¿Por qué y para qué soñamos?

18 de junio del 2018

Desde el comienzo de los tiempos el ser humano con su inteligencia e intuición, ha sentido la necesidad de interpretar los sueños, aquella dimensión enigmática que revela un mundo premonitorio, fantástico y oculto, por medio del cual, se transmite un conocimiento superior quizás de orden sobrenatural, a través de imágenes, personajes, lugares y símbolos, debido […]

Sueños

Desde el comienzo de los tiempos el ser humano con su inteligencia e intuición, ha sentido la necesidad de interpretar los sueños, aquella dimensión enigmática que revela un mundo premonitorio, fantástico y oculto, por medio del cual, se transmite un conocimiento superior quizás de orden sobrenatural, a través de imágenes, personajes, lugares y símbolos, debido a que nuestro hipocampo registra las memorias a corto plazo y en las noches esos contenidos, son trasladados a la corteza cerebral donde se almacenan por períodos más largos en el sueño y en el ensueño.

Por eso no es de extrañar, que la escritora Mery Shelley soñara con los protagonistas de su famosa novela Frankenstein antes de escribirla, que el investigador alemán Otto Loewi hallara durante un sueño, las bases del experimento para descubrir el origen de la teoría química sobre la transmisión nerviosa que libera una sustancia química a la cual llamó neurotransmisor (otorgándole en 1936 el Premio Nobel de Medicina) o que el famoso psíquico Edgar Cayce conocido como el Profeta Durmiente, tuviera la habilidad de responder preguntas acerca de la sanación, la reencarnación, la espiritualidad y los futuros acontecimientos de sus pacientes, y cómo Paul McCartney se inspiró mientras dormía en una agrupación de notas que luego fueron la melodía de la icónica canción Yesterday. Pero, ¿por qué la gente tiene ese impulso colectivo de encontrar respuestas a los significados ocultos de los sueños?

Sin lugar a dudas los sueños constituyen una parte esencial de nuestra vida, pues su función no sólo es la de restaurar y compensar a nivel corporal las células y la demanda energética de las funciones biológicas/químicas, sino también de proteger el sistema inmunológico, reprogramando toda la información intelectual y emocional adquirida durante el día.

Ahora bien, para poder llegar a interpretar los mensajes de los sueños, se requiere de la ayuda de un profesional calificado en las áreas de psiquiatría, psicología y psicoterapia. Es importante, tratar de recordar la mayor cantidad de detalles que pueden ser anotados en una libreta de “sueños”, sin hacer esfuerzos por adornarlos o censurarlos, observando el contexto en un orden lógico hasta hacer una asociación libre de cada fragmento, con el propósito de ir estableciendo y relacionando aspectos de la vida del soñador, que permitan una profunda agudeza del inconsciente. Cabe resaltar, que toda interpretación onírica siempre va a carecer de una pieza maestra, pues el inconsciente tiene fronteras provisorias que ayudan a marcar un límite temporal hacia lo desconocido, lo impenetrable y lo absoluto. De esta forma se logra prevenir al ser humano, de acceder ilimitadamente a datos que pueden desequilibrar el sistema nervioso, necesario para mantener la salud integral.

Las teorías modernas de la neurociencia, sugieren que los sueños son sinfonías vibracionales de neurotransmisores con la capacidad de estimular los centros emocionales de la mente, debido a que en este estado, las sustancias químicas como la serotonina y noradrenalina, caen exponencialmente y apagan las partes cerebrales que gobiernan la razón, la memoria y la atención. En otras palabras, los centros que controlan las emociones están acelerados, mientras que los que controlan el pensamiento lógico están frenados y como resultado, el cerebro crea una historia con el mayor sentido posible a partir de información que recopiló en el transcurso del día. Por eso las pesadillas son más comunes, cuando la persona está bajo un estrés emocional muy fuerte y si recientemente ha sufrido una pérdida, el cerebro tiende a reproducir los recuerdos relacionados, ya que, el encéfalo (parte central del sistema nervioso) integra una experiencia anómala y difícil a la autobiografía de cada persona, para que los eventos traumáticos se asimilen en el momento apropiado.

Lo más asombroso, es que aún no se conoce con exactitud, por qué el ser humano sueña, pero sí es claro que desde la antigüedad hasta la modernidad, ha habido intentos para encontrar un sentido y darle una lectura a estos elementos que nos acompañan desde que nacemos hasta que morimos. Con el fin de desmitificar el mundo de los sueños, a continuación relaciono algunas interpretaciones sustentadas desde el psicoanálisis, la psicología y la sabiduría ancestral, para interpretar los sueños más recurrentes durante la vida, resignificando los mensajes que percibimos desde el aparato psíquico y nuestro mundo interior:

  1. Accidente: Los impases son señal de una mala coordinación psicomotriz, es decir, un reflejo de inseguridad personal. Así mismo, es un aviso del inconsciente acerca de una preocupación en la vida cotidiana que no se logra captar.
  2. Agua: Símbolo del principio y el fin de todo lo universal. Fluido femenino, representación material de luz, purificación y limpieza. Cuando en el sueño la persona se ve sumergida en el agua, es señal de un renacer hacia la fuente de la vida. Por el contrario, si se sueña viendo un rio, puede indicar separación, mientras que cruzar el agua es estar cumpliendo con el destino y andar sobre el agua muestra la trascendencia de los condicionamientos de la existencia. Las aguas turbulentas son la expresión de miedos y temores profundos que “ahogan” al individuo, sin encontrar una salida o solución.
  3. Caminos: ¿Nos agrada o rechazamos el sendero que estamos transitando? Si se camina de espaldas denota nostalgia con una actitud romántica y mirando al horizonte es señal de buena energía, actitud y decisión.
  4. Cementerio: Resurgir con más fuerza hacia la vida. Premonición que anuncia la muerte de un familiar, pero también que las penas y la soledad se acaban. Recurrentes recuerdos del pasado y temor de enfrentar el futuro.
  5. Desnudez: Estado primordial del ser humano. Despojo de todos los bienes terrenales para acceder a la auténtica esencia. Si durante el sueño la persona está desnuda y no siente vergüenza, es un reflejo de que ya ha superado los chantajes morales impuestos por la sociedad. A un nivel psicoanalítico, según Sigmund Freud, es una muestra de los deseos sexuales reprimidos y para Carl Jung es una sensación de libertad y euforia espiritual.
  6. Dinero: Representación de la energía personal que permite cumplir las acciones, metas, objetivos y caprichos  deseados. Perder dinero es signo de que no se está invirtiendo correctamente y darlo a los demás, es un símbolo de gratitud que fortalece el espíritu.
  7. Enfermedad: Cambios desagradables y una posible crisis emocional y nerviosa. Es primordial atender las necesidades propias, pues son manifestaciones de un abuso emocional que está acarreando problemas serios en la vida real.
  8. Infidelidad: La relación de pareja está atravesando una mala racha Un miedo profundo hacia el abandono y el rechazo, que tiene origen en la infancia, causando una herida emocional en el niño interior, que impide el crecimiento y la realización personal.
  9. Muerte: Simboliza el mundo de lo oculto pero a su vez es la oscuridad que precede el renacer espiritual. La muerte en los sueños es la finalización de una etapa o un aviso para resolver situaciones que hasta el momento son insostenibles. Al final de la vida de una persona, son frecuentes los sueños con la muerte, como si el inconsciente estuviera preparando al individuo para este inminente destino.
  10. Sangre: Si la persona sueña que está perdiendo sangre, significa que hay fugas de energía vital y debe evaluar qué situación le produce este estado, pero si nosotros mismos nos propiciamos la herida, es posible que necesitemos un tiempo de soledad y reflexión, para saber qué es lo que realmente queremos en la vida.
  11. Sexo: Búsqueda de la satisfacción personal basado en los deseos ocultos. El inconsciente se encarga de recrear estas fantasías placenteras para compensar la ausencia de la práctica sexual. Desinhibición de la represión, para darle rienda suelta a la personalidad escondida.
  12. Volar: Sueños de origen espiritual que desligan a la persona de las molestias propias de la vida terrenal. Una forma de escape ante la realidad y una señal de que se está avanzando por los diferentes planos del universo multidimensional.

Recordemos que imaginar es la mitad del camino. Todo en la vida es sueño y los sueños también se hacen realidad, ya que, la acción proviene de la voluntad para lograr nuestras metas y objetivos, siendo en muchos casos el amor, la fuerza para realizarlos.

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