Tres hombres se casan en Medellín

Foto: Manuel José Bermúdez

Tres hombres se casan en Medellín

12 de junio del 2017

Si antes Manuel José Bermúdez y Alejandro Rodríguez marcaron un hito como la primera pareja homosexual en casarse en Colombia, hace 17 años -365 días después de que se conocieron-, ahora, al lado de Víctor Hugo Prada vuelven a hacer historia al conformarse como la primera trieja del país: una familia conformada por tres hombres y legalizada ante un notario.

Y pudo ser una cuatrieja, pero la muerte de Alex Esneider, que compartió con Manuel y Alejandro 10 años de sus vidas, truncó ese deseo, aunque los cuatro, con Víctor en la ecuación, pudieron compartir juntos un año de sus vidas.

Este 3 de junio, quienes viven felices en una urbanización tradicional del barrio Robledo, en el noroccidente de Medellín, decidieron sellar su poliamor con la firma de un documento legal en la Notaría Sexta que los constituye como una familia legalmente conformada bajo el régimen patrimonial especial de trieja, ese es el término jurídico.

Lea también: Por esto decidí salirme del poliamor

Manuel José Bermúdez, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia, compartió con kienyke.com algunos detalles de esta particular unión y el mensaje de tolerancia, inclusión y especialmente amor que quieren regalarle a la sociedad.

Una historia de poliamor

Tres o cuatro personas enamoradas… ¿Es posible? Para Manuel es una realidad completamente factible, solo que no se planea.

“Mucha gente sueña con el poliamor, pero nunca se les da. Para mí es una manera de responder a situaciones prácticas de la vida”, Manuel José Bermúdez.

“Soy el menor de 15 hermanos, criado bajo el machismo, al que le enseñaron que ante cualquier crisis del amor solo hay dos posibilidades: o se responde de mala gana y se va, o se pelea (incluso hasta la muerte), y esto es lo más usual. Alejandro y yo, habíamos hablado de que la felicidad va más allá de lo sexual, es un asunto de compromiso con el otro, y que si alguien aparecía y nos movía el piso, como decimos en la cotidianidad, lo debíamos hablar. Cuatro años después de estar casados apareció Alex Esneider, el tercero de la relación que vivió con nosotros 10 años hasta su muerte por cáncer de estómago, y su presencia nos planteó revisar nuestro discurso”, explicó.

Alex, entonces, fue quien los enfrentó a la realidad del poliamor. “Alejandro me decía que estaba enamorado de Esneider pero me seguía queriendo, entonces nos quería a los dos”.

La decisión inicial fue que Alex y Alejandro empezaran una relación de noviazgo, pero bajo una condición: darle el tiempo a Manuel para separarse sanamente, sin peleas, de Alejandro, o seguir juntos.

“Ese proceso me enamoró de Esneider. Fue más desde el discurso que desde lo físico, pero tomamos la decisión de estar juntos los tres”, narra el docente.

En un principio no sabían cómo se podría denominar su nueva relación. Tal vez trío, pensaron, pero una psicóloga amiga los hizo caer en cuenta de que este término tiene una connotación sexual, y lo de ellos era un asunto de familia. Así supieron que lo suyo era una trieja.

Foto: Manuel José Bermúdez

Foto: Manuel José Bermúdez

La tragedia los fortaleció

Víctor se suma a la familia, un año antes de que Alex muriera. Eso fue en 2013 y también, dijo Manuel, “hubo un enamoramiento de los tres hacia él y tomamos la decisión de ser cuatro”.

Pero la muerte de Alex los puso frente a otro escenario. “Nunca pensamos en la necesidad de estar blindados en lo legal frente a la posibilidad de muerte”, comentó Manuel.

Le puede interesar: Un futuro con nuevas perspectivas erótico-sentimentales

La lucha por la pensión de su expareja, les mostró lo necesario que era contar con un documento que sellara su unión.

“Acabamos de ganar en primera instancia la petición de pensión de sobrevivencia. Fue un trabajo de tres años de pelea jurídica y lo hubieramos podido perder porque no teníamos ningún elemento legal con qué defendernos. Por eso tuvimos la necesidad de generar este documento”, explicó el profesor.

Un logro más para estos hombres que están dando los primeros pasos en nuevas formas de unión y de amor. “Es la primera vez en Colombia que una pareja de homosexuales pide una pensión compartida, es usual entre mujeres, la esposa y la amante reclaman la pensión, pero no entre hombres”, dijo.

No pidieron regalos, su unión es un regalo para la sociedad

Manuel, Víctor y Alejandro están felices. Más el segundo porque es su primer matrimonio y siempre soñó con casarse. Pero la alegría que sienten estas tres personas también pasa por el gran mensaje que le están dando a la sociedad: “no hay que esconderse ni sentir verguenza por algo que es más común de lo que la gente se imagina”.

“Si uno pudiera mostrarle a la gente la cantidad de redes de amor que hay pero que permanecen clandestinas porque hay miedo por la censura de la sociedad se asombrarían”, afirmó Manuel.

“Nosotros lo hacemos público porque es necesario hacer rupturas y que la gente se atreva a mostrar que vivimos muy bien, que con nosotros nadie se mete, que no nos han echado de nuestros trabajos, que la vecindad nos quiere, puede que se sorprenda cuando se dan cuenta de que somos tres y antes éramos cuatro, pero muy rápidamente empiezan a ver nuestra esencia: somos una familia más”, afirmó Manuel.

Para este profesor universitario, ser transparentes y honestos con su relación les ha generado incluso más respeto hacia su forma de vida. “Las personas valoran que lo hayamos hecho público”.

“Aliviamos a muchas de ellas que esconden su relación poliamorosa, y el mensaje no es que se casen o firmen documentos, sino que al menos dejen de sentir verguenza”, Manuel José.

Foto: Cortesía

Foto: Cortesía

La felicidad por encima de todo

Manuel, Alejandro y Víctor también tienen otro propósito al exponerse a la opinión pública con su unión: la felicidad es el eje de su relación.

“Cuando nos casamos, Alejo y yo nunca pensamos que iba a llegar un tercero, pero cuando llegó Alex, lo vivimos, y cuando llegó Víctor también. Pero que se sumen personas a la familia no es simplemente de querer, sino que debemos tener unos acuerdos. No cerramos la posibilidad, ni buscamos ampliarla. No queremos ser un modelo de familia, sino mostrarle a la gente que cualquier familia puede ser feliz y si nos casamos es para vivir felices no para sufrir”, afirmó Manuel.

Esa felicidad, añadió, “la reconstruimos día a día, minuto a minuto, por eso somos melosos, afectivos, públicos, por eso no nos autocensuramos, donde estemos nos mostramos cariño y el que se sienta incómodo, que lo asuma. Para nosotros, el gran debate es la felicidad de la familia y eso implica que cada uno de sus miembros pueda tomar las decisiones que considere necesarias para lograrla”.

La trieja celebrará su unión por lo alto, por eso aunque el acto en notaría materializó jurídicamente su relación de amor, la fiesta está postergada hasta que monten una puesta en escena por parte del Teatro Íntimo Trasgresor, que es el proyecto de Víctor.

“La estamos planeando sin afanes, pero va a haber un espectáculo de danza. Además queremos que sea presentada en un espacio público abierto”, concluyó Manuel.