Alonso”, a manos de un comando de la Policía el pasado 31 de marzo en el corregimiento de Puerto Pinzón, en límites entre Puerto Boyacá y Santander, no sólo se produjo por una operación de infiltración policial sino que desde el interior de la banda delincuencial de “Botalón” se suministró información para poder llegar a la finca donde estaba “Don Alonso”.

Tras la desmovilización de “Botalón”, varios de sus subalternos se repartieron el control en Puerto Boyacá. John Jairo Palomeque Mosquera, alias “Yeison” o “Morcilla”, se desmovilizó, pero está prófugo y en la actualidad es comandante en el sector urbano del pueblo. Se cree, según informes de las autoridades, que “El Negro Germán” comanda un grupo de delincuentes en el corregimiento Puerto Parra, en límites con Santander y alias “Don Alonso” había sucedido a “Botalón” en toda la región.

“Dicen que a ‘Don Alonso’ le hicieron la vuelta desde Itagüí porque estaba desatado. Había desaparecido a algunas personas, varias de ellas taxistas, era el responsable de la delincuencia en algunas zonas y estaba muy crecido con el negocio de los laboratorios”, señala el “Señor C”.

Aunque la Policía del Departamento de Santander no acepta esta hipótesis, sí reconoce que alias “Don Alonso” tenía conexiones y manejaba negocios con “Los Rastrojos” del Magdalena Medio. Además, se confirmó que era desmovilizado de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá y que era uno de los hombres de confianza  de alias “Botalón”.

El comandante de la Policía de Santander, coronel Mario Pedroza Sandoval, dijo que la organización criminal de alias “Don Alonso” estaría compuesta por treinta hombres, en su mayoría desmovilizados de las AUC. “El ‘zar’ del narcotráfico en Santander, como era conocido, producía al mes tonelada y media de cocaína de alta pureza en laboratorios artesanales ubicados en las montañas del sur de Santander y en el Magdalena Medio”, agregó el oficial.

“Don Alonso”, de acuerdo con hipótesis manejadas por el Gaula de la Policía, habría sido el responsable de la desaparición del ex concejal y actual candidato a la alcaldía de Puerto Boyacá por el Partido de la U, Luis Miguel Salazar. El dirigente político se encontraba el pasado 2 de febrero en una fuente de soda frente a la alcaldía del municipio cuando fue abordado por un hombre conocido como Ricaurte, quien se lo llevó en una camioneta.

Según el hermano de la víctima, Diego Salazar, ese día después de las cinco de la tarde Luis Miguel no volvió a contestar su teléfono celular. El ex concejal tiene varias propiedades en el corregimiento de Puerto Pinzón, zona de influencia de alias “Don Alonso”. “Sabemos que ese señor (“Don Alonso”) estuvo en la finca de mi hermano en Puerto Pinzón y le dijo que le dejara guardar una droga o que le dejara la finca para esos fines, pero mi hermano no aceptó”, declaró Diego. Hasta la fecha [26 de mayo] Luis Miguel Salazar sigue desaparecido.

El dominio de “Morcilla” en el pueblo

A pesar de la presencia de militares en la zona, en Puerto Boyacá no se mueve un dedo sin las órdenes que da alias “Botalón desde la cárcel de Itagüi.

Otro de los hombres de alias “Botalón”, y quien estaría manejando los negocios ilícitos del desmovilizado en el casco urbano y en algunas veredas de Puerto Boyacá, es John Jairo Palomeque Mosquera, alias “Yeison” o “Morcilla”. Este hombre figura en los registros de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía como desmovilizado de las Autodefensas Campesinas de Puerto Boyacá, pero actualmente es un prófugo de la justicia por haber reincidido en actividades delictivas.

En 2010, un grupo especial de la Policía llegó hasta la vivienda de “Morcilla” en el barrio Villa del Sol, en Puerto Boyacá, porque las autoridades tenían información que lo vinculaba con el narcotráfico y con varios homicidios; pero el desmovilizado logró escapar.

Luego fue detenido pero un juez de control de garantías lo dejó en libertad el mismo día, por no hallar pruebas suficientes.

“Morcilla”, según el comandante del Distrito Tres de la Policía del Magdalena Medio, teniente Idelfonso Candre, maneja cristalizaderos en los corregimientos de El Marfil y Puerto Pinzón, que limitan con Cimitarra, Santander.

Entre los golpes que ha recibido alias “Morcilla” está el de febrero de 2010, cuando la Fuerza Pública halló y destruyó un laboratorio de su propiedad, con capacidad para procesar diez toneladas de cocaína al mes, ubicado en la vereda Dos Hermanos, en Cimitarra. Este año, a finales de marzo, la Brigada 14 del Ejército desmanteló un complejo cocalero  en el que estaban listos 300 kilos de coca. El sitio, al parecer, era del grupo de alias “Morcilla”.

Fuentes del Ejército Nacional también aseguran que alias “Yeison” o “Morcilla” es jefe de una banda criminal dedicada de lleno al negocio del narcotráfico. Por esta razón, el coronel Édgar Correa, comandante de la Brigada 14 del Ejército, con sede en Puerto Berrío, Antioquia, sostiene que las de Puerto Boyacá son estructuras criminales, no organizaciones como las AUC: “Estos reductos ya no tienen la capacidad para desplegar acciones de campo, para ejercer control en grandes zonas o combatir, pero sí controlan la delincuencia. Delincuentes como ‘Morcilla’ se dedican a la extorsión, al sicariato, al narcotráfico y al micro tráfico”, anotó el oficial.

Sin embargo, las autoridades no relacionan a los actuales “narcos” de Puerto Boyacá con las llamadas Bacrim. Ni la Policía ni el Ejército afirman que en este municipio haya presencia de “Rastrojos” o “Urabeños”. “Lo que hay en Puerto Boyacá es un grupo de delincuentes que quieren seguir el modelo paramilitar y para ello buscan el apoyo de gremios como el ganadero”, reveló un investigador de la Policía que pidió reserva de su identidad.

Alonso Tobón García, del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), señaló que es importante definir qué entiende el Estado por bandas criminales. “¿Son aquellas pequeñas bandas, ‘oficinas de sicarios’ o ‘combos’; o son las grandes estructuras que heredaron del modelo paramilitar como ‘Los Rastrojos’? Definitivamente estructuras criminales como la de Puerto Boyacá aprendieron de las Autodefensas la forma de controlar la población y es muy posible que ejerzan un control local en las organizaciones sociales y políticas”, explicó el analista. Otra Ong especializada en el tema, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, señala que en Puerto Boyacá y otros municipios del Magdalena Medio sí delinquen las bandas “Los Rastrojos” y “Los Urabeños”. El mismo coronel Correa reconoce que en 2010 hubo una disputa a muerte entre estas dos bandas, conformadas en su mayoría por desmovilizados, que peleaban por el territorio en Puerto Berrío, municipio ubicado a una hora de Puerto Boyacá en viaje a través del río.

Indepaz señala en un informe del 2010 que las Autodefensas dejaron vivas estructuras encabezadas por mandos medios para continuar con los negocios legales e ilegales y las relaciones con algunos políticos en varios departamentos y municipios. Camilo González Posso, director de Indepaz, agregó que, a través de fuentes como la Defensoría del Pueblo, se ha conocido la existencia de grupos ilegales que mantienen el modelo paramilitar en el Magdalena Medio.

Desmovilizados asesinados

Entre 2003 y 2005, Juan Evangelista Cadena, alias “El Negro Germán”, fue un mando medio que era considerado el comandante en el área urbana del pueblo. Recibía órdenes de Alias “Botalón”.

En la autodenominada “Capital Antisubversiva de Colombia”, como reza una valla instalada a mediados de los 80 en la entrada de Puerto Boyacá y que permanece aún intacta, habría una especie de pacto de no agresión y de respeto entre miembros de las “Bacrim”. “El trato es que al pueblo pueden venir los de cualquier bando, bien sea a esconderse o a delinquir, pero mientras estén aquí no se hacen daño. Por eso, este pueblo se llenó de ladrones, fleteros, jíbaros y sicarios”, dijo el “Señor C”.

El teniente Candre sostiene que no es así y afirma que la Policía ha aumentado sus acciones para acabar con la delincuencia; según el oficial, mientras en 2010 se registraban al mes seis robos, en promedio, en las afueras de los bancos, este año solo han ocurrido dos casos de fleteo. “Pasamos de 30 a 50 uniformados, este año hemos capturado a 59 personas, instalamos dos patrullas bancarias para frenar los robos y tenemos un CAI móvil”. En Puerto Boyacá se registraron en 2010 un total de 18 homicidios. Entre ellos se cuenta el de dos miembros de “Los Rastrojos”, desmovilizados de las AUC, en diciembre. Otros dos desmovilizados también fueron asesinados, según la Policía por ajustes de cuentas.

Con este panorama, la situación en Puerto Boyacá hoy día no es muy distinta a los años de dominio de las AUC. Y aunque ya no se ve a los paramilitares en las calles, mostrando armas de fuego, en camionetas blindadas con vidrios polarizados y desapareciendo gente a plena luz del día, el miedo entre la comunidad sigue intacto. Muestra de ello es que, aparte de las autoridades,  todo el que se atreve a hablar del tema lo hace con la más absoluta discreción y casi en código.

Un ejemplo es don Marcos*, un agricultor de la zona. Sentado en una panadería, cuenta cómo hombres de alias “Morcilla” le robaron nueve millones de pesos a la salida de un banco el año pasado. “Yo supe días después quiénes eran los que me habían robado, era gente de ‘Morcilla’, pero lo primero que me recomendaron, incluso mis amigos, fue que no denunciara ante las autoridades. Así mismo le pasó a una señora que conozco, pero a ella, luego de que la robaron la amenazaron para que se quedara callada”, sostuvo don Marcos.

Una fuente, que también pidió la reserva de su nombre, dijo que entre las actividades criminales a las que se dedican los hombres de alias “Morcilla” están el cobro de “vacunas” a las empresas petroleras, la extorsión, el narcotráfico y la intimidación armada para quedarse con los contratos de las petroleras.

En la actualidad, la empresa Mansarovar Energy Colombia está adelantando trabajos de exploración, perforación y transporte de crudo en la zona con cerca de 600 pozos en el Campo Velázquez y la Asociación Nare. Según datos de la Alcaldía de Puerto Boyacá, al día se están extrayendo 32 mil barriles de crudo. Esto genera regalías anuales por 35 mil millones de pesos, de los cuales el 25 por ciento le corresponden al municipio. Respecto a las denuncias hechas sobre extorsiones, “vacunas” e intimidación de los hombres de “Botalón” para quedarse con la contratación, el jefe de seguridad de Mansarovar, Jaime Gallo, señaló que oficialmente la compañía no conoce denuncias al respecto y agregó: “Sabemos que hay asociaciones de desmovilizados y desempleados que se reúnen con la comunidad para buscar trabajo, pero no hay presiones contra la empresa”.

El señor Gallo aclaró que para contratar servicios, los contratistas deben llenar unos requisitos y se hace un estudio para escogerlos con criterios de calidad; a la vez, reconoció que muchos de los servicios de la compañía son contratados en Puerto Boyacá.

Al respecto el coronel Édgar Correa, manifestó que las investigaciones que se deriven de denuncias sobre “vacunas” y manipulación de la contratación por parte de delincuentes es un trabajo que debe hacer inteligencia de la Policía y agregó que el Ejército está garantizando la institucionalidad y la inversión privada en la zona.

¿Rearme paramilitar?

Por su parte, el alcalde de Puerto Boyacá, Hernando Muñetón, advierte que este buen momento de la economía petrolera debe servir para que el Gobierno mire hacia este municipio, estigmatizado durante décadas. “Se nos vienen proyectos como “La Ruta del Sol”, proyectos educativos con más de 50 mil millones de pesos en inversión, 600 viviendas de interés social, obras en salud, en vías, apoyo a la Policía; así que no podemos seguir mirando atrás”, anotó Muñetón.

El  mandatario,  oriundo de Antioquia, ha sido concejal de Puerto Boyacá en cinco periodos por el Partido Liberal y ganó la Alcaldía en las elecciones del 2007 con el aval de la Alianza Social Indígena.

A pesar del positivismo del Alcalde, hay quienes afirman que la inseguridad que se vive actualmente en el pueblo es por la ausencia de los paramilitares. “Cuando ellos (los paramilitares) estaban, no había tanto ladrón en las calles, había control”, dijo una mujer residente en Puerto Boyacá.

Al respecto el alcalde Muñetón afirmó: “La gente se dio una cierta libertad al desmovilizarse las AUC, pero eso no significa que se añore la violencia de antes. Esto nos hace más bien pedir la presencia del Gobierno para que no haya un rearme del modelo paramilitar”.

Al escuchar la anécdota sobre la mujer que anhelaba a los paras, el “Señor C” observa que como ella, son muchos los que dicen que quisieran verlos de nuevo organizados. Sin embargo, el desmovilizado se apura para agregar: “Pero yo creo que eso no es bueno y le voy a decir por qué: El 7 de abril de 2003, a las 11:00 a. m., un muchacho llamado William Angarita, camarógrafo en un canal comunitario que se llamaba Daglavisión, fue secuestrado en Puerto Boyacá y transportado en una motocicleta por dos paramilitares, alias “Alfredo” y alias “Taylor”. Posteriormente fue desmembrado por un hombre al que le decían “El Enfermero”.  Fue asesinado en el cerro “Los Transmisores”, donde estaban las antenas de la emisora Ecos del Río. Allí mataron a mucha gente.

Una semana después, el 14 de abril, fue asesinado en la vereda El Trique, Herney Muriel, amigo de William Angarita. Muriel, días atrás, había anunciado en público que sabía que a William Angarita lo habían matado.

“Los directos responsables del homicidio de William Angarita son alias ‘Pantalla’, no desmovilizado; alias ‘Taylor’ y alias ‘Alfredo’,  desmovilizados. Todo lo ordenó ‘El Negro Germán’, mi jefe, quien gozó de los beneficios de Justicia y Paz”, añade el “Señor C”.

El desmovilizado dice que los jóvenes fueron asesinados por supuestos “viciosos”, pero que esta “razón” fue una invención de sus homicidas.

Hace una pausa, mirando de nuevo de un lado al otro de la plaza principal de Puerto Boyacá. Después, finaliza su relato: “Por eso no es bueno que los paramilitares se reorganicen”.

Reporteros de Colombia constató con la Fiscalía que, en efecto, el caso de William Angarita y de Herney Muriel ocurrió para la fecha que describe “Señor C”;  pero los familiares de las víctimas no accedieron a dar declaraciones.

Los de estos  jóvenes son dos de cientos de asesinatos ocurridos durante la  violencia paramilitar en este municipio. Aunque con menor intensidad, esta violencia sigue golpeando a este caluroso pueblo rico en recursos naturales como el petróleo y apto para la ganadería que, lastimosamente, parece resignarse a vivir con el fantasma del paramilitarismo.

*Nombre cambiado a petición de la fuente

*Reporteros de Colombia es una iniciativa de Medios para la Paz, la Pontificia Universidad Javeriana y el CINEP/Programa por la Paz. Agrupa periodistas de varias regiones del país comprometidos con el cubrimiento responsable del conflicto armado y los esfuerzos de construcción de paz en Colombia. www.reporterosdecolombia.net

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