El insurgente de las Farc que lleva el periodismo en el alma

5 de mayo del 2019

“Yo, personalmente, nunca en mi vida volveré a empuñar un arma”, afirma Manuel Bolívar.

Manuel Bolívar

Diego Contreras / KienyKe

La paz en Colombia ha sido más una conversación continúa que una situación real en el territorio. Por años, distintas rupturas de pensamiento político y social han hecho que el país rico en biodiversidad y cultura, se desangre en una espiral de violencia que le ha costado más de ocho millones de víctimas.

Sin duda, uno de los conflictos internos más largos en el hemisferio occidental se vivió aquí; entre el Gobierno y un grupo de hombres alzados en armas que desde los años 60′ se hicieron llamar Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (Farc-EP).

Una batalla que lastimó las entrañas de una nación y que por fin en el año 2016, luego de más de medio siglo de confrontación, se llegó a un Acuerdo de Paz. Uno de los protagonista fue el expresidente Juan Manuel Santos, a quien se le atribuyó un Nobel de Paz y el reconocimiento internacional por su esfuerzo en alcanzar el fin de esa larga y dolorosa guerra.

Este año en la Feria del Libro de Bogotá, se realizó una conferencia para presentar su más reciente libro ‘La Batalla por la Paz’. Muchos asistentes fueron a ver al exmandatario. Sin embargo, en uno de los cientos de stand que ocupan la Filbo, un grupo de excombatientes de las Farc, también tenían su propio espacio literario. Dejaron su fusil en el pasado y ahora entraron a debatir sus ideales con aquellas palabras que difícilmente llegaban al monte.

NC Noticias

A través de una cooperativa, 54 desmovilizados invirtieron su dinero de la reincorporación para crear NC Producciones. Diego Contreras / KienyKe

Se ubicaron en el Pabellón 3, stand 136. En una pancarta se leía NC Producciones. Dos hombres y una mujer desmovilizados, invitaban a los lectores a conocer diferentes libros, entre ellos, uno que cuenta la historia de cinco exguerrilleras de las Farc.

Muchos miraban por encima y seguían su camino sin mostrar mayor interés. Pero algunos miraban y entraban a conversar con ellos. Era un espacio pequeño en el que predominaban los colores blanco y azul. No habían camuflados, armas, banderas de Colombia, ni nada que hiciera alusión evidente a una guerrilla. Solo libros de bases comunistas, de historia colombiana y un par de impresos infantiles.

Justo en una esquina del stand, estaba Manuel Bolívar, un desmovilizado que hoy lidera NC Producciones, un medio que salió del Acuerdo de Paz pactado en la Habana, Cuba, y al que le dedica su alma y corazón.

Allí, KienyKe.com pudo hablar con él sobre su vida, la cual se ha enmarcado por la rebeldía juvenil y la reflexión de una guerra que pensó como única vía para el cambio, pero que al final le dejó un amargo sabor.

De estudiante comunista a guerrillero en el monte 

Manuel Bolívar nació en el municipio de Tabio, Cundinamarca. De su papá nunca supo mayor cosa, pues dice que él no vivió con ellos. En cambio, de su mamá habla y sus ojos se avivan, cuenta que ella lo acompañó hasta que terminó el bachillerato cuando decidió trasladarse a Bogotá para cumplir con su servicio militar obligatorio.

Al terminar su proceso en la milicia, entró a estudiar periodismo en la Universidad Santo Tomas. Desde muy pequeño se interesó en esta profesión de contar y narrar lo que la agenda nacional entregaba, para la época lo que ocurría con las guerrillas armadas colombianas salía en primera plana.

Manuel Bolívar

“A mí me gustaba la vida militar, la mística militar, la disciplina”, Manuel Bolívar.Diego Contreras / KienyKe

Desde que entró a la universidad le gustó la base en la que se gestaban las protestas sociales. Conoció gente de la facultad de sociología y su interés por el socialismo despertó. Al inicio sabía de las Farc por lo que decían en los noticieros – como cualquier ciudadano de a pie – y no le prestaba mayor atención.

Sin embargo, cuando entró a estudiar en la Universidad Nacional precisamente sociología, indagó sobre el nacimiento y las bases que movieron a esa guerrilla por décadas. “Estando en ese estudio doble, yo conocí compañeros que estaban metidos en la Juventud Comunista Colombiana, eso fue para 1998. Entonces iba a marchas que por ese tiempo la guerra estaba muy dura”, recuerda Manuel.

Tenía apenas 20 años cuando empezó a leer a Marx, Lenin y Engels, todos exponentes del comunismo del siglo pasado. Se formó, aún sin tenerlo claro, en los pilares políticos de aquel grupo armado que se alzó en armas un día de 1964 en Marquetalia, un pequeño pueblo del Tolima.

Su pensamiento se radicalizó cuando visitó barrios de Bogotá donde la pobreza colma la paciencia de miles de personas; al acercarse a los paros campesinos y estudiantiles por falta de financiación del Estado, y cuenta que el punto de quiebre lo vivió precisamente en una protesta junto a sus compañeros estudiantes.

“En medio del desorden, un francotirador le pegó un tiro a un estudiante de medicina, la bala le perforó el corazón. A mí eso me marcó y me dije: —¡Ya no más! —. Tirarle piedra a un policía que me está apuntando con un fusil, nunca más”, le narra Manuel a este medio.

Y fue cuando las Farc le ofrecieron pertenecer a alguna de las líneas operativas que manejaba en su momento, finalizando los 90′. Sin titubear dice que sí quería pertenecer al grupo subversivo. Según cuenta ya había radicalizado su pensamiento, pues habían estudiantes y compañeros suyos que secuestraba la Fuerza Pública y los torturaban y asesinaban.

Manuel Bolívar

“En mi familia nadie se metía con nadie en cuestiones de política y religión”, Manuel Bolívar. Diego Contreras / KienyKe

Dejó sus dos carreras a un lado y se vinculó entonces al Partido Comunista Clandestino que operaba desde Bogotá. Estando ahí sintió que la lucha consistía en lo mismo que cuando era estudiante, ” era como las juventudes comunistas pero clandestino”, dice. Y agrega: “yo quería estar era en la acción organizada de la violencia del pueblo”.

Parecía que las funciones que le pedían desde las distintas aristas de la organización no le satisfacían su necesidad de lucha. Duró casi dos años en la Juventud Comunista hasta el 2001. Y de ese año al 2003 pasó a la vida clandestina en la ciudad yendo al monte cada vez que lo requirieran. Pero fue en ese 2003, en el que una visita de un agente del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) lo petrificó.

“A mí ellos me ubican porque capturan a mi jefe de la milicia bolivariana. Me dijeron usted es fulano de tal y usted está metido en la guerrilla y si usted no se quiere morir es mejor que se salga de ahí”, cuenta con cierto temor, como si el encuentro con ese hombre vestido de civil en medio de un parque de Bogotá, fuera reciente y no de hace más de 16 años.

Recuerda que a los tres días empacó maletas y se fue del todo para el monte. Llamaba a su madre cuando podía y cada par de meses iba y la visitaba. “Yo creo que ella siempre supo que yo estaba en la guerrilla. Pasaron muchos años para que yo le contara y cuando lo hice ella se puso muy triste por miedo de que me pasara algo”, dice con cierta nostalgia.

De sus años en las Farc como guerrillero, recuerda la difícil convivencia con sus “camaradas” como él les dice. De como por años no supo nada de su familia y ni de lo que pasaba fuera de esas interminables selvas en las que transitaban. De su pasión por la radio a la que le entregó horas de trabajo  poder transmitir programas al campesinado colombiano.

“Los campesinos nos decían que esa música de protesta no la pusiéramos que era música de misa. Que pusiéramos salsa, vallenato, tropical”, dice en medio de risas Manuel. Además, cuenta que otros guerrilleros en otras unidades móviles o de otros frentes, hablaban sobre la emisora con otras personas.

“La paz llegó para quedarse”

A Manuel Bolívar le tomó por sorpresa saber que los altos mandos de las Farc estaban negociando con el entonces gobierno de Santos. Siempre tuvo en su cabeza que el diálogo es la única salida para poder solucionar el grave problema que tenía el país frente al conflicto armado. Sin embargo, por ese momento las Fuerzas Armadas estaban reprimiendo con operativos a la guerrilla que en lo único que pensaba era en combatir.

Además habían asesinado al comandante del Bloque Central de las Farc, Alfonso Cano, él no pensaba ni por un segundo que meses después estaría gestándose una mesa de negociación. Lo primero que pensó cuando se filtró la información en los campamentos de los futuros diálogos fue: “¿Será que nos vamos entregar?”.

Había una situación de guerra tan profunda que era difícil asimilar algo parecido a hablar de paz. “Yo me enteré el día en el que se discutía mucho el marco jurídico. Y cuando nos cuentan yo quedé muy estupefacto pero de ahí en adelante empezamos hacer pedagogía sobre de qué se estaba hablando. Y ya, empezamos entender”, evoca Manuel.

Manuel fue llamado a La Habana para fortalecer la prensa por parte de las Farc de la Mesa de Diálogo. Diego Contreras / KienyKe

La sorpresa fue mayor cuando desde el secretariado le informaron que se iba para La Habana. Fue a finales de 2015 que le avisaron: “Yo me pongo muy feliz porque llevaba casi 15 años metido en la selva, entonces uno imaginarse que va a salir al mundo de nuevo me ponía muy feliz”.

Confiesa que habían noches en lo que no durmió pensando en eso. Lo recogieron en enero de 2016 y antes de partir le dicen que haría parte del Informativo Insurgente, un boletín de prensa que registró lo que pasó en la Mesa; iría hacer las comunicaciones del diálogo por parte de las Farc.

Así pasaron ocho meses, cuando llegó el momento de que los colombianos refrendaran lo acordado con el mecanismo del plebiscito. Manuel fue uno de los que trabajo para dar pedagogía a sus compañeros de lo pactado entre las dos partes. “Nos comenzamos a preparar, la gente se sentía muy contenta, seguíamos en La Habana ese 2 de octubre. Yo particularmente estaba editando un noticiero que se emitía a las 7 de la noche todos los domingos”.

El resultado no pudo ser más frustrante: ganó el no. Hubo sensación de pérdida por parte del gobierno y también las Farc. Manuel afirma que si bien fue un fuerte golpe, habían pasado por cosas peores como para estancarse en ese resultado. Era cuestión de seguir y retomar las conversaciones.

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Salió el segundo acuerdo que fue respaldado esta vez por el Congreso de la República, y cuya firma se realizó en el Teatro Colón de Bogotá. Ya en Colombia, Manuel recuerda que ese momento lo vivió en los llanos del Yarí, en el departamento del Caquetá. Un televisor y en frente cientos de guerrilleros reunidos viendo como un par de firmas le ponían fin a una guerra armada contra el Estado.

Manuel Bolívar líder de NC Producciones

Después de la firma final, Manuel se reunió con la organización de comunicaciones del ahora partido político Farc. “Acordamos hacer crecer a NC Noticias en todo Colombia. Quedamos en involucrar a muchachos en las zonas veredales y que desde allá se formen grupos de reportería que nos envíen notas y enriquezcan el noticiero. Diseñamos la Escuela de Comunicadores para la Paz, y a través de eso empezamos a formar a los jóvenes en las zonas veredales. Eramos 250 personas capacitándose”, cuenta con entusiasmo el periodista.

Así fue que volvió a Bogotá después de 15 años. Entre el miedo y  la satisfacción de por fin poder encontrarse con sus amigos y familia. Para financiar NC Producciones, 54 excombatientes interesados en el proyecto invirtieron en un cooperativa el dinero que les correspondía por la desmovilización y que lo desembolsaba el Consejo Nacional de Reincorporación al evaluar la propuesta de emprendimiento.

El dinero salió a finales del año pasado. Lograron comprar una imprenta y equipos tecnológicos, y desde enero están trabajando para hacer crecer esta apuesta periodística. No cree en la imparcialidad total, pero sí en el profesionalismo de contrastar fuente y entregar información veraz, y eso es lo que quiere conseguir con NC Noticias.

“Hay que empezar a respetar al que piense diferente”, Manuel Bolívar.

Es consciente que empuñar un arma ha representado dolor para muchas personas, pero hacerlo le enseñó que esa situación no se puede volver a repetir. “Yo en este momento prefiero cualquier cosa antes de volver a estar en la guerra, yo en mi vida volveré a empuñar un arma. Mi compromiso es empuñar la palabra y la obligación por la paz”, le dijo a KienyKe.com el periodista Manuel Bolívar.

De las Farc dice que siente amor; al periodismo lo ve como una pasión, su profesión de vida; por Colombia llora y asegura que es su vida; a la guerra le dice nunca más; de los Acuerdos de Paz pide que se implementen; y a la paz, esa que tanto se ha añorado, espera que por fin llegué a Colombia y que está dispuesto a todo por su búsqueda.

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