De secuestrado de las Farc a sicólogo de guerrilleros desmovilizados

28 de marzo del 2016

“Mi misión en la vida es ayudar”, dice el hombre que fue enfermero de Íngrid Betancourt.

De secuestrado de las Farc a sicólogo de guerrilleros desmovilizados

El soldado profesional William Pérez Martínez y la excandidata presidencial Íngrid Betancourt, son el símbolo de la Operación Jaque, la estrategia militar con la que el ejército logró rescatar a 15 secuestrados que estaban en poder de las Farc. Pasaron siete años desde entonces.

La historia del rescate fue cinematográfica. Lo que se supo después también. Pérez fue identificado entonces como el enfermero de Íngrid Betancourt. El hombre que en varias ocasiones le salvó la vida.

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“Con Ingrid permanecí cuatro años. La recuerdo como una mujer muy fuerte, pendiente del mensaje de su familia”, dice Pérez a Testigo Directo.

En este diálogo, el uniformado revela que no solo atendió médicamente a sus compañeros de cautiverio. También atendió a los guerrilleros, los hombres que los tenían secuestrados en las selvas del Guaviare.

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“Un día me pidieron que atendiera al comandante de ese grupo guerrillero que estaba enfermo (Alias Gafas) Me quitaron la cadena, lo atendí, él se mejoró y después de eso cada vez que llegaban medicamentos y no sabían para qué era, yo les explicaba”.

Atender a sus verdugos, a los hombres que todos los días lo amenazaban con matarlo si intentaba fugarse, lo hicieron ganador del Premio Nacional de Paz de 2008. “Nunca dudé en ayudarlos. Mi misión como enfermero era atender y ayudar”, reflexiona.

Tras su liberación le hicieron promesas de las que hoy habla. Empezó a estudiar medicina pero tuvo problemas con la beca. Abandonó esa carrera y empezó  a estudiar psicología.

Hoy ejerce lo que estudió. Atiende a guerrilleros desmovilizados.

“Les da mucho temor. Llegan asustados y tristes. Allá (en la guerrilla) les dicen que el ejército les va a asesinar. Una vez acompañé el proceso de un guerrillero que me dijo: ‘Costeño, yo me porté bien con usted no me haga nada'”., se ríe.

“Hay que tener un corazón grande para atenderlos el país se tiene que preparar para perdonar”

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