El planeta monstruoso y la estrella diminuta

El planeta monstruoso y la estrella diminuta

3 de noviembre del 2017

La lógica espacial dice que una estrella pequeña, casi extinta, no debería ser orbitada por ningún planeta, mucho menos uno de masa mayor a la de la estrella en cuestión. Sin embargo, un estudio acaba de revelar que a unos 600 años luz de nuestro Sistema Solar ha aparecido un “planeta monstruoso” cuya estrella madre es una enana roja.

El gigante se llama NGTS-1b y tiene un tamaño semejante al de Júpiter. Se mueve alrededor de una estrella tenue que tendría un radio menor a la mitad del radio del Sol. Para hacerse a una idea: Júpiter es apenas del 10% del Astro Rey. El nuevo planeta es 25% de la estrella que orbita; eso significa que tarda 2.6 días terrestres en darle la vuelta.

El asombro, del que no salen los astrónomos, radica en que, en Teoria, no pude haber planetas más grandes que su estrella principal. El claro ejemplo es el Sistema Solar. Ninguna estrella podría engendrar un planeta mayor a ella misma. Así las cosas, no hay, dentro de la mecánica celeste un modelo que permita explicar esa clase de fenómenos.

Daniel Bayliss, coautor de la  investigación reveló que “El descubrimiento de NGTS-1b fue una completa sorpresa para nosotros: no se creía que tales planetas masivos existieran alrededor de estrellas tan pequeñas. “Este es el primer exoplaneta que hemos encontrado con nuestra nueva instalación NGTS, y ya estamos desafiando la sabiduría recibida de la forma de los planetas”.

Eduard Larrañaga, astrónomo de la Universidad Nacional de Colombia, insistió en que el hallazgo llamaba la atención porque se cuestionaba la teoría clásica de formación de planetas. “Es un planeta muy grande girando alrededor de una estrella muy pequeña. Se supone que siempre la estrella es más grande que los planetas que la circundan”, nos dijo.

Para que se forme un planeta lo primero que debe haber es una nube de gas y de polvo. Por la gravedad, esa nube colapsa para formar una estrella. “Y entonces –explica el profesor Larrañaga–, el material que no cayó para formar la estrella, comienza a juntarse, y de ahí salen los planetas. Así las cosas, la estrella siempre será más grande porque el planeta se forma es de lo que sobró”.

La consecuencia del descubrimiento del monstruoso NTGS-1d es que a partir de ahora los astrónomos tendrán que cuestionarse sobre la mecánica de los planetas y las estrellas. “Lo que hay que hacer ahora es investigar cómo es que ese sistema apareció. Eso significa que hay que revisar la teoría, o de repente tratar de encontrar una forma nueva para explicar el proceso de formación de objetos en el universo”, dijo el astrónomo.

Pudo ser que el planeta haya estado ‘errando’ por el espacio, y fue capturado por la estrella. O puede ser lo contrario: que por su relación de masa, fue el planeta el que capturó la estrella. “Pudo ser también –concluye–, que los dos se encontraron y quedaron dando vueltas uno alrededor del otro”.