El tarot, nuestro espejo interior

5 de febrero del 2018

Los secretos de esta práctica milenaria.

Tarot

Existen muchas corrientes para conocernos a nosotros mismos como el psicoanálisis, las terapias alternativas y varios ejercicios espirituales, que ilustran las diferentes posibilidades del destino desde la reflexión. Uno de los mecanismos más antiguos, misteriosos y reveladores es el tarot, un conjunto de símbolos universales que se conectan directamente con la parte intuitiva e imaginativa del ser humano, a través de preguntas que llevan a respuestas según el estado interior de cada persona.

Su origen se remonta a los tiempos de la tradición oral de los egipcios basado en el “Libro de Thot”, un conjunto de tablillas que formaron parte de la Biblioteca de Alejandría. Al parecer, los sabios de estos pueblos, cuando contemplaban los cielos, percibían en las estrellas y planetas la manifestación de las leyes cósmicas plasmadas en imágenes icónicas e ideográficas por medio de colores (amarillo: inteligencia y espiritualidad, azul: psiquismo o estados místicos, rojo: pasiones e instintos naturales, blanco: la nada y el reposo), objetos, números y personajes, marcando el inicio del lenguaje no verbal y del corazón.

Por eso, existen innumerables formas del tarot que varían en algunos detalles pero su sentido sigue siendo el mismo. Hay 22 Arcanos Mayores que personifican la parte espiritual, terrenal y anímica del ser, con significados específicos como: la cabeza que indica la intencionalidad, el cabello el poder mental y los flujos de las ideas, el cuello unión entre lo mental (cabeza) y las emociones (pecho), los brazos determinan si las acciones son impulsivas o inteligentes y las piernas evidencian los resultados.

El tarot es un libro sagrado de tradición milenaria, con el cual se puede entablar un diálogo profundo entre el Yo del futuro (superconsciente) y la mente inquieta del hombre, por medio de la interpretación de su inconsciente. Asimismo, es una herramienta de consulta que en manos de personas auténticamente intuitivas se logra evidenciar el futuro. No es un instrumento para la adivinación, es una fuente de energía espiritual que ilumina el orden y el flujo de los pensamientos. Las mujeres, debido al desarrollo de su sexto sentido, son más sensibles y acertadas en la lectura de las cartas, al igual que todas aquellas personas con predisposición psíquica.

Comprendiendo las raíces representativas del tarot, podemos encontrar que su mecanismo de funcionamiento es como una especie de mapa emocional, que alineado desde la intuición, puede darnos información esencial para la evolución del alma. Así lo reconoció el psiquiatra Carl Gustav Jung, quien decía que en el tarot existían cinco arquetipos principales en los planos temporales, corpóreos, reales, psicológicos y espirituales: El Ser (centro de la psique), La Sombra (lo oculto y transformativo), El Ánima (aspecto femenino dentro de una psique masculina), El Animus (aspecto masculino en una psique femenina) y La Personalidad (forma que nos representa ante el mundo).

El miedo a lo desconocido y la estigmatización religiosa y cientificista han impedido la interacción con este medio para descubrir las profundidades del inconsciente y abrir canales de comunicación multidimensional. A continuación algunas reflexiones finales para tener en cuenta acerca del tarot:



1. El tarot en ocasiones puede ser un arte adivinatorio pero en realidad es una herramienta sagrada simbólica, que bien utilizada es un portal hacia la resignificación de los eventos de la vida.

2. El tarot es una vía para el autoconocimiento y el despertar esencial de un adulto espiritual.

3. Una lectura exploratoria a través del tarot no soluciona mágicamente todos los problemas de la vida. Por el contrario, es una invitación a la apertura de la consciencia para aprender a tomar decisiones prudentes sin culpar a nadie.

4. El tarot es un método preventivo que nos enseña a entender de dónde vienen los obstáculos y creencias limitantes, pues entre el estímulo y la respuesta existe un espacio para controlar las reacciones de los acontecimientos diarios, llamado dominio de sí mismo.

5. Las cartas del tarot son ventanas de tu propio interior.

6. Cada carta del tarot encierra un don y un secreto que debe ser interpretado.

7. El tarot enseña a despertar el Maestro Interior. De esta forma se evita poner el futuro en manos de algunas personas que improvisadamente por medio de la sugestión crean expectativas falsas acerca del destino, pretendiendo saber el uso de este don sagrado. Recuerde, usted es dueño del destino, nadie más. Coloque su fe y esperanza en manos de un Poder Superior.

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