Acueducto del siglo XIX revela la historia de Medellín

10 de julio del 2018

Vestigios de cómo era la ciudad en 1860.

Acueducto del siglo XIX revela la historia de Medellín

Nadie se imaginaba que en medio de las obras que a diario se realizan en Medellín y que dan paso al desarrollo de la ciudad, se encontraría una joya arqueológica que revelaría cómo el progreso poco a poco fue llegando a la capital antioqueña, cuando apenas era solo una pequeña villa, con pocas casas y familias.

Se trata de un sistema de acueducto de 1860, cuando Medellín carecía de las grandes edificaciones de hoy en día, pero que se consideran como los primeros pasos de la ingeniería en la ciudad, y el cual pasaba justo por la calle Real, hoy Boyacá, la cual era considerada una de las más importantes de la Medellín de la época y, por donde a diario transitaban las personas más importantes que habitaron la Bella Villa.

En total, son 13 acueductos privados elaborados con tejas de barro cocido y con un atanor (cañerías construidas de tubos) en el interior, reforzadas con rocas, que sirvieron para suministrar el servicio de agua entre 1826 y 1876, aproximadamente, y perteneció a la primera red que tuvo la ciudad antes de la municipalización de los servicios públicos. Se sabe que instalado por las personas más adineradas de la época.

Evidencia de la evolución de Medellín

En ese momento, los habitantes de la capital antioqueña no tenía el acceso al agua potable como sucede hoy cuando las personas lo único que tienen que hacer es abrir una llave y tomar el líquido necesario, por el contrario, este sistema recaudaba el líquido que bajaba de forma cristalina desde la quebrada de Santa Elena hasta un lugar llamado ‘Las Pilas’, ubicado en sitios estratégicos de aquel pequeño poblado, hasta donde se acercaban con sus recipientes y llevaban de esa forma a sus casas el agua para su consumo.

“El hecho de que en la calle Boyacá, antigua Calle Real, se encuentren varias redes de acueductos que permitieron la expansión urbana de la ciudad, genera un referente simbólico y una herramienta pedagógica de gran valor patrimonial”, señaló Elvia Inés Correa, encargada del plan de manejo arqueológico de las obras del centro de Medellín.

Pilar Velilla, gerente del Centro, señaló la importancia de este descubrimiento, porque él devela la forma de vida en la ciudad desde mediados del siglo XIX, al tiempo que aseguró la vital importancia de preservar y conservar este legado para las futuras generaciones.

“Estaban realizando unas obras en la ciudad, abren una calle y aparece un antiguo acueducto. Es una maravilla. Nos recuerda cómo éramos y de dónde venimos, cómo en un momento fuimos también progresistas, además, la persona que lo hizo, que fue uno de los primeros ingenieros de la escuela de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, se inspiró en acueductos que nunca vio (…). Este es un patrimonio que nos recuerda cuál es nuestra historia”, señaló la gerente.

El acueducto será preservado

Una vez se produjo este importante hallazgo para la ciudad, la administración municipal manifestó que se continuarán los estudios técnicos y los arqueólogos seguirán excavando para posteriormente empezar un proceso de restauración, y de esta manera conservar esta joya y mostrarle a las futuras generaciones cómo desde hace más de un siglo Medellín ya daba pasos importantes en el desarrollo del país.

Además, se espera que el acueducto cuente con una urna con iluminación para que la gente lo pueda ver. Tendrá ventilación para que no se humedezca y se canalizarán las filtraciones que pueda tener.

Ahora, una de las apuestas para su conservación es que el tramo donde están los vestigios se convierta en lugar de exposición pública, es decir, un museo al aire libre, para que turistas conozcan del patrimonio de la ciudad y los medellinenses se sientan orgullosos de ver cómo el progreso siempre ha estado presente en la ciudad.

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