Roberto Pombo defiende lo gobernista que es El Tiempo

Roberto Pombo defiende lo gobernista que es El Tiempo

20 de Mayo del 2016

Es curioso que el director de un medio de comunicación que siempre ha estado ligado al poder tradicional de Colombia, diga que es de izquierda.

“Mi familia era conservadora, y desde que tengo recuerdo muchas de las historias en mi casa tenían que ver con la violencia y el despojo. Yo era, fui de izquierda y en muchos aspectos, aún hoy, lo sigo siendo aunque nunca aceptara la lucha armada como ruta legítima para defender ni imponer ninguna idea”.

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Fue precisamente en una revista zurda. (Alternativa),  que Roberto Pombo aprendió a hacer periodismo. De la mano de Gabriel García Márquez, quien nunca ocultó su simpatía por los líderes de izquierda de la región, entre ellos, Fidel Castro. Allí Pombo dio sus primeros pasos en el oficio, mientras que Gabo hacía parte de las juntas directiva y editorial de esa publicación.

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Quién lo creyera, Pombo, como le dicen muchos de sus amigos, el director de  uno de los medios de comunicación más influyentes de Colombia (El Tiempo), no cree en el periodismo como profesión.

Así lo hizo saber en una entrevista que le concedió a Claudia Palacios, directora de Noticias Canal Capital, quien en la misma conversación evidenció también la poca fe que le tienen al periodista de carrera.

Aunque la afirmación de Roberto Pombo, analizada en una columna del periodista Javier Borda publicada en KienyKe.com, no deja de ser polémica, no es extraña viniendo de él. Así es Roberto, dirán quienes lo conocen: dice lo que piensa y como lo piensa.

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Tal vez  no cree en el periodismo como profesión, (pero sí ama y respeta) por el ejemplo mismo de su vida: llegó a ser, y lo es desde el 2009, el director de El Tiempo sin tener colgado en la pared de su apartamento un diploma ni de comunicador social y periodista ni de ninguna otra carrera universitaria, porque aunque terminó materias de Derecho en la Universidad de Los Andes, nunca se graduó, huyó a Brasil de la abogacía, profesión que nunca pretendió ejercer.

Después de haber sido extra de televisión, libretista de variedades, vendedor de tumbas puerta a puerta, mochilero y un reiterativo desempleado, decidió que viviría del oficio de ser periodista. Haber nacido en una familia prestante (Pombo Holgín) pudo haberle ahorrado tiempo, sin embargo, Pombo decidió tocar muchas puertas antes de entrar a la cabaña del periodismo.

Cree que nació siendo director de El Tiempo y por eso está ahí. No tenía el apellido para serlo. Llegar hasta donde está hoy fue un camino largo que empezó desde abajo. Sus apellidos no le hicieron saltar de la universidad al escritorio de director de revistas, noticieros, emisoras. Escaló.

En el libro ‘El tiempo por cárcel’, Pombo narra los hechos más relevantes de la historia reciente de Colombia a través de su experiencia periodística. El texto lo logró junto al periodista, columnista  y escritor, Juan Esteban Constaín.

‘El tiempo por cárcel’, como lo explica Constaín en el prólogo, no es ni una biografía ni una apología, tampoco es una cátedra de historia ni mucho menos de periodismo, sino un diálogo entre dos personas; un recuento a veces doloroso, y a veces cómico, de la vida de un hombre que ha tenido la fortuna, o no, de contar la vida de otros, el acontecer del país y de saber qué es lo que ha pasado y pasa tras las bambalinas del poder económico, político y cultural local.

Son unas conversaciones informales entre dos amigos y compañeros de trabajo: Constaín y Pombo. “Anécdotas de vida e historia periodística fueron la semilla de este libro”, cuenta el director de El Tiempo en diálogo con KienyKe.com.

Estas charlas, que iniciaban por la inquietud de Juan Esteban, podían empezar en cualquier parte; en la oficina de  Pombo,  en la sala de redacción, en una reunión social. Luego llegó la propuesta de Gabriel Iriarte, director de la editorial Penguin Random House, de publicar una serie de libros en los que se retratara la historia reciente de Colombia a través de periodistas, así las charlas informales se convirtieron en un libro.

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La carrera de Roberto, que inició en 1979, ha estado trazada, entre otros hechos, por violencia, narcotráfico, e intentos permanentes y fallidos de procesos paz, hechos que ha cubierto como periodista, editor y director de medios, entre ellos el Noticiero TV Hoy, la revista Semana, la revista Cambio y El Tiempo.

Una de las críticas más fuertes que hay contra el diario El Tiempo y que desde hace muchos años se ha mantenido en el ambiente, es su línea editorial, a la que muchos llaman “gobiernista”.

En el imaginario colectivo se tiene la idea de que El Tiempo es un medio que ha estado pegado al gobierno de turno. En varios apartes de ‘El tiempo por cárcel’, Pombo defiende esa línea del periódico.

“Muchas de esas críticas son muy válidas y tienen que ver con la historia de periódico, una historia que además nadie ha pretendido negar nunca”, dice Pombo en el libro.

La defensa a esa línea marcada y que a veces es demasiado evidente, la expone el director con el argumento de que El Tiempo ha sido desde décadas, casi desde su fundación, un pilar del establecimiento de Colombia. Es un medio tan influyente que lleva a su espalda al país.

“El Tiempo es un medio que encarna los valores del establecimiento y de la estabilidad institucional… El Tiempo procura que las cosas que están se mantengan fuertes, sin renunciar a la crítica. Pero no es un francotirador frente a un gobierno.

El poder de este diario es tan fuerte que determina una gran cantidad de cosas políticas que es hasta capaz de incidir en mantener o tumbar a un presidente. Además es el medio que fija con más fuerza la agenda informativa y noticiosa de Colombia”, dice Pombo en las páginas de su libro, reconociendo arrogancia en algunas de sus palabras.

Pombo sabe que muchas de esas críticas son también prejuicios imposibles de borrar. Pero hay mucha más gente que apoya a El Tiempo, por eso es el periódico con mayor circulación del país, “lo que significa que la mayoría de colombianos nos creen y a ellos les generamos confianza.”

Otro de los protagonistas de ‘El tiempo por cárcel’, que se puede encontrar desde las primeras páginas y casi hasta las últimas, es Gabriel García Marquez, un hombre que fue muy importante para la vida personal y profesional de Roberto Pombo y de quien terminó siendo uno de sus mejores y más consentidos amigos.

En capítulo que los autores le dedican especialmente a Gabo, llamado “No te excedas”, a través de las vivencias profesionales de Pombo, muestran a García Márquez como periodista, jefe, líder y como amigo de una manera humana y natural.

En las páginas de su libro Pombo también defiende a Gabo con fuerza y con argumentos de aquellos colombianos que han dicho a través de los años que el escritor ni amaba tanto a su país ni le interesaba en demasía lo que ocurriera en él.

Pombo expone que sí había un hombre a quien le interesara más el presente y el futuro de Colombia, era Gabriel García Márquez. Según Roberto, quien tuvo el honor de compartir mucho con el escritor, el Nobel siempre estaba más informado de lo que pasaba en Colombia de lo que estaba cualquier colombiano.

Desde afuera Gabo incidió mucho en el acontecer del país, así lo expone Pombo. Gabo compró medios de comunicación, ayudó con otros tantos, fortaleció relaciones internas y externas. Gabo se movía mucho por Colombia, pero lo hacía con bajo perfil porque su interés nunca fue sobresalir en otra cosa que no fuera su literatura.