“No todos los derechos deben ser sometidos a consulta”: Wasserman

“No todos los derechos deben ser sometidos a consulta”: Wasserman

18 de diciembre del 2016

Entrevista a Moisés Wasserman

Someter a un referendo la adopción por parte de parejas gay es una equivocación porque hasta la esclavitud sometida a la decisión popular habría sido derrotada, asegura Moisés Wasserman, exrector de la Universidad Nacional y académico muy respetado.

Me parece que el referendo es muy equivocado. No se pueden someter todos los derechos de las personas a decisión popular. Si Estados Unidos en el siglo XIX hubiese sometido a decisión popular la esclavitud, seguramente hubiera ganado mayoritariamente continuar con ella.

Hay ciertas cosas que no son sometibles a decisiones populares por más avances que hemos hecho en nuestra concepción moral y pienso que esta es una de esas cosas.

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No hay ninguna evidencia científica de que una pareja homosexual le cause daño a los niños. De hecho los homosexuales vienen de parejas heterosexuales, donde se registra  la mayor violencia. El hecho es que la gran parte de las familias tiene a una mujer como cabeza y funcionan perfectamente.  Lo que se va lograr es que algunos niños que podrían encontrar un futuro o encontrar un hogar no van a poder porque es evidente que las parejas heterosexuales no están adoptando todos los niños que están abandonados.

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¿Somos mejor educados para entender la homosexualidad?

Formalmente las cosas han mejorado. Hay unos casos de bullying, de matoneo, pero la evolución es positiva en la inmensa mayoría de los colegios. Hay una educación extracurricular que entra a colegios y  universidades, la televisión y la literatura. Todo contribuye al cambio. Sin embargo, todavía nos falta.

Waserman 2

Aquel escándalo que hubo con la Ministra Parodi sobre los manuales fue gratuito e injusto, porque los manuales no le estaban haciendo un llamado ni incitando al pecado; era más bien un intento educativo. Todo ese lío trancó las cosas.

¿Y todo se confabuló para tumbar a la ministra y derrotar el plebiscito?

Hubo malas lecturas de lo que estaba pasando, la gente estaba incomunicada, nadie convencía a nadie, entonces el plebiscito salió como entró. Pero con respecto a la salida de la ministra no sé realmente, son secretos de gabinete pero las apariencias dirían que las cartillas y el plebiscito tuvieron que ver.

Un año en el que no nos aburrimos

¿Cuál es su balance del año y lo que viene para el país?

Sobre este año puedo decir que no nos aburrimos. Fue un año de acontecimientos y termina con esperanzas.

Creo que la esperanza es que se consolide el proceso de paz y las Farc dejen de ser una guerrilla y una amenaza para la gente. A mi me parece que el peor peligro es que el Estado no haga la presencia que tiene que hacer en todos lo ámbitos de la nación, especialmente en los lugares donde ser retiran las FARC.

El Estado también debe hacer presencia fuerte en la defensa de la gente de todas las ideas. Ya hemos visto recientemente algunos hechos de violencia contra personas que tienen posiciones políticas y esto sería catastrófico porque sería pasar de un conflicto a otro; en resumen, un año interesante, muchas esperanzas, pero también muchos temores.

¿No se pudo consolidar la democracia?

Yo lamento que no lográramos como nación y el gobierno no haya logrado aprovechar esa oportunidad que hubo de generar un gran bloque que parecía factible en algún momento. La verdad es que continuamos más divididos de lo que estábamos antes del plebiscito. Ojalá que la realidad nos vaya redondeando esquinas y disminuyendo asperezas. Pero continuamos con la misma situación de polarización y eso se ve muy claro en las expresiones de la gente de lado y lado.

El premio nobel de Santos

Ni siquiera el premio nobel a Santos nos unió. ¿Cómo lo analiza?

El nobel se lo han entregado a muchas personas no habiendo terminado su empresa y a muchos que finalmente nunca la terminaron. El Nobel de Paz tiene contenido político, manda señales y genera apoyo. Así ha sido casi siempre y me imagino que ese es su carácter  y es una señal de complacencia y respeto ante el presidente que hizo una labor terca de conseguir el acuerdo, sin que garantice ni vaya más de ahí.

Hay que entender que es un premio que tiene un contenido político, que está dando una señal de apoyo internacional y está planteando que ojalá sigamos por una vía de paz. Sin duda alguna es bueno para el país. ¿La violencia, un asunto cultural?

¿Todo lo que nos pasa ocurre por cuestiones culturales?

Yo no creo. Cosas parecidas pasan en otros lados. Creo que no somos ni mejores ni peores que otros.

Tenemos la tendencia de plantear así las cosas:  O somos los primeros o somos los mejores o vamos a ser el país más educado y esos son lemas que no son realistas. Tampoco somos tan malos como algunos a veces lo plantean.

Somos gente normal y con problemas normales. Uno de los problemas normales y que pasa en muchos países es la incapacidad diría yo de tomar decisiones políticas, decisiones económicas y sociales basadas en hechos y no en impresiones. Nos pasa y ahí están los resultados. La gente analiza poco y se enfurece mucho pero no es exclusivo de los colombianos.

Los problemas de la salud

Para un estudioso profundo como usted, ¿cómo salir del embrollo en los temas de salud?

Es un problema serio que no se resuelve de un momento a otro porque depende de muchísimas cosas, depende de normas, de infraestructura, depende de la capacidad humana que tenemos y también de ciertas legislaciones y ciertas costumbres.

Es un problema con grandes complejidades. Contrario a lo que opinan algunos pero no todos, creo que se está avanzando, me parece que el ministro de salud que tenemos ahora  es un buen ministro, es alguien que analiza con cuidado, que estudia y hace propuestas, que no tienen un impacto rápido porque estas cosas no lo tienen, pero por lo menos lo hace de forma coherente, con cuidado, no improvisa, no hace declaraciones imposibles y me parece que es una persona sensata. Ojalá continúe y espero que la medidas se enfoquen en mejoras que insisto van a ser lentas.

Las universidad en el contexto internacional

Hablando de las universidades, ¿cómo nos comparamos en el plano internacional?

Yo creo que estamos andando al ritmo del contexto universal. Lo que pasa es que otros corren más.

Muchas veces hay que correr mucho para no perder distancia con la cabeza, pero creo que en general estamos avanzando y tenemos una presencia digamos modesta en el contexto de las grandes universidades,  pero la universidad colombiana ha tenido mejoras en los sistemas de calidad con subidas y bajadas. Ahora nos falta aumentar la calidad y cuidar la equidad en el acceso y las oportunidades.

La presidencia de Trump

¿Qué horizonte vislumbra para Colombia en la presidencia de Donald Trump?

Tengo el temor que Colombia no le va interesar mucho. No sé si eso es bueno o es malo, a veces es mejor pasar de agache.

En general me parece que es algo sorpresivo o negativo la elección del Presidente Trump. Soy de los que cree que habrá problemas, habrá daños, aunque hay ciertas cosas que los americanos no van a permitir que se hagan, pero habrá daños en las políticas de ambientes, en las políticas de investigación,  en el desarrollo energético, en las políticas de investigación científica en general,

No me gusta el perfil de la persona que va estar a cargo de la educación, me aparece que puede retrasar muchos avances.

Con respecto a Colombia no creo que haya demasiado impacto. Lo peor que puede sucedernos es la disminución del Plan Colombia, pero no creo que eso afecte nuestro destino.

La locura nacional

¿Qué piensa sobre lo que algunos llaman “la locura nacional”?

Obviamente el día a día trae los altibajos emocionales. Uno se indigna por unas cosas pero yo soy optimista congénito y pienso que hay que entender que los progresos no son lineales, son oscilantes.

Lo importante es que a lo largo del tiempo se va progresando y la edad lo ayuda a uno a mirar las cosas con mayor perspectiva y entender que somos humanos y que las cosas malas existen y van a seguir existiendo.

Muy lentamente nos movemos hacia sociedades mejores. Eso nos mejoras los momentos negativos. Pero en general hay que seguir adelante y tenemos con qué seguir adelante.