Este es el diputado que ofendió a los chocoanos

9 de mayo del 2012

Rodrigo Mesa, quien afirmó que “invertir dinero en el Chocó es como echarle perfume a un bollo”, habló con Édgar Artunduaga y aunque se disculpó, siguió con las ofensas.

Este es el diputado que ofendió a los chocoanos

Para “desembarrarla”, el diputado antioqueño Rodrigo Mesa Cadavid declaró que no odia a los negros, que muchos van a su oficina y que con su apoyo otros han ido a la Universidad. “A mí me criaron con longaniza, hay negros muy inteligentes”, manifestó el jefe político, por veinte años en la Asamblea del departamento.

Mesa había dicho el día anterior que “invertir dinero en el Chocó es como echarle perfume a un bollo”.

“Es un lenguaje muy normal en Antioquia –explicó– para afirmar que se están robando la plata. Es tanto como decir que una esmeralda no luce en una tusa”.

Rodrigo Mesa es periodista, profesión que nunca ha ejercido, pero le sirvió para entender que los medios de comunicación prefieren frases y publicaciones “efectistas”, que suscitan titulares y controversias.

Ha logrado los votos suficientes para llegar al Congreso de la República pero ha preferido quedarse en Antioquia y en la Asamblea, desde donde ha puesto a temblar gobernadores, alcaldes y personajes de la región.

Hace algunos años, se repartían “el show” con César Pérez García, hoy en la cárcel. Ambos son irónicos, agresivos, guerreros, liberales, ofensivos, sagaces, marrulleros, negociantes, buenos para conseguir votos y también plata.

El gobernador del Choco, Luis Gilberto Murillo, rechazó las declaraciones del diputado Rodrigo Mesa.

Hoy Mesa es el más veterano de los diputados antioqueños y trata de enseñarles a los primíparos, como Andrés Guerra, con quien tiene por estos días fuertes enfrentamientos.

–Usted no me es confiable –le dijo Mesa, no sólo muy pesado políticamente sino pesado en kilos, terriblemente obeso.

–Honor que me hace –respondió Guerra, quien trabajó en el gobierno de Uribe con Andrés Uriel Gallego en el Ministerio de Transporte. Le faltaron pocos votos para llegar al Senado y no se descarta que en mitad de camino ocupe una curul en la corporación.

Lo que no recuerda Andrés Guerra es que su padre mantuvo siempre buenas relaciones con el viejo René Mesa Arango, el gran jefe liberal de Envigado, que dio origen a toda una camada de hábiles políticos como el diputado Rodrigo Mesa.

Mesa Arango, de quien siempre se dijo que recibió el apoyo económico de Pablo Escobar para “des-conservatizar” el municipio, que era una de las poblaciones más godas de Antioquia (y lo logró) fue asesinado en su consultorio (era médico) por dos sicarios que le pidieron “una cita profesional”.

Este señor Mesa Arango llegó a ser congresista y fue muy apreciado en la región. Su poder político fue heredado por Jorge Mesa Ramírez, quien formó “toda una camada” de políticos de envigado, entre otros Rodrigo Mesa, hoy en el ojo del huracán, “por sus frases y tratamiento vulgar” contra el Chocó, según el Gobernador Luis Gilberto Murillo. Mesa Ramírez murió de viejo y de achaques.

El apellido Mesa lo llevan la mitad de los envigadeños de hoy. Por eso cuando sigamos hablamos de cualquier Mesa de ese municipio, pensemos que se trata de “troncos” de familias distintas.

Volviendo al diputado Mesa, señalemos que su frase ofensiva hace parte de su estilo, forma de discurso y lenguaje “afinado” (o empeorado) con el tiempo. Lo suyo es la utilización de lo que llama “el refranero antioqueño”, que siempre lo acompaña en cualquier intervención, sin descartar el sepelio de uno de sus seguidores.

Célebre y “celebrado” en Antioquia, por sus dichos, bromas, sarcasmos y agresiones no siempre pintorescas, Mesa Cadavid se burla de todo: “Si se ofendieron les presento excusas, pero me reafirmo en lo dicho”, declaró en Todelar. “Yo no odio los negros, muchos van a mi oficina, ayudo a varios…”.

El asunto tiene otro frente de discusión, del cual obviamente hablaremos otro día: “la encarnizada” batalla que libran el Gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo y amplios sectores de la política antioqueña, incluyendo la mitad de los alcaldes.

“Estoy es una recocha (la asamblea) como lo es el Concejo de Bogotá. De tal manera que no estamos hablando de nada distinto que del ejercicio de la política nacional”, considera Mesa Cadavid.

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