La revolucionaria experiencia de ser una drag queen

26 de junio del 2019

Desde la experiencia personal y otras drags colombianas.

drag queen

Cuando pienso en el término drag queen me imagino una criatura hermosa que borra los límites del género que no teme a defender su propia comunidad, que baila para dejar mandíbulas sobre el suelo, que se maquilla y se viste de manera espectacular pero que también hace reír desde la ironía.

De pequeño uno crece pensando que este arte tiene que ver con la prostitución o con enfermedades de transmisión sexual porque eso es lo que los adultos prejuciosos me enseñaron, sobre todo mi padre que era policía y ultra conservador, pero siempre sentí esas ganas de rayar en lo provocador, de estar en contacto y jugar con mi lado más femenino y convertirme en este ser extravagante con el que siempre había soñado.

Crecí viendo muy pocos referentes, entre ellos Divine, actriz fetiche del director de cine John Waters, o RuPaul, que con su canción ‘Supermodel’ me animé a desfilar por los pasillos de mi casa más de una vez mientras nadie me miraba.

Este último personaje ofreció al mundo hace más de diez años un reality de televisión que se llama ‘RuPaul’s Drag Race‘, que en la actualidad cuenta con once temporadas. Este programa deja ver cómo el drag se volvió mainstream y deja el nicho para estar presente en hogares heterosexuales, alejados o poco familiarizados con la comunidad LGBT+.

He visto el programa básicamente desde su comienzo, cuando era transmitido por VH1. Veía a sus participantes como amazonas glamurosas pero nunca pensé que yo podría hacer algo así, hasta que llegó la séptima temporada, en la que concursó una queen que se llama Pearl, fue la primera vez en la que me identifiqué tanto como para intentar draguearme.

Esto fue en 2015. Estaba en la universidad y mi familia no vivía conmigo. Tenía la tranquilidad para comprar el maquillaje necesario y realizar la transformación. Me senté por horas frente al espejo, seguía tutoriales, hasta que logré la técnica necesaria para verme hermosa. Compré peluca y tacones y también tela para mandar a hacer un vestido.

Días antes de mi debut como drag queen el vestido no fue lo esperado y tuve que recurrir a mi mejor amiga para que me prestara ropa. Lo estilicé con algunas cosas que yo tenía y así, como una chica superpoderosa, nació mi propia creación: Allegra.

El día elegido para dejarme ver como drag queen fue Halloween, porque muchos estarían disfrazados. Con el respaldo de mis amigos, después de varias horas de preparación, llegué a la fiesta. En la entrada del lugar me topé con compañeros de la universidad que ni siquiera se dieron cuenta que esa chica rubia de 1,85 de estatura, vestida en abrigo de piel, crop top, minifalda y tacones de 15 cm era yo.

Puedo describir la experiencia como algo transformador. Es un proceso que conlleva bastante tiempo, la preparación del maquillaje dura varias horas, sumándole el tiempo de la puesta del vestido. A medida que uno se va adentrando en la transformación no solo cambia el físico, también la mente entra en un estado diferente: hago más chistes, jugueteo, coqueteo y me siento atrevida. Soy una diva y tengo la libertad para expresarlo, además, así me lo hace sentir la gente que está a mi alrededor, que me piden fotos y me resaltan lo guapa que me veo. Soy una celebridad.

La importancia de las drag queens

Pero ser una drag queen no es solo treparse en unos tacones y presentar un personaje exageradamente femenino, también se trata de estos personajes que fueron precursoras en el tema de la defensa de los derechos de la comunidad LGBT+, que fueron protagonistas en los disturbios del Stonewall, hecho que en 2019 cumple 50 años y marca la primera vez en que esta comunidad se reunió y marchó para exigir respeto e igualdad. Gracias a estas criaturas es que hoy es posible que un chico que sueña con expresarse libremente tiene la oportunidad de hacerlo sin ser brutalmente vulnerado, aunque claramente, todavía hay un camino por recorrer.

Gracias a ‘Drag Race’ y una visibilidad más grande en el mundo, es que la escena colombiana drag ha aumentado exponencialmente en los últimos años. Aunque Colombia tiene una larga historia de drag queens, hoy en día muchos chicos se animan a treparse y divertirse en las calles sin miedo a ser víctimas del prejuicio.

La efervescente escena drag bogotana está en uno de sus mejores momentos; por ejemplo, está el colectivo titulado Mis Amigas Drag, cuatro personajes genderfuck lo conforman, son una especie de girl band transgresora, además de ser las organizadoras de eventos que hacen gritar y bailar a la comunidad, con sus propias fiestas, ‘La Casa de Mis Amigas Drag’ y ‘La Gallinera de Mis Amigas Drag’, todo un derroche de plumas.

Por otro lado, de una manera más underground, emerge otro colectivo queer en Bogotá, llevan el nombre de las Tupamaras. Entre lo urbano y lo pachanguero, con un estilo que homenajea los legendarios ballrooms (concursos por categorías) de las regiones segregadas en Estados Unidos, más que un colectivo es una casa de ‘mariconeo’.

Conozca a Honey Vergony

KienyKe.com conversó con una de sus estrellas subversivas, Honey Vergony, que empezó por describir qué es una drag queen:

Para mí el termino drag queen es ser la reina de la noche y de la fiesta. Es usar peluca, maquillaje y tacón. Es hacer todo lo que te viene en gana porque puedes y te lo has ganado; también va hacia la exacerbación de lo femenino, no necesariamente tiene que ser bonito, pero tener una estética definida, propia y autentica abrirá el camino”.

Pero con un nombre tan vistoso, es un deber preguntarle cómo surgió este personaje, “Honey Vergony.

Cuenta que el nombre viene de cuando estaba en la universidad estudiando artes escénicas. “Primero fue solo Honey porque un día llegué a clase llamando a mis amigos así: ‘¡Hello honey!’ Honey por aquí, Honey por allá, y solo ese día bastó para que me cogieran de parche con ese apodo. Y Vergony: una vez tuve un remate muy caliente en el que me hicieron un ¡video porno! La gran mayoría de compas de la U lo vieron y ajá, me pusieron Vergony; so I’m Honey Vergony, My ASS 4 U 24HRS Baby”.

Para los que han tenido el gusto de ver a esta queen en el escenario, es notorio el carisma y talento que derrocha sobre el escenario, ¿de dónde surgió este monstruo fabuloso?

“Desde muy pequeño he tenido esta necesidad, estas ganas de expresarme de alguna manera. Mi mamá no contaba con el dinero necesario para ponerme a estudiar arte, pero mi prima estudiaba en ese entonces en Missi. Cuando ella llegaba de clases me enseñaba todo.

Siempre he visto a las grandes estrellas de la música, del cine y de la moda como mi gran inspiración. El colegio me aportó mucho, no precisamente por las clases, si no que me dio la oportunidad de explorarme como artista y ahí empezó todo.

No puedo decir que tengo controlado todo, sería aburrido, pero sí planifico mis textos, lo que voy a decir y cómo lo voy a decir, qué vestuario voy a usar. Para mí es muy importante la inteligencia del comediante y siempre me cuestiono eso. Quiero ser reconocida por mi estética, pero también por mis pensamientos“.

Asimismo, habló de lo más lindo de interpretar a Honey Vergony, “He hecho miles de cosas y he conocido gente increíble. He estado en escenarios gigantes como Estéreo Picnic con n.a.a.f.i y Rock al Parque junto a Pussy Riot, obviamente junto a mis hermanas, sin ellas nada hubiese pasado. Lo que más he aprendió es que ‘cuesta mucho ser autentica, y en esas cosas no hay que ser miserable, porque una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma'”.

Honey no solo se refiere a sí misma, también habla de la escena drag en Bogotá y cómo hacer para impulsarla aún más:

“Hay que trabajar duro en equipo y formar parches de trabajo sin falsedad en donde todos puedan opinar. Hay público para todas, debemos saber leer los espacios que se disfrazan de incluyentes
y salir de ellos, no ir nunca. Hay que cobrar siempre que uno se trepe a menos que sea algo muy muy muy especial.

Los shows deben ser de calidad y siempre el próximo tiene que ser mejor al anterior. La autocrítica es súper importante, escuchar al público, a tu grupo de trabajo. Siento que la escena colombiana tiene mucho qué dar pero depende de las mismas chicas.

Se respira mucha falsedad en algunos lugares. La gente que crea espacios con la única ambición y pretensión de ganar dinero empieza a dañar todo, porque no hay experiencia, no hay vibra y no hay amor. Las chicas que no cobran por sus shows creen que por salir en la foto con la drag queen más famosa del momento ya están bookeandose. No es así. Siempre nos tienen que pagar y tratarnos como estrellas porque sencillamente lo estamos dando todo. Arriesgando nuestras vidas en este país homofóbico por ser bellas. Ser maricona reina de la noche es un acto político. Si tú no te das tu lugar, nadie te lo va a dar.

Y finalmente, esta bella criatura deja un mensaje para todos esos chicos que desean hacer drag pero no se atreven, “Atrévete, no permitas que nada te reprima, nada ni nadie puede evitar que hagas lo que deseas. Ama tu cuerpo, escúchalo. No te fuerces a vivir una vida que no quieres vivir. Ríete de ti misma, si aún no logras la estética que deseas, ninguna fue bella al iniciar, excepto Cher, esa perra es perfecta. Trabaja, trabaja, trabaja, día y noche, este ‘trabajo’ nunca para porque en esto está toda tu vida entera. No trabajes gratis. Never!”.

Conozca a Miss Ariel

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Por otro lado, este medio también contó con la opinión de otro de los personajes de la escena drag capitalina, Miss Ariel, que habló sobre el proceso de transformación:

“Para mí lo más importante de hacer drag es el proceso de la transformación, que puede durar de 2 a 4 horas. Es todo un ritual y creo que es el momento donde más aprendo y crezco como persona. Lo veo como las mandalas gigantes de arena que hacen los monjes budistas, se demoran días enteros armándolas y luego las borran en un segundo. Así es el maquillaje drag, es algo efímero, te esfuerzas por horas así sepas que al final de la noche se irá. Usualmente me arreglo con amigos, me gusta tomarme mi tiempo y poder estar relajados, oyendo música y echando chisme mientras nos maquillamos. Antes de cada show, hago un pequeño calentamiento y estiramiento, y me concentro”.

Igualmente, Miss Ariel habla sobre si es difícil para un chico que hace drag salir con otros hombres, “La verdad sí. Existen tres tipos de chicos: los primeros son los que no se sienten cómodos saliendo con drag queens (la mayoría), los segundos son los que son fans del drag y se acercan a mí por interés, quieren salir conmigo para que los invite a eventos o los maquille o les preste mis cosas. La tercera opción es salir con otros drag queens, pero todo se puede volver muy competitivo y las cosas terminan mal, he tenido muy malas experiencias así. Sé que existen chicos que entienden y no te juzgan y estarían dispuestos a salir con alguien que hace drag, pero en este momento estoy concentrado en mí mismo y en mis proyectos, en terminar la universidad y seguir adelante con Ariel, esas son mis prioridades”.

Si hay algo que se compare con la emoción de draguearse es escuchar la experiencia de otras chicas dando su vida por este arte. Por mi parte, en 2019 cumplo cuatro años de haber creado a mi personaje, Allegra. Espero al menos salir un par de veces en lo que queda del año en full drag y que en algún momento de mi vida me atreva a hacer un show frente a un público que no sean mis amigos o al menos una plataforma más extensa, sea física o digital.

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