Son de Paz, la escuela para la paz en el Cesar

27 de julio del 2019

Jóvenes que salieron de la guerra hoy lideran espacios para la reconciliación

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El auditorio estaba repleto de pintores, poetas, narradores, teatreros y, por su puesto, de músicos vallenatos. No había ninguna algarabía, todos escuchaban a Obet David Aguirre, el hijo de un excombatiente de las Farc, de 21 años, que era el encargado de presentar Son de Paz, un proyecto de un grupo de jóvenes excombatientes, sus familias e integrantes de la comunidad, que le apuestan a la reconciliación y a la paz con la ayuda del arte y la cultura.

“Yo soy Obet David Aguirre y quiero contarles una historia. Hace un año recibí una llamada de mis padres, en la que me hacían una invitación al Cesar. Yo no sabía para dónde venía; cuando llegué, me llevé la sorpresa de que ellos pertenecían a las Farc. Venía por 15 días, pero he decidido quedarme para apoyar la paz”. Obet contó al auditorio que se ha sentido discriminado por tener padres excombatientes y por vivir en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Tierra Grata, en Manaure, Cesar, y dijo que esa situación lo ha impulsado a trabajar en el proyecto Son de paz.

A su lado estaba Carlos Andrés Barbosa, de 17 años, y miembro de la comunidad de San José de Oriente, el casco urbano más cercano del ETCR. Él contó cómo su pueblo se acostumbró a la violencia y cómo algunos no valoran la paz que se vive hoy en la zona y que les permite, a jóvenes como él, trabajar junto a excombatientes y sus familias.

“En el pueblo en el que yo vivo, ya era costumbre sentarse a las cinco de la tarde y ver cómo pasaban las balas de filo a filo. Hoy la situación es distinta, pero sigue habiendo mucha prevención y estigmatización y por eso le estamos muy contentos de trabajar con ellos en el proyecto Son de paz”.

Entre Obet y Carlos Andrés les contaron a los asistentes, el pasado 4 de julio en la Oficina de la Misión de la ONU en Valledupar, que Son de paz nació por iniciativa de los mismos jóvenes luego de que el cantante (César López) ofreciera donar unos instrumentos al ETCR de Tierra Grata y que fue fundamental el apoyo de otras instituciones, como la Misión de la ONU y el Programa de Desarrollo y Paz del Cesar, quienes decidieron apoyarlos.

“Nosotros empezamos a reunirnos con los jóvenes del ETCR desde el pasado mes de febrero -sigue Carlos Andrés- hicimos talleres y actividades con las instituciones que terminaron en lo que hoy es Son de paz, una escuela de formación artística que ofrezca formación en música, danza y teatro, y que busca principalmente contribuir a la reconciliación entre la comunidad del ETCR y sus vecinos de San José de Oriente, que en su mayoría son víctimas del conflicto armado”.

Estrenando instrumentos

La presentación del proyecto ante los artistas, en la que hablaron Obet y Carlos Andres, fue solo uno de los eventos con los que estos jóvenes lanzaron formalmente su proyecto. También realizaron un taller “El arte como clave para la reconciliación y la paz” y recibieron la donación de instrumentos musicales por parte de César López, formalizada el viernes, 5 de julio, en la sede de Son de Paz, en el corregimiento de San José de Oriente, en La Paz, Cesar.

“Nosotros creemos que al proceso de paz le ha hecho mucha falta el arte, y el arte tiene que ver con las emociones. ¡Y, si hay algo que ha sido bien tocado por la guerra, son nuestras emociones! Hay mucha rabia todavía, mucha tristeza, mucho odio, mucho miedo, y por eso creemos que, desde la canción, la danza y el teatro, podemos empezar a crear otras maneras de sanar y reconciliarnos”, comentó López durante la entrega de los instrumentos.

“Estos instrumentos y esos espacios que estamos tratando de crear no tienen sentido si aquí no llega una comunidad de artistas, de gente inspirada y con conocimiento, que acompañe a los jóvenes a recorrer este camino”, agregó López, que donó guitarras acústicas, eléctricas, juegos de percusión, flautas dulces y gaitas, entre otros instrumentos con los que arranca este proyecto cultural.

Durante la tarde del viernes, y como cierre de las actividades de lanzamiento e integración entre los cerca de 50 miembros de Son de paz, se trabajó en conjunto en la intervención de la fachada de la casa donde hoy funciona temporalmente el proyecto. Con rodillos, brochas y pinceles, y al ritmo de música de la costa caribe, los jóvenes pintaron la casa de Son de paz. “Esta casa es prestada, aquí vive uno de los miembros de Son de paz, pero aquí tenemos un espacio para trabajar mientras conseguimos el apoyo necesario para tener nuestra propia sede”, explicó Carlos Andrés.

Cuando las paredes ya estaban blancas y los jóvenes disfrutaban de su obra, llegaron Andrés Mendiola, un cantante y compositor de Valledupar, y Julián Conrado, un veterano y reconocido cantante de Farc. Juntos realizaron presentaciones musicales ante los jóvenes de Son de paz y dieron ejemplo de reconciliación ante los espectadores.

Al final, excombatientes, comunidad, músicos e invitados, cantaron juntos demostrando que la música, el arte y la cultura sí pueden tender puentes, ayudar a sanar heridas y buscar la reconciliación que impulsan los jóvenes de Son de paz. La escuela, que está funcionando sin sede desde febrero, empezará su proceso de formación este mes de agosto en las líneas de música y comunicaciones. La de danza y teatro iniciarán luego, cuando se puedan cristalizar nuevos apoyos para Son de Paz.

Misión de Verificación de la ONU en Colombia

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