¿Está en riesgo el proceso de paz por la crisis con Venezuela?

31 de mayo del 2013

Políticos y analistas desestiman que Caracas cumpla sus advertencias de abandonar su papel en los diálogos de La Habana.

Proceso de paz, Kienyke

Más que el viaje de Henrique Capriles a Bogotá, lo que desató la tormenta y la ira del oficialismo venezolano fue la reunión del líder opositor con Juan Manuel Santos y su aceptación por miembros del Congreso Nacional.

La arremetida el miércoles del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, contra el presidente Santos parecía no pasar de una crítica predecible del chavismo. Pero las declaraciones más tarde del canciller Elías Jaua dejaron ver que estallaba una crisis bilateral.

Jaua, luego de rechazar la cita, tocó un punto sensible en la actualidad política colombiana: El proceso de paz. “Vamos a evaluar la posibilidad cierta de que podamos seguir siendo parte del proceso de paz”, advirtió el Ministro de Exteriores venezolano.

La reacción para muchos fue exagerada y provocó que sectores políticos en los dos países pidieran bajar el tono. El Gobierno de Colombia, luego de las declaraciones de Jaua, se vio en la necesidad de romper el silencio y pedir que las tensiones se superen por vías de diálogo directo, y no a través de los micrófonos.

Las llamas de la crisis siguieron incrementándose desde Venezuela. El presidente Nicolás Maduro aseguró que Santos “le dio una puñalada por la espalda”, y agregó que tiene información de que desde Colombia se conspira contra su gobierno y su vida, en una actividad que sería apoyada por el jefe de Palacio de Nariño. Insistió que todas sus relaciones con Colombia deberán ser revaluadas, incluyendo la relacionada con el proceso de paz.

El riesgo al desarrollo del proceso de paz generó inquietud en el Congreso de Colombia. La representante a la Cámara y copresidenta del Comité de Paz, Ángela María Robledo, aseguró que “ve con enorme preocupación lo que ocurrió con la visita de Capriles” e insistió que en el Gobierno se entiende que “Venezuela ha sido fundamental en los diálogos que se desarrollan en Cuba”.

“En el mundo político es entendible que se den estas reacciones, pero el hecho de que exista diplomacia evita que vayamos a otro tipo de acciones”, manifestó la congresista Robledo a KienyKe. “Confío plenamente en que los dos cancilleres eviten la confrontación”.

La legisladora descartó que Venezuela se aleje del Proceso de Paz porque su éxito “le conviene a los dos países”.  “Eso lo  implicó la posición del (difunto) expresidente Hugo Chávez, quien le pidió a las Farc que depusieran las armas y que fueran a luchar con la política. Esas son señales contundentes de apoyo al proceso”.

“Le faltó prudencia a Capriles”

La Representante a la Cámara por el partido Verde culpa a Capriles y no a Santos del impase. “Yo creo que le faltó prudencia a Capriles. Él sabe lo que significa para Colombia la paz, que es el valor más preciado y que el proceso es muy delicado. No debió haber pedido una cita con Santos en estos momentos”, sostuvo.

En cambio una homóloga de Robledo en Venezuela, la diputada Delsa Solórzano, rechazó como desmedida la respuesta del gobierno de Nicolás Maduro a la cita Capriles-Santos. “Me parecen un irrespeto esas amenazas del gobierno de Venezuela contra Colombia. Venezuela está comprometida con la paz y ese compromiso debe ir mas allá de las diferencias políticas de los dos gobiernos”, dijo desde Caracas la vicepresidente nacional del partido Un Nuevo Tiempo.

Solórzano también descartó que las advertencias vayan más allá de los micrófonos y citó la fórmula expuesta por la Canciller de Colombia para que las relaciones se “encarrilen” y vuelvan a la normalidad sin afectar el proceso de paz: diálogos directos entre funcionarios autorizados de cada país.

“Si un facilitador se va, hay que reemplazarlo”

Y si se supusiera el escenario en que Venezuela decidiera suspender su participación como país acompañante de los diálogos, un roll que comparte con Chile, ¿qué tanto afectaría el futuro del proceso?

El analista político, consultor internacional y director de la Escuela de Gobierno Tomás Moro, Javier Loaiza, aunque descartó que de momento suceda algo en concreto, considera que no tendría por qué verse herido de muerte el avance de la mesa de diálogos si ya no tiene la compañía de Venezuela.

“Primero, Venezuela no se va a salir de semejante escenario que le da visibilidad internacional. Ellos figuran y les conviene. Y si se retiran no debería pasar nada. Si se va un observador o facilitador, deben reemplazarlo por otro. Es más, si se va Venezuela y Cuba lo sigue detrás, pues deben trasladar la mesa a otro país. El Gobierno no debe dar señales de que negocia con miedo. Eso es lo peor que puede cometer un negociador”, expuso.

El temor vigente es que la retirada de Venezuela pueda arrastrar a las Farc a pararse de la mesa. “Si eso pasara, pondrían en evidencia el link directo que hay entre la guerrilla y Venezuela, lo que los perjudicaría a ellos por el rechazo”.

Loaiza sugiere que si bien Santos no debe salir a defender su encuentro con Capriles,  al menos no  debería guardar silencio ante las intimidaciones provenientes del Palacio de Miraflores. “Esto gobierno parece querer quedarse callado. Es un Gobierno que le gusta el unanimismo, no le gusta la controversia, no le gusta el debate y prefiere quedarse en silencio. Es una pésima estrategia de relaciones internacionales”.

El analista, editor de la revista Nueva Política, denunció que el mensaje dicho por Diosdado Cabello dejaba ver que Santos se habría comprometido con Maduro a no recibir a Capriles, razón por la cual la ira chavista estalló. “Que explique Santos cuándo, cómo y hasta dónde se comprometió con los usurpadores de la autocracia venezolana”, expuso.

El proceso de paz entre el Gobierno y las Farc en Cuba está a punto de entrar en su décima ronda de negociaciones, luego de superar el primer punto de la agenda de diálogos que consistía en una Reforma Rural Integral.

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