Enigmático:  Doppelgänger, nuestro doble escondido en la propia sombra

Enigmático: Doppelgänger, nuestro doble escondido en la propia sombra

23 de julio del 2017

¿Qué sensación siente usted querido lector cuando se para frente a un espejo y ve reflejado su figura en él? La sombra, el inconsciente, el alter ego o el Yo oculto, hacen parte de una construcción simbólica para tratar de descifrar el secreto detrás del personaje. Los misterios y connotaciones mágicas acerca de la esencia humana, crearon la necesidad de contemplar la propia imagen como un mecanismo de introspección, para darle forma al alma y personalidad, develando el universo interior de cada ser, compuesto de sueños, instintos, intuición y experiencias que trascienden la realidad tangible.

Una figura muy recurrente para personificar esta visión, es el doppelgänger, del vocablo alemán doppel “doble” y gänger “andante”, es decir “el que camina al lado”, este término se utiliza para hacer alusión al doble de una persona y también se conoce como bilocación del espíritu, viaje astral o desdoblamiento. Por lo general, son una compañía dispuesta a escuchar con atención las preguntas de la mente y guiar las decisiones del día a día, evitando accidentes o contratiempos. En otras culturas son un presagio de enfermedades, problemas, tiempos difíciles y muerte.

Esta percepción tiene sus orígenes en el antiguo Egipto, donde se les conocía como Ka, la fuerza vital del espíritu humano, en el que se concentraba la inmortalidad de la existencia. Más adelante, los nórdicos adoptaron la palabra vardøger (vigilante del pensamiento y alma), para referirse al espíritu guardián de una persona. Así mismo, en el folclor finés, tenían la tradición de nombrarlos como los etiäinen, el espectro de una persona en peligro convocado por un chamán para ser encontrado. Mientras que los Hopi, indios nativos americanos los bautizaron gemelos dualistas, una alegoría del mundo superior e inferior.

Por otra parte, la literatura se convirtió en un medio para inmortalizar y darle vida a estas creencias, como lo hizo el escritor alemán Jean Paul Richter en su novela romántica “Siebenkäs”, donde un hombre infeliz en el matrimonio acude a su doble o doppelgänger para pedir consejos; este le dice que finja su muerte para recomenzar y encontrar el amor. De igual manera, Edgar Allan Poe en su cuento William Wilson, hace mención del tema de una manera extraordinaria relatando la experiencia del protagonista al encontrar su doble: – “un alumno que sin ser pariente mío llevaba mi mismo nombre y apellido; una circunstancia poco destacable porque pese a mi ascendencia noble, el mío era uno de esos apellidos comunes que, desde tiempos inmemoriales, parecen haber pasado a ser propiedad de la plebe… Mi tocayo había nacido el diecinueve de enero de 1813 y esta es una coincidencia bastante notable, pues se trata precisamente del día de mi natalicio” –.

Posteriormente, grandes personalidades de la psicología y el psicoanálisis como Carl Gustav Jung, Sigmund Freud y Alfred Adler entre otros, siguieron profundizando en esta singular y apasionante realidad: la naturaleza y carácter que compone al hombre es dual. A mayor negación, rechazo y falta de conocimiento de la misma, más peligroso y latente se volverá la pulsión por revelar la auténtica sustancia de la que estamos hechos. En vano será intentar protegerse de esa sombra y surgirá entonces la pregunta: ¿quiénes somos realmente?

Por: Armando Martí