Fabio Rubiano se sorprende de llegar con su libro a Turquía

6 de julio del 2018

“Me sorprende que mi libro ‘Soy asesino y padre de familia’ llegue a una editorial de Turquía”, afirma el actor y dramaturgo colombiano Fabio Rubiano durante una entrevista con la Agencia Anadolu en su recién inaugurada sede del Teatro Petra en Bogotá. Con una sonrisa de sorpresa, Rubiano dice que no tiene “ni idea por […]

Fabio Rubiano se sorprende de llegar con su libro a Turquía

“Me sorprende que mi libro ‘Soy asesino y padre de familia’ llegue a una editorial de Turquía”, afirma el actor y dramaturgo colombiano Fabio Rubiano durante una entrevista con la Agencia Anadolu en su recién inaugurada sede del Teatro Petra en Bogotá.

Con una sonrisa de sorpresa, Rubiano dice que no tiene “ni idea por qué una editorial de un país al parecer tan distante se interesó por el relato”.

Contó que su editorial en Colombia le había preguntado si estaba interesado en publicar en Turquía. “Les dije: claro (…), me interesó porque hace unos años estuvimos en Estambul (…). Es el paraíso. Si uno quiere estar en el centro de la historia del mundo, hay que estar en Estambul. La ciudad le cambia a uno todos los paradigmas. La gente es amorosa, respetable, cariñosos con los animales a más no poder (…). Es maravillosa la generosidad allá”.

Emocionado habla sobre lo que podrá leer el público turco con su texto, que será publicado por la editorial Kitap Yayin Lari. “Es sobre un padre de familia, un agente del Estado que organiza acciones de terror contra gente que para el Estado es peligrosa. Tiene una familia correcta, es un tipo aparentemente débil. Un contraste como se vive en el país.”

Dedicado al Teatro Petra

En la sede del Teatro Petra, habla sobre su historia en las tablas, su presente lleno de viajes internacionales, su vida como dramaturgo y por qué está tan interesado en la violencia del país como tema universal.

Tras dejar a un lado una larga y exitosa carrera en la televisión y el cine nacional, se concentró en continuar con su grupo teatral creado con algunos amigos en 1985. Ahora recorre el mundo, conoce nuevas culturas, disfruta de recrear en las tablas las cosas que se le atraviesan por la cabeza, como el caso de su más reciente producción, “Cuando estallan las paredes”.

Con ella pretende preguntarse sobre qué es el terrorismo, sus diversos significados y diversas consecuencias. La obra incluye las actuaciones de amigos y compañeros como Marcela Valencia, Jacques Toukhmanian, Mónica Giraldo, Jonathan Cabrera, Liliana Escobar, entre otros.

El Teatro Petra se convirtió en uno de los más galardonados y reconocidos grupos independientes del país. “Mas de 20 obras y solo hasta este año pudimos tener nuestra propia sede (risas)…”.

A su experiencia se le suma el recorrido internacional y los reconocimientos obtenidos: “hemos estado en más de 50 festivales alrededor del mundo. Hemos recibido 4 veces el Premio Nacional de Dramaturgia…”. Recibió una importante mención de la Unesco por la obra “Amores simultáneos”.
Afirma que en los últimos 15 años no ha parado de viajar. “No más el año pasado estuvimos en Francia y Suiza 6 semanas. Tenemos este año proyectos para Chile, España, Brasil, México…. Esperamos que Turquía sea otro lugar de presentación de obras”, enfatiza Rubiano.

Aclara que a pesar de que temáticamente su colectivo teatral se interesa por temas relacionados con la violencia en Colombia, en los lugares donde ha presentado sus producciones “siempre hay risa permanente”.

“Lo hemos visto en obras como ‘Sara dice’, ‘El vientre de la ballena’, ‘Mosca’, ‘Cada vez que ladran los perros’. Todas presentadas internacionalmente”.
¿Humor, catársis o indolencia?

Rubiano cree que “por algún lado siempre sale algún elemento de humor: por una catarsis, por indolencia, porque el público quiere esconderse”.

A veces encuentra sorpresivas las reacciones del público colombiano. “Es un país totalmente absurdo, irónico, contradictorio, donde los líderes más corruptos de la historia hacen campaña contra la corrupción, cuando el que ha tenido el poder por 30 años dice ahora sí vamos a cambiar a Colombia… esto da risa cuando debería dar llanto”.

Para Rubiano, no todo es sin sentido. Agradece el apoyo que recibe de instituciones como el Ministerio de Cultura. A pesar de los temas controversiales que genera su colectivo, la entidad estatal no interfiere en el proceso creativo o en los contenidos.

Menciona la iniciativa Palco, donde según el Ministerio, programadores de países como España, Chile, Argentina, El Salvador, Bolivia, Alemania, México, China y República Dominicana visitan diversos festivales y sedes culturales nacionales para “identificar a los talentos colombianos”.
“Traer los productores a nuestra casa. Ya con eso es una ayuda impresionante. Por lo general uno está corriendo detrás de los productores. Ahora que los traigan y que el Ministerio diga ‘mire lo que está haciendo el teatro colombiano’ es una cosa que no tiene antecedentes en la historia del teatro. Uno lo veía en países como Argentina”.

Para el Gobierno colombiano, dicha iniciativa es un modelo de “circulación” inspirado en ideas similares de Suiza, Alemania y Nueva York.

El terror en Colombia

El tema de la más reciente obra, “Cuando estallan las paredes”, trata sobre un grupo terrorista que prepara un atentado contra una poderosa familia del país, sin embargo, para Rubiano, durante el desarrollo de la puesta en escena se pueden apreciar otros hechos de terror que no solo nacen de ese grupo violento.

“La familia no pone bombas pero ejerce otro tipo de acciones de terror. Aquí no se dice que se justifica una cosa con la otra, pero cuando sufres una humillación absoluta, lo primero que piensas es en cobrarlo con terror. Es una cadena permanente que desemboca en otras cosas…”.

Rubiano dice que busca encontrar el concepto o los conceptos de terrorismo. “Es cuando a ti te envenenan el medio ambiente, tus ecosistemas laborales, tu entorno familiar, tus relaciones amorosas, a tu definición sexual. Por ejemplo, cuando asumes una condición sexual y hay un castigo social. Se instala el terror dentro de los medios donde se dice que la homosexualidad es una enfermedad…”.

Ante la reacción del público por estos temas controversiales y sensibles, Rubiano responde: “Hemos tenido afluencia de público de todas las corrientes políticas”. Incluso, menciona una anécdota ocurrida en la ciudad de Medellín. A una de sus obras asistió el paramilitar alias “El alemán”, en un evento de reconciliación creado por estamentos gubernamentales del departamento de Antioquia.

Con cierta ironía menciona que la obra presentada, Labio de liebre, contenía una frase del mismo “Alemán” en sus épocas de jefe de grupo armado: “nosotros no jugábamos fútbol con las cabezas, las cortábamos sí, pero no jugábamos fútbol con ellas porque no somos depravados…”.

“Con extranjeros nos han pasado cosas particulares”, agrega Rubiano. “El agregado cultural de Israel ha venido a obras nuestras y nos dice: eso es nuestro problema. En México o Perú asumen como si fueran hechos propios lo que ocurre en las obras”.

“Ha sido impresionante la universalidad que asumen las piezas siendo absolutamente particulares”, sentencia Rubiano. Para el dramaturgo, el hecho de que diversos públicos en el mundo asimilen sus textos se debe a “la universalidad de lo particular”.

Aclara que su teatro no es de denuncia, no se acerca a ninguna de las posiciones expuestas en sus obras. “Hacemos preguntas: ¿cuántas formas de terror hay? ¿Dónde se puede generar el terror? Los personajes discuten”.

No pretende dar respuestas sobre sus obsesiones creativas, “porque no las tenemos”, aclara. Es más, sentencia, no está de acuerdo con ninguno de los personajes: “Los odio a todos”, pero “si voy a hacer la historia de un asesino o criminal no necesariamente tengo que parecerme a él. Yo le estoy dando (al personaje) las garantías para que él hable”.

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