El taller donde entran niños y salen superhéroes

25 de marzo del 2019

Uno de los fundadores de Fabrilab habló con KienyKe sobre su labor social.

El taller donde entran niños y salen superhéroes

Brazos de plástico y yeso, herramientas y máquinas extrañas decoran el taller. Es un espacio modesto, pequeño, con eso basta para albergar la creatividad y el ingenio que se toma por horas cada día la mente de cuatro colombianos.

Allí entran niños sin brazos, sin manos. No llegan tristes, al contrario, se encuentran ansiosos por conocer la pieza que les falta. Y no para ser un niño normal, eso no. Ellos saben que van a reclamar un gran artefacto, con poderes como el brazo arácnido de Spiderman o uno inspirado en la Reina del Hielo de Disney, Elsa.

Quién pensaría que tal magia proviene de una ordinaria pieza de plástico que fue moldeada por una impresora 3D, sin duda, la tecnología es la hechicería del siglo XXI. Y el mago detrás de tal artificio es un joven emprendedor. Le brillan los ojos cada vez que explica el proceso de creación de las extensiones artificiales que diseña junto a un equipo profesional, a personas que nacieron sin una extremidad.

Yusef Múñoz, uno de los fundadores de Fabrilab.

Yusef Múñoz, es un cineasta que se dejó llevar por el mundo de las máquinas y terminó abriendo las puertas del taller ‘Fabrilab’, su proyecto, a KienyKe.com.

Prendió las luces del salón donde se originan las prótesis a base de un material de bajo costo pero de gran aporte social. El lugar está ubicado en la localidad de Teusaquillo, en el Impact Huby, un centro comunitario que alberga varias organizaciones como Change.org. Ese día, como de costumbre, llovió en Bogotá.

Esta empresa de prótesis, está ubicada en Impact Huby.

Él, con sus manos en los bolsillos y de manera relajada, empezó a caminar por el lugar. Enseñó cada mesa de trabajo, máquina, artefacto y un par de prótesis que guarda de niños que crecieron y ya no les quedan.

Explicó cuál es el paso a paso para crear cada pieza, desde una aplicación que escanea con exactitud el tamaño del muñón de la persona y así no tener la necesidad de usar el yeso, hasta el software que necesitan para digitalizar el escaneo e imprimir cada parte de la prótesis en la impresora 3D que Múñoz ayudó a diseñar y construir.

Yusef estudió cine pero se dedica a diseñar impresoras 3D.

Explicó en detalle todo, no dejó escapar nada. Desde el material que utilizan para crear el brazo, antebrazo hasta el que va para los dedos, un filamento de filaflex. Se trata de un proceso que requiere no solo de personas muy experimentadas en el tema, sino además implica u uso desmedido de creatividad y talento.

Una vez montan la prótesis empieza el trabajo de la personalización. Tienen un cuarto pequeño en el rincón para pintar con aerosoles y dar con lo pedido por cada niño o niña que han pasado por Fabrilab para salir siendo superhéroes y princesas.

El origen

Yusef se conoció con sus socios en un evento de charlas de makers y la inspiración llegó para dar vida a este proyecto social. Uno de ellos, es Christián Silva, el encargado de diseñar las prótesis, según contó Yusef, después de que realizara su tesis de grado basado en la amputación parcial de dedos de su primo a quien le desarrollo unas prótesis mecánica. Así empezó a incursionar en las extensiones artificiales.

Wilmer García es el artista plástico detrás de todas las personalizaciones. Trabaja actualmente generando nuevos diseños de prótesis distintos a los convencionales. También está Antonio Pulido, un estudiante de ingeniería biomédica, quien lleva dos años y medio trabajando en una prótesis mioeléctrica, un tipo de prótesis rebóticas, que funciona con adaptadores. El equipo de creativos ha entregado tres de este tipo, pero siguen en fase beta.

A principios de 2016 fue cuando todos decidieron unir sus empresas y crear Fabrilab. Cada uno es como un engranaje de un reloj, transmiten energía y posibilidades, ideas que se acoplan para seguir innovando con este proyecto.

La mayoría de prótesis que han diseñado han sido donadas a niños.

Al inicio se presentaron varios interesado en hacer donaciones y “nos dimos a conocer”, dice Yusef. Llevan dos años y tres meses de arduo trabajo, 282 prótesis que los hacen sentir orgullosos y diferentes países de la región son los que conocen su labor.

El cineasta que se dejó cautivar por sus maquinas que imprimen en 3D, el futuro y la revolución, recordó cuál fue la primera prótesis que entregaron juntos. “Fue el 24 de diciembre del 2016, a Julian David, un niño de unos nueve años, y era una prótesis de semáforo”.

“Aquí se hace el diseño que los niños pidan”, Yusef Múñoz.

Han entregado prótesis inspiradas en Batman, Spiderman, Frozen, la Mujer Maravilla y otros tantos personajes que los pequeños tiene libertad de elegir. “Nosotros con dos impresoras nos tardamos aproximadamente 15 días en hacer una prótesis, en otros lugares demoran más de un mes”, explicó el cineasta.

Una fotografía en un rincón del taller, es de una de las pequeñas estrenando su prótesis inspirada en Peppa Pig.

Estas prótesis gracias a un termoformado se puede adecuar al niño con el paso del tiempo y eso lo hace menos costoso para sus familias. “Llevamos unas 12 segundas prótesis de niños que han pasado más de un año con ellas. En una casa de prótesis esto no es posible porque están hechas de polipropileno, un material muy duro para reformar lo que hace el proceso muy costoso”.

Tienen un par de practicantes de la Escuela Colombiana de Rehabilitación. Son ellos quienes le dan recomendaciones, como la posición correcta de los dedos, el diseño del soporte o la copa donde va el muñón para que sea más fácil y cómodo el uso de estas extensiones.

Fabrilab no solo se han enfocado en las prótesis de brazos, han intentado diseñar y adecuar con los herramientas que tienen una prótesis de pierna.  “Es más difícil porque los materiales deben ser muy fuertes para aguantar y ser resistentes mediante el mismo proceso de impreso 3D. Estamos trabajando en ellos”, aseguró Yusef.

Estos jóvenes se proyectan para cubrir diferentes necesidades, mascotas que necesitan de prótesis y mascaras para víctimas de quemaduras son algunos de los propósitos que los desvelan y esperan poder cumplir.

Al ser una corporación sin animo de lucro, pueden conseguir recursos vendiendo algunos productos que igualmente hacen para recoger fondos, pues comenta Yusef, las donaciones no son constantes durante todo el año. Buscan capital, empresas que inyecten dinero para que Fabrilab pueda crecer y seguir con su labor social.

Estas mismas impresoras 3D que crean las piezas de superhéroes y princesas, son las que utilizan para hacer un pedido de medallas que les encarga una de las empresas que los apoyan. Así rebuscan el dinero para costear los materiales necesarios para las prótesis.

Este emprendimiento social es lo que tienen y por lo que sueñan seguir trabajando. Son cuatro colombianos que han entregado su conocimiento, talento y creatividad en pro de servir, de dejar huella en la sociedad. Una marca que nos recuerda lo frágil de ser humanos.

Y quien no tiene un brazo o una pierna y parece andar débil por la vida, en realidad es un valiente que nos enseña que un brazo de plástico les basta para convertirse en importantes y poderosos superhéroes.

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