Enrique Peñalosa ”destroza” a Santos y a Petro

5 de junio del 2013

El exalcalde quiere ser presidente, se muestra crítico con los planes del gobierno, y admite que el Partido Verde está descuadernado.

Enrique Peñalosa, Colombia, Kienyke

El exmandatario criticó al presidente Santos por su escasa concepción del urbanismo, el programa de vivienda y la crisis con Venezuela; y a Petro por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Peñaloa dijo que “sería una mentira decir que no me interesa la Presidencia”, y agregó que espera llegar a la Casa de Nariño con la venia del Partido Verde. 

¿Cómo analiza el manejo que el Presidente Santos le ha dado al tema Venezuela?

Es lamentable. El presidente Santos salió corriendo a respaldar a Maduro y como perro regañado salió a recibir a Capriles. Entonces queda mal con el uno y con el otro. Colombia no puede resolver los problemas políticos de Venezuela. La posición pragmática inicial, de tener unas buenas relaciones con Maduro, no sólo por el tema de la paz, sino por  tema del comercio con Venezuela, era la conveniente.

En Colombia hay suficientes personas que pueden hacerle las críticas al gobierno de Maduro. Claramente el de Maduro es un gobierno cada vez más autoritario. Está cometiendo abusos con la prensa, encarcela a personas injustamente. Se está convirtiendo en una dictadura.

¿No hizo bien Santos al recibir a Capriles?

No creo. La función del presidente de Colombia es buscar que los intereses de Colombia se favorezcan, no necesariamente hacer lo que es políticamente correcto. Maduro está violando libertades, pero Colombia no puede resolver los problemas políticos de Venezuela. Colombia necesita generar empleo, exportar productos a Venezuela. Lo que necesita Colombia es que Venezuela no apoye las guerrillas colombianas como lo ha venido haciendo. Lo que el Gobierno había hecho inicialmente cuando el presidente Santos fue rápidamente a la posesión de Maduro, así nos sepa a cacho, es lo que Colombia necesita para proteger los intereses de los colombianos.

El presidente Santos se sintió aparentemente mal por las críticas y salió corriendo a recibir a Capriles. Quedamos en el peor de los dos mundos. Ni con lo uno ni con lo otro.

¿Así se está manejando la política colombiana?

No todo es malo. Por ejemplo, la entrada de Colombia a la OCDE es positivo. Es una especie de club de los países ricos, que ayudaría a que haya más inversión, más empleo.

Pero en esta parte de la reunión de Santos con Capriles no veo que gane Colombia. Por el contrario sí tiene un costo económico para el país y consecuencias en el proceso de paz. Terminaremos, seguramente, en una grotesca reculada del gobierno colombiano, haciéndole venias al gobierno de Maduro par que nos perdone.

¿Está sugiriendo la reculada o simplemente la vislumbra?

La vislumbro y la sugiero, porque así nos sepa a cacho, la obligación del presidente Santos es tratar de proteger los intereses de los colombianos.

¿Dependemos mucho de Venezuela?

Felizmente no. Colombia tiene una economía diversificada. Hoy el ingreso per cápita de Venezuela es prácticamente igual al colombiano, no obstante todo el petróleo. Colombia es una economía que ha venido creciendo sostenidamente y no depende mucho de Venezuela. El desequilibrio tan gigantesco que hay en Venezuela se va a reventar de una manera y otra.

La economía venezolana de hoy es un desastre. A la gente le suena bonito que regalen cosas, pero eso los está llevando a la crisis. Regalar plata a la loca, por más rico que sea un país, lleva a un desequilibrio monstruoso. Es una locura lo que está pasando.

¿Y usted ve un abismo cercano?

Las cosas por todo lado se están reventando. Hay un chiste según el cual Maduro está montado en un árbol y nadie sabe cómo llegó allí, pero todos están seguros que se cae pronto.

A mí no me interesa que caiga o no. No me interesa que ocurra, pero lo cierto es que los desequilibrios en la economía venezolana son tan grandes que tocará hacer ajustes dolorosos, con un gobierno relativamente débil, con divisiones aparentemente grandes al interior del mismo chavismo, con un presidente que no tiene fuerza propia, sino que es un heredero del chavismo, un mandatario que por su propia fuerza no fue elegido, que no fue elegido por su liderazgo y carisma, sino por el de otro, eso es una situación difícil.

Usted comparó recientemente a Maduro con Santos…

Maduro tiene en común con Santos que no llegaron por su carisma ni liderazgo, sino por el de otro. Por eso son relativamente débiles políticamente. Felizmente ahí termina el parecido. El presidente Santos es infinitamente mejor, aunque tengo diferencias grandes con él.

¿Cuáles son las diferencias?

Santos anda demasiado obsesivo con encontrar la simpatía de la opinión. Entonces se echa para atrás cuando hay una discusión importante. Si los camioneros hacen un paro… echa para atrás las reformas. En Bogotá contra los informes serios y responsables se pone a decir que va a hacer el metro.

El plan de vivienda gratis, con el ministro Vargas, es un programa político que no tiene en cuenta planes urbanísticos. Se van a comprar casas a la loca, por toda Colombia, sin preocuparse de hacer un solo colegio, o si los barrios están bien ubicados, si tienen buenas aceras, buenos parques. No les importa hacer ciudades para el futuro con responsabilidad y técnica, sino repartir casas a la loca para hacer política.

Es tanta la obsesión con hacer las cosas simpáticas que se olvidan de actuar con responsabilidad.

¿Santos es ambiguo?

Está demasiado preocupado por la imagen. En el tema urbano es lamentable. La mayor parte de los colombianos viven en las ciudades. Estamos solo concentrados en el tema rural y en lo que quieren las Farc, para ver cómo los complacemos.

No estoy en contra de negociar, pero es un desastre la seguridad urbana. Y estamos en cero, hablando de políticas serias que favorezcan a las ciudades. Tenemos desastres urbanos como Buenaventura o como Tumaco, sin que el gobierno haga nada serio o importante.

Entonces, me parece que en esa Colombia urbana, que es donde viven 8 de cada 10 colombianos, realmente no se ha hecho nada serio ni nada estructural que nos permita vivir mejor en los siguientes años.

Enrique Peñalosa

¿No celebra las 100 mil viviendas de Vargas Lleras?

Con ese dinero se podría haber hecho algo mil veces mejor. Ese es el típico programa político. Es un desastre como se juega con la plata de los colombianos. Es un dinero de todos los colombianos, no de Santos ni de Vargas Lleras.

¿Es casi obligada la reelección del presidente Santos?

No creo. Tenemos un presidente que fue elegido por respaldar a otro, que era el que tenía el apoyo de los ciudadanos. Germán Vargas se retiró para poder habilitarse como candidato y en las encuestas tiene 15 puntos por encima de imagen positiva sobre el presidente Santos. Los ciudadanos son los que deciden y las cosas cambian. Eso de salir fotografiado en calzoncillos no necesariamente le aporta votos ni mejora su imagen positiva.

¿Y usted prepara su candidatura?

Sería una mentira decir que no estoy interesado en ser Presidente. Yo sueño con lo que se podría hacer en Colombia. Creo que podría hacer ciudades. Que tengamos ciudades bien hechas, con parques, con canchas de fútbol, con vías, con transporte masivo. Que las playas colombianas no se privaticen. Incluso en el tema agrícola. Aquí no tenemos ninguna investigación agrícola para saber qué pasos son los que se necesitan en el plano por región, qué impactos o que tipo de variedades de ganado se necesita en cada región.

No hay una política industrial seria y la industria colombiana va en picada. Solo firmamos Tratados de Libre Comercio a la loca, que no necesariamente es malo, pero sin ningún tipo de política industrial. Hay mil cosas que me interesarían.

El problema es que su Partido Verde anda descuadernado…

Mi partido anda como descuadernado, sí. Tenemos un excelente presidente en el Partido, Alfonso Prada, que anda muy santista, al igual que Lucho Garzón. Pero otros quisieran hacer una alianza con Petro. Entonces lo que no tengo claro es quiénes son los que quieren apoyar a Peñalosa.

Pero hay sectores del uribismo que lo quieren apoyar…

Yo respeto mucho al presidente Uribe pero sigo en el Partido Verde. Tendrá que hacer un esfuerzo grande para poder pasar el umbral, mientras los guerrilleros son recibidos con puertas muy abiertas, esos mismos que dejaron sin piernas a miles de niños colombianos, que secuestraron, reclutaron a la fuerza y asesinaron a cientos de compatriotas.

¿Usted no está de acuerdo con que la guerrilla vaya al Congreso?

Quisiera que hubiera paz. Sin que yo piense que los guerrilleros son los grandes luchadores de la libertad, pues yo sí estoy dispuesto al perdón, y nos traguemos unos cuantos sapos.

Finalmente, ¿cómo va Bogotá?

No conozco absolutamente a nadie que tenga la más mínima formación en el tema urbano que piense que el POT no es un desastre y lo que se ha venido haciendo es otro desastre. Las prestaciones de la Empresa de Acueducto por ejemplo, son tal vez las más altas de Colombia, entre otras por negociaciones horrorosas por parte de Samuel Moreno y Clara López. Pero desde antes ya eran caras. Y en un año el alcalde Petro cuadruplicó la nómina del Acueducto. En parte para el engendro de que las empresas del aseo pegadas al acueducto y en parte para dizque reemplazar unos contratos que tenía la empresa de Acueducto. El costo que tendrán que pagar los bogotanos en tarifas subió. Y mientras él hace eso, hay miles de familia que no tienen agua en Bogotá. Y ni hablar de los caños y quebradas contaminadas.

En el tema del POT es un horror, con toda una suma de engendros. Hace tres años el precio de una vivienda popular en Bogotá, al occidente de Suba o Bosa, era muy similar al que había en Mosquera o Funza, o Soacha. Hoy, en Bogotá, como Petro no ha dejado que se construya nada, a los pobres los están enviando a Mosquera o a Soacha, porque ahora es el doble lo que cuestan las viviendas populares.

El POT de Bogotá elimina uno de los proyectos que se ha hecho en la Capital a lo largo de décadas, que es la avenida Cundinamarca. Me asombra la pasividad de los habitantes de estos sectores. En Suba están durmiendo. Van a dejar embotellados a cientos de miles de habitantes de Suba para siempre.

No conozco a ningún urbanista que piense que es un POT bueno, sin hablar de la ciudad mugre en la que estamos viviendo y de la invasión del espacio público.

Creo, desafortunadamente y con todo el respeto, que la ciudad va mal. La falta de conocimiento ha llevado a Petro a que se cometan errores gravísimos. Esto es un desastre.

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