Escandaloso matrimonio en Cartagena

Escandaloso matrimonio en Cartagena

19 de Octubre del 2011

Andrés Vásquez y Felipe Cárdenas querían que su matrimonio fuera el más sonado del año en Cartagena. Por eso invitaron a personalidades públicas como la ex senadora Piedad Córdoba; el procurador general, Alejandro Ordóñez; la fiscal general, Vivianne Morales, y la contralora general, Sandra Morelli.

Los tres últimos no asistieron. Ordóñez no habría ido, según algunos invitados, porque se trataba de la unión entre dos hombres.

Andrés Vásquez ha sido por más de 10 años asesor en temas políticos y de medios de la ex senadora Piedad Córdoba; mientras que su pareja, Felipe Cárdenas, un empresario de Manizales, se dedica al comercio internacional entre los países de Sur América con su empresa Acciones de la Frontera. La ex senadora fue la madrina de su matrimonio civil.

Los novios se conocieron hace cuatro años en Medellín, cuando Andrés viajó a atender un encuentro político del Partido Liberal. Estuvieron separados durante tres años y en su reencuentro planearon una boda fastuosa y llamativa.

Andrés Vásquez y Felipe Cárdenas planearon una fastuosa boda en Cartagena. Incluso contrataron un galeón antiguo.

Cartagena fue el destino escogido. Durante tres días harían todo tipo de actividades. El sábado 15, por ejemplo, contrataron un Galeón antiguo para dar una vuelta a la bahía mientras los invitados disfrutaban de la música de un DJ, con mucha comida y mucho licor.

El domingo Andrés y Felipe llegaron a la plaza de San Pedro, donde habían contratado más de 100 bailarines que deleitaron a los invitados al ritmo de Hip Hop y Regueatton. Fueron 20 minutos de música y colorido. Con eso la pareja quería demostrarle al público que las uniones de parejas del mismo sexo eran una realidad que había que aceptar.

Pero no todo fue felicidad: desde hacía cuatro meses los organizadores del evento habían separado un espacio para que un sacerdote de la Iglesia San Pedro Claver diera una misa de acción de gracias. Pero las puertas del San Pedro se cerraron. El Arzobispo Jorge Jiménez se negó a que en esa iglesia se desarrollara una liturgia en favor de una unión que la Iglesia católica considera pecaminosa.

Cuando celebraban su fiesta del matrimonio, la Policía ingresó al lugar y detuvo a Andrés Vásquez (primero a la izquierda).   

Superado el trance, los novios no tuvieron otro recurso que continuar con su celebración. Se desplazaron a la Casa Conde de Pestagua, en el Centro Histórico de Cartagena. Allí, con más de 120 invitados, ofrecieron una celebración litúrgica con un obispo de la Iglesia Anglicana que se trasladó desde Bogotá. Más tarde el turno fue para el Notario Tercero de Cartagena, quien realizó la unión de hecho.

La madrina, Piedad Córdoba, se ausentó luego de la ceremonia civil, pues debía madrugar a atender temas políticos en varios municipios de Magdalena. La fiesta comenzó con una orquesta de música tropical y otra de vallenato. Hacia las 2.00 a.m. de la madrugada, la pareja desapareció.

Sin hacer mucho ruido, agentes de la Policía entraron a la fiesta y capturaron a Andrés Vásquez, quien tenía en su contra una supuesta orden de captura porque contra él pesaba un proceso por injuria y calumnia contra el político fallecido José Name Terán.

Según personas que conocen el tema, el Juzgado Séptimo Penal del Circuito de Barranquilla había condenado a Vásquez a dos años de prisión por ese delito. Ya en la estación, le notificaron que no tenía orden de captura en su contra y fue dejado en libertad. En Cartagena aseguran que se trató de un acto para sabotear la boda que había hecho tanto ruido a lo largo del fin de semana.

Ya era tarde. La celebración se había dañado y un día después, cuando la noticia se regó como pólvora en la ciudad y los medios se ocupaban del tema, Vásquez escribió en su cuenta de Twitter: “la persecución y discriminación no tiene límites, montaron un falso positivo para atacar nuestra feliz #BodaGay en Cartagena”.

Un síntoma de que algo no anda bien en una sociedad que aún no acepta las diferencias de género. Así terminó una boda que pretendía ser la “boda más ruidosa de Cartagena”.