Fidelito se suicidó por depresión

2 de febrero del 2018

Pese a su cercanía al poder, dedicó toda su vida a la ciencia.

Fidelito se suicidó por depresión

Jorge González / Granma

Fidel Castro Díaz-Balart, hijo mayor del líder, máximo exponente y defensor del socialismo cubano, Fidel Castro, falleció de una enfermedad mortal y silenciosa: la depresión. Tenía 68 años. Fidelito, como le decían sus conocidos, requirió de hospitalización, pero al momento de su muerte estaba con tratamiento ambulatorio.

Era el que más se parecía físicamente a su padre, quizás por la barba casi idéntica y los gestos. Pero no era político, sino científico. Nació el 1 de septiembre de 1949, y fue el único hijo del primer matrimonio de Fidel Castro con Mirta Díaz-Balaart, una joven de una familia importante habanera de ese tiempo. Se divorciaron en 1955.

Tuvo cinco hermanastros reconocidos, hijos de Castro con su segunda esposa, la maestra Dalia Soto del Valle, y otra hermanastra, Alina Fernández Revuelta, hija de Fidel Castro con Naty Revuelta.

Fue el primer físico ingeniero nuclear que tuvo la isla. Se especializó en la Unión Soviética, donde obtuvo un doctorado en Ciencias Físico Matemáticas por el Instituto de Energía Atómica I. V. Kurchatov, uno de los principales centros de investigaciones atómicas soviéticos. En 1974 se graduó con honores suma cum laude en Física Nuclear de la Universidad Estatal Lomonosov, de Moscú.

Nunca ocupó cargos políticos; fue un científico que se dedicó por completo a las ciencias. Fue asesor científico del Consejo de Estado de Cuba, vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba, secretario ejecutivo de la Comisión de Energía Atómica de Cuba, secretario de Asuntos Nucleares y asesor en el Ministerio de Industria Básica.

Desarrolló la Planta Nuclear de Juraguá (al oeste de la bahía de Cienfuegos), una ciudad nuclear que no llegó a ser completada por el colapso de la Unión Soviética. El final de aquel enorme proyecto, la inversión más ambiciosa de la Cuba socialista comandada por su progenitor, fue la gran frustración de su carrera.

En 1992 fue destituido de su cargo como jefe de la Secretaría de Asuntos Nucleares y al tiempo su padre dijo que el despido se debía a que no había sido eficiente en el desempeño de sus funciones. Sin embargo, en 1999 fue nombrado como asesor en el Ministerio de la Industria Básica. En los últimos años había centrado sus intereses científicos en el campo de la nanociencia.

Al momento de su fallecimiento se desempeñaba como asesor científico del Consejo de Estado y vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba.

En unas declaraciones a Russia Today, Fidelito contó que había tenido poco contacto cuando era pequeño con su padre: “No es un secreto que en los años de mi adolescencia y primera juventud en Cuba había una situación muy compleja (…), e indudablemente tanto él como los otros principales líderes tenían poco contacto. No tenían la posibilidad que tiene un ser humano normal de llegar a la casa tranquilo”.

Finalmente, citó a Ortega y Gasset: “Había un filósofo español, Ortega y Gasset, que decía: ‘Yo soy yo y mis circunstancias’. Eso puede decirlo cualquiera”, sonrió, vestido de traje y con su barba idéntica a la del padre. “Y eso lo puedo repetir yo también”.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO