Enigmático: En la mente de un espía

Foto: Cortesía Armando Martí. ¿Cuál es el mundo secreto de los espías?

Enigmático: En la mente de un espía

10 de septiembre del 2018

Algunas corrientes del psicoanálisis plantean la hipótesis, de que los grandes superhéroes de la historia son el reflejo de aquellas fantasías que no hemos podido realizar y otras muy oscuras que ocultamos. Los escritores sabemos que eso es cierto, pues al interactuar nuestro lóbulo cerebral izquierdo (lógica y razón) con el lóbulo cerebral derecho (creatividad e imaginación), crea personajes de múltiples características que se relacionan entre sí y actúan dentro del contexto que hemos diseñado capítulo por capítulo, hasta desarrollar nuestra novela. El género se podría clasificar como novela ficcionada o biografía ficcionada.

Entre mis héroes favoritos está James Bond el agente 007, quien pertenece al Servicio Secreto de la inteligencia británica. Su creador Ian Fleming, a su vez fue miembro del Servicio de Inteligencia inglés en el Royal Navy por más de 11 años, participó en la Segunda Guerra Mundial y fue periodista, escritor y actor.

Murió a los 56 años el 12 de Agosto de 1964 y alcanzó a ver en la pantalla grande de cine el debut de su personaje Bond… James Bond, en la película “El Satánico Dr. No” dirigida por Terence Young y protagonizada por Sean Connery (en mi opinión el mejor 007 de todos los tiempos). También vio su segunda novela “Desde Rusia con amor” y a tres meses del estrenó de Goldfinger (quizá la mejor película del agente 007) falleció de un infarto agudo al miocardio.

Foto: Cortesía Armando Martí.

Siempre me ha cautivado la personalidad de James Bond, un hombre elegante, de gustos refinados, humor irónico, tranquilo e impasible, que se movía entre ambientes aristocráticos, casinos, coches de lujo y rodeado de inteligentes mujeres que lo desafiaban, lo traicionaban o lo amaban.

Su capacidad para enfrentarse a enemigos peligrosos, astutos y adoradores del poder mundial era sorprendente, pero el rasgo más llamativo fue exponer su vida e integridad física, con tal de sacar adelante la misión que le encomendaba su Reina a través del Servicio Secreto.

Me preguntaba: ¿qué móvil tenía este hombre para convertirse en un agente secreto con “licencia para matar”? ¿Qué quería alcanzar realmente para sacrificar su propia existencia en pos de esta sobrehumana meta? Fusionando los rasgos de personalidad del novelista Ian Fleming y su personaje James Bond, se puede observar que son muy parecidos tantos en sus cualidades como en sus defectos. 

Análisis psicológico de James Bond

Lo más probable es que quizás en su infancia, Bond fue abandonado en un orfanato por su madre, quien debió a su vez, ser dejada de lado por su pareja. Allí creció sobreviviendo y aprendiendo a defenderse del ambiente hostil, sintiendo un gran dolor por aquel “niño exilado” que creció con un vacío existencial, el cual nunca pudo ser llenado por nadie ni por nada.

Posteriormente se alistó en la marina inglesa, convirtiéndose en un soldado profesional hasta ascender a Oficial Naval en el grado de Comandante. Gracias a sus logros fue reclutado por el Servicio Secreto inglés, que le ayudaron a potencializar sus habilidades de espía, venciendo el miedo a la muerte, dominando la angustia y la ansiedad ante el peligro. 

Esta es la explicación de su desinterés por llevar una vida tranquila y “normal”, pues Bond nunca supo lo que aquello significaba. En oportunidades su temor al rechazo le impedía enamorarse, pues todo lo que lo hiciera sentir vulnerable o expuesto en sus sentimientos no era permitido, de modo que sus relaciones íntimas no duraban mucho.

No existía la posibilidad de expresar sus emociones ni tampoco dar y recibir amor, ya que, como enfermo alcohólico se le dificultaba comunicar sus sentimientos, teniendo en cuenta que la alexitimia es una de las características de los adictos y codependientes.

Ese en realidad era su mayor temor: las mujeres, que se distinguían por ser hermosas, agresivas, manipuladoras, falsas y muy crueles. Como el propio Bond, ellas eran su reflejo interior y las sacrificaba como el mismo se sacrificaba y exponía con la excusa de servir a su país. 

Al ser narcisista, James Bond necesitaba del aplauso público y el amor que nunca tuvo de sus padres, por eso se convirtió en “héroe”. Recordemos que detrás de todo “héroe” existe una niñez disfuncional que le llevó a rechazar la vida “pacífica y normal” para forjarse una “vida extraordinaria” diferente a los demás.

Su modelo distorsionado de la realidad, fue el de ser un ganador exitoso en todo y por encima de todos. Un macho alfa que necesitaba afirmar su masculinidad a través de muchas mujeres y enemigos a quienes vencer, con la actitud de “como si nada hubiese pasado” y con la capacidad inaudita de desapegarse de cualquier cosa o persona.

Pero despertando de este mundo de novela, fantasía y drama, nos encontramos de cara con la cruda realidad indudablemente más fría, cruel y solitaria, protagonizada por el agente 007 y es la motivación que tienen los espías (término proveniente del vocablo alemán späphen: ver a distancia) al elegir tan peligrosa profesión.

El espía es un experto en escuchar y observar lo que sucede para obtener información y conocimientos, con el fin de trasmitirlos a quienes tienen interés sobre el tema, de modo que la obtención de datos a través de técnicas y metodologías se le puede calificar de “espionaje”. Estos profesionales pueden trabajar para gobiernos, empresas, corporaciones y personas que los contratan a un nivel más privado. Es una actividad con límites legales y a veces está fuera de la ley de cada nación.

Pero lo más paradójico e increíble de todo, es que la mayoría de nosotros somos atraídos por esa extraña personalidad y carisma, soñando con ser como él. Este misterio es muy atrayente, despierta al parecer nuestra propia oscuridad socialmente aceptada en la forma de un héroe nacional. En la revista científica British Medical Journal, se publicó un estudio psicológico sobre las 14 novelas escritas por Ian Fleming, que nos podrían orientar en estos descubrimientos de la psique del escritor y su personaje James Bond. 

Foto: Cortesía Armando Martí.
La famosa espía holandesa Mata Hari

La historia nos registra los nombre de destacados espías que realizaron labores para sus países de origen o de otras latitudes, tales cómo: Mata Hari, Julius y Ethel Rosenberg, Kim Philby, Giacomo Casanova, Richard Sorge, Isser Harel, Sidney Reilly, Marcus Wolf  y el más moderno espía tecnológico norteamericano y antiguo empleado de la CIA Edward Snowden. 

Recordemos que uno de los métodos más eficientes dentro de la cohesión social y el control de las instituciones hacia la ciudadanía para fortalecer un régimen político, ha sido y continúa siendo la creación de grupos élite de inteligencia y fuerza militar, que proporcionan constantemente información e intimidan con sus procedimientos secretos.

Sin duda alguna, dentro de los referentes históricos más importantes con respecto a estas prácticas ha sido Rusia, que a través de la extrema vigilancia e infiltración, logró crear una de las Agencias de Seguridad más represivas del mundo conocida como la Okhrana y después como la KGB. 

Foto: Cortesía Armando Martí.

En cualquier sociedad, el papel de la policía de seguridad es salvaguardar el régimen existente de la oposición subversiva. A comienzos del siglo XX, la Okhrana se convirtió en una fuerza política muy efectiva que tuvo bastante éxito en penetrar y seguir a las organizaciones revolucionarias clandestinas, entre ellas al partido bolchevique de Lenin, por medio de aparatos soviéticos de criptoanálisis, señales de inteligencia, vigilancia externa y agentes provocadores. 

La palabra Okhrana, se deriva del verbo ruso “okhranyat”, que significa proteger. Este nombre se refería específicamente a las secciones especiales de protección, que se crearon dentro del departamento de policía y estaban subordinadas al Ministro del Interior y tenían la tarea específica de investigar los delitos políticos. Desde su inicio, se centró en combatir organizaciones revolucionarias pequeñas y clandestinas que protestaban a través del terror y los asesinatos.

La Okhrana es una de los grandes misterios del zarismo y como muchas otras agencias de espionaje, se han tejido diversos rumores, exageraciones y mitos entorno a este Gran Hermano ruso. Por ejemplo, realizaban tareas operativas en todo el Imperio por diversos medios, incluyendo el uso de agentes encubiertos.

Sus actividades se regían por la instrucción №120: “En la Gestión y Organización de Agentes de Servicio Secreto”. Las instrucciones se dividían en cinco capítulos: 1. Agentes; 2. Agentes de reclutamiento; 3. Agentes de gestión; 4. Uso de apartamentos en ubicaciones seguras; 5. La protección de agentes reclutados según la misión.

Después de la Revolución que acabó con la dinastía Románov profetizada por el monje y psíquico Rasputín, quien también fue víctima de los complots en su contra por parte de la nobleza, los altos mandos y los servicios secretos, los bolcheviques quedaron muy impresionados por lo que descubrieron de los archivos zaristas sobre la penetración de Okhrana en su organización prerrevolucionaria. 

Foto: Cortesía Armando Martí. Archivos de fotografías de los Okhrana. 

Uno de los aspectos más secretos del trabajo de la Okhrana fue el establecimiento de los llamados “Black Cabinets” y se trataba de las oficinas ocultas en los principales sitios postales de la época, que proporcionaban a la policía acceso a toda la correspondencia por correo y telégrafo en todo el imperio, incluso la mayoría de los opositores al régimen zarista, sabían muy bien que las autoridades leían su correo.

Un ejemplo de esto fue la Sección de Seguridad de San Petersburgo, que tenía 750 empleados: 25 oficiales de rango de oficiales, 250 detectives que se dedicaban a tareas de guardaespaldas, 220 “sospechosos políticos no creyentes” y otras tareas diversas, 70 oficiales de caso y analistas de inteligencia y 200 informantes. La fuerza de seguridad de San Petersburgo era aproximadamente el doble del tamaño de la sucursal de Moscú.

El bajo número de empleados en cada sede que tenían distribuida a lo largo del territorio, fue quizás la clave de su éxito: significaba que los salarios eran altos y en consecuencia, atraían a oficiales más talentosos y ambiciosos que la policía ordinaria o militar (aunque también a un buen número de hombres codiciosos y sin escrúpulos).

De 1905 a 1911, la Okhrana fue utilizada como un modelo de imitación para los otros servicios de seguridad: la policía ordinaria, las secciones de investigaciones penales y la inteligencia militar, debido a que fueron pioneros en la ciencia del espionaje moderno. 

Foto: Cortesía Armando Martí.

La policía secreta zarista fue una de las primeras en Europa en utilizar nuevas técnicas y tecnología, como huellas dactilares, el sistema antropométrico de Bertillón, la identificación fotográfica, los fotograbados, el cifrado de códigos, las interceptaciones telefónicas, la telegrafía, los chalecos antibalas, los gases lacrimógenos y las “pistolas tranquilizantes”, entre muchos otros. También hicieron advertencias futuristas, sobre el posible uso de aviones y trenes para actos terroristas en la dominación del espacio.
 
Esta letal combinación entre tecnología, personal de espionaje altamente capacitado y la práctica sin escrúpulos de la conspiración y la desinformación, hicieron de esta agencia una leyenda, pues en términos de recopilación de datos la producción de inteligencia de los Okhrana fue extremadamente impresionante: en 1900 la Sección Especial había acumulado un índice de tarjetas de 55,000 nombres, una biblioteca de 5,000 publicaciones revolucionarias y 20,000 fotografías. Para 1917 se decía que el índice de tarjetas contenía hasta tres millones de nombres. 
 
Con regularidad se enviaban informes a los niveles más bajos de los Okhrana mediante circulares mensuales y una sinopsis dos veces por semana que se enviaba al Ministro del Interior y al Zar. Y así Rusia logró un gran éxito, ¿pero a qué precio? La represión diezmó la oposición política a expensas de la credibilidad moral del régimen zarista. El Okhrana era visto como “el símbolo viviente de todo lo que es más represivo, cruel, mezquino y repugnante en la autocracia”. En consecuencia, el régimen perdió la batalla para ganar corazones y mentes en la guerra contra el terror. 

El secreto permitió a la Okhrana sembrar sospechas y discordias entre la oposición radical, pero también despertó muchos de los mismos sentimientos dentro del propio gobierno. Los miembros adinerados de la sociedad, de la corte y los altos funcionarios del gobierno, miraban con recelo a una organización que ocultaba sus actividades incluso a la burocracia rusa.

Por esta razón, cuando Lenin sube al poder y para asegurar su permanencia dada la estructura consolidada y disciplinada de los Okhrana,  desde la Guerra Civil en adelante, se implementaron los mismos métodos contra los opositores, pero a una escala mucho mayor con el nombre de KGB (Komitet Gosudarstrennoaja Bezopasnosty, Comité de la Seguridad del Estado), que se enfocó en infiltrarse en las organizaciones de los gobiernos occidentales, las burocracias oficiales y células militares de los países enemigos.

Foto: Cortesía Armando Martí.

La mente encubierta de los espías es uno de los mayores misterios de nuestra época.

Sus instintos agudizados por el dolor, su lógica deductiva junto con su capacidad de observación y reacción inmediata, al igual que la adaptación a cualquier contingencia, ataque o prueba que le suceda en sus exóticas vidas los hace dignos de admiración y estudios científicos para develar sus móviles. Una profesión exclusiva para seres especiales que adoran el riesgo y el peligro. Definitivamente cada ser humano es un mundo diferente.