Maturana dice que se ha perdido el estilo

Maturana dice que se ha perdido el estilo

14 de noviembre del 2016

Por Edgar Artunduaga

En esta conversación tengo dos privilegios: que Francisco Maturana, el más grande y exitoso técnico del fútbol colombiano, me permita algunas pinceladas de su vida. Y segundo, que hable delante de su hija Daniela, hoy convertida en concejal de Medellín.

No soy periodista deportivo y seguramente eso le da más confianza. El tema central no es el fútbol –aunque invevitable- la cuestión es hablar de la vida. Y lo hacemos un sábado al empezar la noche, en Medellín, en un sitio que él escoge.

“Pacho”, como le dicen sus amigos, “doctor” Maturana (es odontólogo) o “profe” como lo citan otros, advierte que guarda celosamente su intimidad, y claro que lo ha hecho a lo largo de sus casi 70 años:

– “Yo creo que un personaje público debe cuidar su vida privada porque si no está expuesto a los comentarios, a la envidia, a la descalificación del público. Cuando vos preservás tu vida pública te volvés más interesante. A mí se me antoja que la vida privada es la vida privada y está ahí”.

El fútbol se está “bastardeando”

El poder de la edición me permite poner en orden distinto este diálogo y no resisto demorar una aseveración aplastante de Maturana sobre el fútbol de hoy, él que fue jugador, técnico de equipos nacionales y llevó a los escenarios mundiales el fútbol colombiano:

– Creo que hay que hacer una revisión porque a mí me parece que el negocio del fútbol se está bastardeando.

¿Qué es bastardear?

Putear, prostituir.

Y se explia:

El negocio está bastardeando al fútbol. Ya no hay proyecto, ya el proyecto no vale, lo que vale es vender, vender, vender, y poner el jugador X, poner al jugador Y. Nadie piensa en un plan de juego, todo el mundo piensa en cómo gano ese partido. Es lo que siento. Yo denuncio eso.

¿Hay corrupción en el fútbol?

En España alguien me decía que el problema de Colombia es que viven muchos vivos juntos. La corrupción de Colombia es muy tesa, los bandidos que ha tenido Colombia son muy tesos. Colombia es un país de monstruos, buenos y malos, hay talento de sobra.

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“El terrible” poder del periodismo

– ¿Qué piensa del poder en general?

Hay muchas clases de poder. El poder de la palabra, el poder del dinero, el poder de tu ubicación, desde el sitio, el poder que te da la autoridad que podés ejercer, el poder de Dios, el poder que uno tiene sobre sus subalternos.

El poder económico facilita y potencializa a los demás poderes. A mí me parece que la parte económica es determinante, aunque sin plata yo puedo poner un disco de Diomedes y con eso tengo para toda la tarde.

A veces con plata también hay crisis, y es más grave. La crisis de la abundancia es más grave que la crisis de la necesidad.

¿Y el poder político?

Yo le tengo susto (Maturana fue Constituyente en 1991). El poder político en algo que bien usado es bueno, porque la humanidad necesita reglas, necesita líderes que vigilen esa reglas.

Yo de pronto siento solos y frágiles a los políticos, expuestos a lo que antes llamaban “el quinto poder”. Hoy creo que la prensa es todo el poder, el verdadero poder.

En la parte deportiva hoy por hoy te hacen ver lo que ellos quieren que veás. Si hay una persona que no les gusta… sus éxitos no existen y sus fracasos se magnifican. Si hay un equipo que a ellos no les gusta buscan crear caos en ese equipo, donde no hay caos, pero todos los días buscan cositas, y al final termina siendo un poder más grande que cualquiera.

Cuando un político hace todo bien y los periodistas quieren atacarlo buscan un hermano que fumó marihuana cuando estaba en la universidad, y siguen buscando hasta que encuentran cómo denigrarlo.

Ese sí es un poder, el poder de la prensa para mí es terrible.

¿Peligroso?

Respetable pero peligroso.

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La vida de Pacho Maturana

¿Al filo de los 70 años se siente realizado como hombre, como profesional?

No tengo ningún reproche cercano para hacerme porque creo que con todas las personas que son las que vas encontrando día a día, las puedo mirar a la cara y les puedo dar un abrazo. Yo creo que he tenido momentos felices, he sabido aprender de los momentos difíciles, tengo un soporte académico que me permite algunos lujos, y fuera de eso el deporte fue fundamental para desarrollar mi plan de vida.

¿Y cómo cuentan los reveses y tropiezos?

Pienso que los tropiezos hacen parte del devenir y siempre los veo como un punto de partida para un Pacho mejor. Seguramente he fracasado todos los días porque en ningún día he podido hacer todo lo que quería, alguna cosa me faltó por hacer, y ese es mi fracaso, pero no me quedo llorando ni tampoco me quedo celebrando.

Empiezo en la cama a reflexionar y a encontrar por qué pasó eso, y al otro día me levanto más fuerte porque encontré pista para intentarlo de nuevo.

¿Hay una frase que resuma toda esa filosofía optimista de la vida?

Mi vida la veo con luz, como un rayo de luz. Soy agradecido por convicción, por lo que ha sido mi vida.

¿Y se levanta todos los días con el pie derecho a triunfar?

Me levanto a vivir la vida porque es que el triunfar es un punto de llegada, pero si vos depositás toda la felicidad, o ponés toda la apuesta en ese llegar estás jugando con fuego. 

Tengo una serie de valores, y de principios, y de códigos, que son los que día tras día fortalezco para ir a la búsqueda de esos objetivos. 

Le doy valor a la amistad, muchísimo. La amistad es un hermano que Dios te pone en la vida. Le doy un valor extraordinario al respeto, a la generosidad, a la humildad para reconocer momentos difíciles, para mí es muy importante el conocimiento. ¿Entonces qué pasa si yo no logro el objetivo? queda una persona con un poco de cosas que está por encima de la media.

Francisco Maturana, Kienyke

Los momentos estelares, enseñanzas claves

¿Cuáles son los momentos estelares, definitivos de su vida?

Resulta que mi mamá se murió hace cuatro años, yo no pude venir al entierro de mi mamá, me encontraba en Arabia. Y la lloré muchísimo. Pero después cuando iba pasando el tiempo empecé a repasar lo que había sido mi madre, y entendí que mi mamá, muriéndose, seguía enseñándome. ¿En qué sentido? en que yo antes me amargaba porque un periodista decía alguna cosa de mí. Antes no podía dormir porque metía un autogol, o porque perdíamos un partido, o perdía un examen. Y me ponía triste pro esas bobadas.

Al lado de lo que representa una mamá todo lo demás me resbala, y no es porque me haya vuelto irresponsable sino porque yo le doy sentido a las cosas. No es tan importante. ¿Cuál es el problema que un periodista diga algo de vos? hay que respetar la diferencia, él piensa así. ¿Cuál es el problema que él piense así? Ninguno. Antes yo me hacía el problema.

Entonces mi mamá me liberó, mi mamá me enseñó cuáles son los verdaderos amores o las verdaderas cosas que uno debe tener en la vida, lo demás son equipaje no más.

Francisco Maturana, Kienyke

Maturana y sus derrotas

¿Qué pasa en su vida y en su mente cuando han llegado las derrotas?

Igual. Ganando o perdiendo soy una persona agradecida y feliz con mi vida porque el perder te dura un poquito, te dura 24 horas, y he llorado y bastante, porque perdí bastante. Pero yo no he podido conocer el ganador por siempre. El eterno ganador no existe. En el fútbol se gana, se pierde, y esa es una verdad que está ahí, el problema es que muchas veces coge la verdad y hace lo que quiere que pase. 

Yo perdí en Valladolid, perdí en Colón, pero enseguida empiezo a hacer mis cuentas y resulta que esos equipos llevan ciento y pico de años y ninguno ha ganado. Entonces yo quería ganar y me amargaba porque quería ganar. Hay cosas contra las cuales no podés luchar. 

Fui a Costa Rica y quedé campeón de la UNCAF, en Colombia nadie se dio cuenta. El “Bolillo” hace como dos años me llamó y me dijo ¿Pacho, usted ganó ese torneo? Es mi amigo del alma y no sabía que yo me había ganado ese torneo. Y yo no veo una cosa extraordinaria, ¿por qué? Porque Costa Rica ya lo había ganado varias veces, entonces yo simplemente cumplí con la cita de la historia. 

Yo voy a un equipo que lo llaman el Real Madrid de Asia que es el Al-Hilal, es un equipo ganador, y yo gano, gano el campeonato de Arabia y gano la Recopa de Asia, muchos tampoco se dieron cuenta.

O sea que donde pude ganar gané, de pronto en el Atlético no. No vale sacar disculpas, perdí y listo, pero yo me quedo tranquilo. Aparte de eso hay una cosa, un día una persona en Argentina me dijo que a los ídolos se recuerda por lo que ganan, no por lo que pierden. Con eso me desbarató.

El fútbol es mi pasión, es mi vida, y yo asumí una responsabilidad muy grande con el país, pero vuelvo y repito, no me queda ningún reproche porque hice lo mejor que podía, que sirvió en algunos casos o en otros no. Cuando uno da todo por conseguir algo y no lo consigue no tiene por qué amargarse, yo no vivo amargado por el fútbol.

Después hay otras cosas de mi vida que no creo que me hayan dado licencia para llorar, he sabido llevarlas, pero yo las lloro así.

Las mujeres en la vida de Pacho

¿Cómo le ha ido en el amor, con las mujeres?

He sido feliz, porque siempre he puesto la felicidad en mí. La felicidad mía no depende de X o Y. Yo he querido y quiero, yo diría que toda la vida.

Es más difícil para las demás personas acomodarse a Pacho, es muy difícil porque Pacho tiene muchos problemas, Pacho es una persona muy difícil, Pacho a veces es solitario, a veces defiende su espacio, uno no sabe si viene o va, Pacho de pronto un día amanece con los cables cruzados, y las personas que han estado a mi lado se han acomodado, a otras les ha costado mucho más, pero no es tan fácil porque soy exigente, soy meticuloso. 

A veces las cositas mínimas me causan mayor impacto, pero soy una persona leal a mis principios que a veces no coinciden con los principios de los demás.

¿Es muy difícil la convivencia?

Yo diría que muy, muy difícil. No estoy peleando con nadie, y no vivo peleando con nadie, sino que de pronto me vuelvo insondable, invisible, y estoy rodeado, y yo me vuelvo así. Entonces mucha gente no se siente bien en un momento determinado.

Pero no es que yo vaya a buscar problema, no he tenido problemas nunca con la gente que ha estado a mi alrededor, pero de pronto exigen más, más atención, más presencia, más cosas. Y de pronto no las doy, no soy capaz de darlas.

Las mujeres y los hijos

Maturana piensa, su hija lo observa, yo espero. Lanza entonces sus teorías:

-El objetivo de la vida es ser feliz, ojalá en pareja, pero tiene uno que limitarse a una pareja en especial.

Hay una teoría pagana que dice que al principio era un fango original y había unos seres mitad hombre y mitad mujer pegados por la espalda. Entonces el dios del fango original decía que eso estaba mal, y sacó la espada y empezó a separarlos. Sobra decir que esos seres eran felices. 

Desde ese momento el hombre y la mujer andan sueltos, pero tienden a encontrarse, y todo el mundo tiende a encontrar cuál es su pareja. De pronto uno cree que es esta, está un ratico y se da cuenta que no era, ¿entonces uno se va a quedar ahí? vaya para otro lado, y así hasta que por fin encuentra uno su pareja. 

Una teoría, digamos, pagana, y cuestionable, pero en ningún momento está diciendo que es el hombre el que tiene que hacerlo. No, cada uno busca su complemento.

¿Con los años uno se va tranquilizando en estas materias?

Hay razones más de peso. De pronto uno valora el esfuerzo que la gente hace para estar con uno, todo lo que le da, después ya uno tiene ciertas cosas que no son perdonables. Uno dice bueno, ¿y mi hija? ¿Y mi nieta o mi nieto? Un abuelito complicado.

Al principio uno cree que tiene toda su maleta lista pero después empezás a mirar que hay otras opciones, otro impulso para vivir, y es dar un ejemplo a tus hijos, dar y disfrutar, mostrar el camino a los nietos, y siempre en función del amor que uno le tiene a su descendencia.

La frase de perder es ganar un poco sólo para inteligentes

¿Sigue pensando que perder es ganar un poco?

Todos los días más, pero lo tengo muy claro, que es para los inteligentes, no para el burro, que pierda o gane no se interesa. Si pierde gana compra una botella de whisky y si pierde se pone a llorar. El inteligente repasa, y cuando uno repasa encuentra pistas para el futuro.

Hay cosas que no terminan en un perder o en un ganar, después sigue la vida, después de un logro, de un objetivo conseguido o no conseguido sigue la vida, y si uno está preparado para la vida no pasa nada.

Todo este tema del perder es ganar a mí en el fondo me da como tristeza porque es una frase que no fue mía, esa frase la dijo Confucio y la dijo Shakespeare. Qué tan osados e ignorantes quienes pretenden ridiculizar a Shakespeare pensando que me están ridiculizando a mí. Cuando vos perdés qué toca hacer?  No se puede poner a llorar.

¿Esa frase le ha traído alegrías, tristezas, discusiones?

A mí no me ha traído absolutamente nada porque era una expresión de algo que yo sentía, y que siento. He intentado, en algunas charlas, explicar el significado y digo que es es inteligente, porque cuando vos perdés no vale llorar. 

El Maturana de hoy

¿Maturana sigue vigente, sigue exitoso, qué tiene hacia adelante, cómo le va?

Amí me gusta el curriculum de Maturana, ¿por qué? porque a Maturana lo recuerdan en muchas partes, no por lo que ganó sino por la forma cómo intentó hacerlo, algo que yo sigo pensando, que el estilo no es que esté por encima del resultado, porque estamos en una etapa resultadista, pero el estilo va adelante.

El estilo es esa cosa que lo identifica a uno, esa cosa que hace que uno sea reconocible, esa cosa que hace que todo el mundo, el hincha, el jugador, el entrenador, el presidente, se sientan orgullosos de lo que es su equipo. Ese es el estilo y eso lo tiene Pacho.

Pacho tiene unas cosas para contarle a… mis hijos que ya lo saben. Pacho fue campeón de América, Pacho fue campeón de Asia, fue campeón en Arabia, fue campeón de Concacaf, fue campeón de Colombia, fue el primer morochito que dirigió en Europa, el primer técnico colombiano que dirigió en Argentina, el primer técnico colombiano que dirigió cuatro, cinco selecciones: Costa Rica, Perú, Ecuador, Trinidad y Tobago. 

Esto no es para ufanarme sino para que se pregunten cómo vamos a pasar este listón que puso Pacho. Tácitamente estoy invitando a los técnicos colombianos a que se fortalezcan, que sean mejores, para que puedan alcanzar eso que Pacho hizo.

¿Faltaron goles en su momento, faltó eficacia?

No, no hay reproche, se logró lo que se podía lograr. Un día estaba en Ecuador, y viendo tantas limitaciones, tantas dificultades, no me puse a llorar sino que me decía: el que estaba antes de mi sí tuvo más. 

La vida es así, la vida va cambiando, y uno tiene que estar en armonía con los cambios de la vida.

Las comparaciones en el fútbol

¿Cómo comparar el fútbol colombiano de hoy al de hace unos años con usted?

Me parece que es una asociación ilícita porque alguien puede quedar lesionado. En el fútbol los periodistas hablan del local y el visitante.

La selección del 90 cuando fue a San Siro saludaba a 2.000 colombianos que nos acompañaban. Por la noche, por las tardes, nosotros salíamos por las calles de Bolonia y de pronto un saludito. Pero comíamos pizza en la calle.

La selección que estuvo en Brasil tenía 50 mil personas en el estadio, era local. No podían salir a la calle porque estaba llena de colombianos, entonces son dos cosas distintas. ¿Para qué sirve eso? La localía sirve para ganar, la localía hace que juegues más, y lo podemos comprobar con la selección del 2001. La selección del 2001 ganó la Copa América, ¿por qué? porque teníamos 60 mil colombianos en un estadio, y en las calles estaban los 60 mil colombianos también.

Ahora hay un reto con esta selección, aunque no es posible ponerle una pistola al cuello para que gane.

No es lo mismo salir de Buenaventura, de Pescaito, de Zamora, del Chocó, para salir a Europa, y resulta que estos muchachos de ahora vienen de Europa para acá. Entonces son dos cosas distintas, muy distintas. 

Me parece que más allá de buscar confrontaciones tenemos que celebrar el paso que ha dado el futbolista colombiano. El futbolista colombiano, antes me decían a mí que era bueno pero que no tenía arraigo, y resulta que en ese tiempo todos estábamos en equipos así normalitos, ahora los jugadores de Colombia son apetecidos, y fuera de eso vienen a Colombia cuando se acaban los campeonatos. Nosotros veníamos cada que nos aplazaban un partido. Ha habido una evolución muy positiva del futbolista colombiano.

El negocio del fútbol

Dice Hernán Peláez que vivimos ahora más pendientes del fútbol internacional que del fútbol local…

Yo creo que sí porque no nos podemos dar el lujo de tener los 20 jugadores en el país. O sí, pero tiene un precio. Nosotros tenemos los 20 jugadores de selección en Europa, ¿entonces qué tiene nuestro campeonato? nada. 

El negocio ha bastardeado el fútbol en esa dirección, porque esa venta de estos jugadores era para tener unas divisiones inferiores, y si se llevan los pelados de 22, 23 años, vienen reencauches de 36, 37 años, entonces no hay una fluidez en la proyección de jugadores. Aquí tenemos que revisar.

Es evidente que el campeonato no está a la altura. Pero no es para llorar, sino para interpretar y aceptar que tenemos un momento donde nosotros somos vendedores, tenemos la plata que llega al fútbol y ojala se reinvierta en el fútbol para mejores estructuras, para poder formar mejores jugadores.

Recorriendo el país

¿Qué hace hoy Francisco Maturana?

Yo estoy acompañando a una EPS en unos proyectos de responsabilidad social. Ellos están en algunos municipios de Colombia, están entregando unos parques biosaludables para fomentar la prevención de enfermedades, y fomentar hábitos de vida saludable.

Yo soy esa imagen, voy, hablo con el alcalde, me encuentro con cosas que nunca pensé que me había encontrado, he conocido al país porque no lo conocía. Me gustan sus carreteras, me gustan sus gobernantes, me gustan sus paisajes. Hay ciudades de Colombia que son fantásticas. Y sobre todo la gente. 

En este país la gente se pensiona a los 60 o 65 años, veo que usted no tiene ganas de pensionarse.

No, por favor. Yo no creo que me vaya a pensionar.

Creo que en algún momento todo esto se acaba y todo termina como decía (Pep) Guardiola. Guardiola dice “todo se acaba”, pero no ando detrás de una pensión, yo quiero ver mis hijos, verlos cómo viven su vida, no creo que los voy a empujar, pero sí voy a estar en el momento en que me necesiten.

Ellos saben que estoy ahí pero de pronto no hablo, soy invisible, pero saben que estoy ahí.

La muerte que no me interesa

¿Llegando a los 70 piensa en la muerte?

Esa es la eterna pregunta, y en defensa propia uno puede decir que hay algo más adelante, pero a mí no me interesa. A mí me interesa que he vivido esta vida, y que si mañana me creman no tendría ningún problema. 

No hay angustia, simplemente terminar una faena, la termino y listo. ¿Por qué? porque he sido derecho, he ido en sintonía con mi manera de ser, de pensar, mis gustos, y mis valores han sido casi que sagrados.

Entonces la muerte que llegue el día que tenga que llegar, bienvenida.