¿Por qué están florecidos los árboles de Medellín?

¿Por qué están florecidos los árboles de Medellín?

29 de octubre del 2017

“Hermoso cañaguate florecido/si pasa dile que deje el afán/por favor embellece el camino/que pise de tus flores al andar”, dice una famosa canción de vallenato. 

La frase, especialmente la primera, aplica para lo que por estos días se vive en Medellín y en todo el Valle de Aburrá. Un espectáculo de color que deslumbra a los incautos que se topan en vías y zonas verdes de sus barrios con los hermosos guayacanes, conocidos comúnmente en la costa como cañaguates, en pleno periodo de florecimiento.  

Amarillos, rosados, grandes y mediados. Solo verlos alegra el día. Y no son los únicos, también hay tulipanes africanos, gualandayes, acacias amarillas, flor de reinas, cascos de vaca, flamboyanes y crestas de gallo que le ponen color a los días un poco grises, por el clima, que se viven en la ciudad. 

Todo un deleite

La floración exuberante de los guayacanes tiene una razón. El ingeniero forestal Óscar Sáenz, profesor de Silvicultura Urbana del Departamento de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional, con sede en Medellín, le explicó a Kienyke.com que esta especie pertenece a la familia Bignoniaceae, que son árboles que se caracterizan porque en esta fase son impactantes. 

Los guayacanes amarillos, los más comunes en la capital antioqueña, tienen el nombre científico Handroanthus chrysanthus; el rosado, que es de tierras más calientes y son maderables, se llaman Handroanthus rosea. “Son especies hermanas pero no la misma. Incluso tienen sus hojas de distinto color. El amarillo tiene las hojas más verdes, más brillantes, y el rosado es más apagado”, explicó el experto. 

Los blancos, que también han sido observados en Medellín, pero son realmente escasos, son una variedad del rosado. “A los guayacanes blancos les dicen garceros, porque por las flores de ese color parece que estuvieran llenos de garzas posadas”, contó Sáenz. 

Y lo particular de los guayacanes es que, a diferencia de otros árboles que florecen, estos pierden las hojas primero y así el color de la flor se percibe con mayor intensidad porque el verde no genera ningún matiz.  

Son árboles de tamaño medio en la ciudad, no sobrepasan los 15 metros, aunque en el bosque pueden crecen hasta 30 metros de altura.

Pero, ¿por qué florecen?

Según el ingeniero forestal, “los árboles tienen algo que se llama ciclos fenológicos, que son unos mecanismos genéticos internos que disparan la floración, la fructificación y la caída de hojas normalmente en las mismas épocas del año”. 

La primera época es entre abril y mayo y la otra es entre octubre y noviembre, “por eso es que en este momento estamos en pleno espectáculo”, señala Sáenz. 

Sin embargo, hay una situación que los está afectando: “Con el cambio climático y los eventos atmosféricos tan erráticos, que se escapan de cualquier predicción, hay unos guayacanes que están floreciendo en otros meses. En la ciudad hay unos que ya no siguen los ritmos y florecen en otra época o lo hacen sin botar las hojas”, explicó. 

“Tienen una expectativa de vida alta porque duran más de 60 años, crecen de forma mediana a rápida y se puede encontrar naturalmente de 0 a 1.000 metros sobre el nivel del mar, pero los rosados suben a la altura de Medellín, pero no mucho más”.Óscar Sáenz, ingeniero forestal

Su distribución viene desde México y va hasta Perú, por eso en Colombia se considera un árbol nativo. Lamentablemente, aunque en Medellín hay muchos, en el mundo, comentó el experto, está amenazado. 

Foto: Eafit

Beneficio ambiental: atraen la fauna

En Medellín, en particular el barrio Prado Centro se caracteriza por tener muchos guayacanes amarillos, y en este momento son un espectáculo por estar florenciendo.

Otros puntos donde se pueden observan estos árboles son la avenida El Poblado, a la altura del Canal Parque, y la avenida Las Vegas, en Envigado.

Las otras especies que florecen, como el flor de reina, con un tono morado, se ve por la Alpujarra, EPM y la calle de Los Huesos. Y el cresta de gallo o ceibo, que es el árbol nacional de Argentina, se ve por Ciudad del Río. 

Es un árbol que la gente reconoce y les encanta cuando están florecidos. Además, por ellas atraen mucha fauna, aves e insectos, que buscan su néctar. 

Según el ingeniero forestal, uno de los mayores beneficios ambientales de los guayacanes y, en general, de los árboles que florecen, es que atraen fauna. 

“Dentro de los criterios con los que se están sembrando árboles desde la autoridad ambiental se prioriza la conectividad ecológica, para favorecer los corredores de fauna y darle una oferta para que se pueda mover. Por eso, especies como los guayacanes están dentro del listado”, comentó. 

Además, no tiene muchos problemas de infraestructura, porque es de raíces profundas. Aunque, señaló el experto, “lo que es bondad para unos es un problema para otros: cuando caen las flores al piso en época de floración, pueden afectar la movilidad peatonal ya que pone el suelo jabonoso”.  

El guayacán, sus colores y frondosidad, que seguro le alegra el día a más de uno seguirá con su espectáculo. Ofrece, puntualizó Sáenz, “una combinación ideal entre lo que es estético y lo que es funcional”.