Feminismo, ¿una lucha exclusiva de mujeres?

23 de septiembre del 2018

“Feminista es un hombre o una mujer que dice: sí, hay un problema con el género tal como existe hoy, y hay que solucionarlo”, concluyó la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie en una charla Ted donde expuso un tema que muy pocos se han planteado. En una sociedad en la que las desigualdades entre hombres […]

Feminismo, ¿una lucha exclusiva de mujeres?

Foto: María Fernanda Padilla Quevedo

“Feminista es un hombre o una mujer que dice: sí, hay un problema con el género tal como existe hoy, y hay que solucionarlo”, concluyó la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie en una charla Ted donde expuso un tema que muy pocos se han planteado. En una sociedad en la que las desigualdades entre hombres y mujeres son tan evidentes y la lucha por la igualdad de género se hace necesaria, ¿todos deberíamos ser feministas?

Las mujeres dirán que sí y es natural, pues son ellas quienes han tenido que llevar esta lucha a lo largo de la historia, la cual se ha malinterpretado. Por otro lado, los hombres pensarán que no, que ser feminista es exclusivo de mujeres, que ahí no hay nada para hacer y que si un hombre es feminista, ya es sinónimo de homosexualidad. Pero un tanto equivocado se está sobre este término que cautiva pero a su vez atemoriza.

Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre“, es la definición que Real Academia Española le da a la palabra feminismo.

Sin embargo, para explicarlo mejor, KienyKe.com contactó a Maria Fernanda Padilla, una estudiante de periodismo e integrante del colectivo feminista en Bogotá, La Liga de las Mujeres, que explicó qué es feminismo.

Para esta activista, el feminismo no se trata solo de un movimiento social, es un pensamiento, una forma de vivir que requiere de un proceso, en el que puede haber momentos de discusión pero que al final buscará construir la equidad entre mujeres y hombres. “Lo más complicado de adoptar el feminismo como forma de vida, es cuando empiezas a cuestionar todo, entonces estas en la cena familiar y ya no puedes estar en la cena sin que no te toque el chiste machista, es como una militancia diaria con todo”, explicó María Fernanda.

Lo primero que se entiende sobre feminismo después de escuchar sobre él, es que no se trata de una lucha para lograr la supremacía de la mujer por encima del hombre, sino de una batalla incansable por la igualdad de género y de paso por la desinformación que se tiene sobre estas activistas. No se trata de un guerra de sexos, ni tampoco de un odio infundado de las mujeres hacia los hombres, va más allá.

Taller de lectura infantil Liga de las Mujeres / Foto: María Fernanda Padilla Quevedo

Para esta joven feminista, se trata de interpelar el poder, interrogar a los hombres que tienen una situación de privilegio en la sociedad y por ende, hay que identificar cuáles son esos lugares de privilegios y cómo las mujeres pueden llegar a ellos y ganar equitativamente esos espacios.

“Esto no es una guerra, no es que tu eres hombre y yo te voy a odiar porque eres hombre”, María Fernanda Padilla.

La violencia sexual contra las mujeres se vive a diario, es una cruda realidad imposible de ignorar. Según un reporte de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre, hasta marzo de 2018 se presentaron 3.014 casos de violencia de género contra la mujer en Colombia, alrededor de 50 casos por día. Hace poco, la agresión de un famoso actor a su novia también actriz inundó las redes sociales. Sin embargo, cuando parece que por fin hay hombres y mujeres comprendiendo las agresiones que sufren las mujeres por ser mujeres, aparece la versión del victimario justificando su agresividad, llevando a que la discusión se difumine en que la culpa es de la mujer.

“Ella se lo buscó”, “es una loca”, “se puso un falda muy corta”, “ella empezó a gritar”, “es una cualquiera”, “habla con todo el mundo”; así es como el pensamiento machista siempre va a justificar la agresión. En la historia reciente del país, parece que la mujer estuviese condenada a ser violentada y el hombre a ser agresor y redentor al mismo tiempo.

Pero en esta lucha también se ha tratado de ver la otra cara de la moneda. Es decir a la capacidad analítica del feminismo por interpelar a esos hombres que ejercen machismo sobre otros hombres. La sociedad tiene espacios donde las mujeres poseen cierta libertad y los hombres no tanto, el campo emotivo es uno de ellos. “A nosotras no se nos ha cohibido a expresar nuestras emociones como le sucede a los hombres: Usted no llore, porque lo hombres no lloran”.

También se ve reflejada la conducta machista que desdibuja la silueta de hombre tras los pensamientos y el mismo lenguaje. Por ejemplo, si un hombre no es mujeriego, no es nada varonil; si no práctica algún deporte, no es lo suficientemente fuerte; si demuestra algún tipo de cariño con otro hombre, es homosexual; si lleva una prenda rosa, es femenino. Una serie de lecturas que no tienen nada que ver con la hombría, sino más bien demuestran la profunda desigualdad de género que existe.

El hombre feminista y un florecer de las nuevas masculinidades

Toda la discusión tanto académica, ética, moral y social sobre el feminismo, y su persistente lucha por equilibrar las condiciones de las mujeres frente a los privilegios de los hombres, se vuelve necesaria. Por ello, se buscó adentrarse al pensamiento y accionar de un hombre feminista. Así que KienyKe.com conversó con Andrés Felipe Castro, un joven de 20 años estudiante de estadística de la Universidad Nacional y quien pertenece igualmente al colectivo ‘la Liga de las Mujeres’. Castro lleva un buen tiempo aprendiendo sobre feminismo.

Andrés considera que hay personas que van a pensar que el feminismo es solo cuestión de mujeres, que “los hombres en el feminismo solo podemos ser aliados o colaboradores, sin embargo, otros dicen que sí podemos ser feministas”. Y él cree fielmente en esta premisa, porque está dentro de la lucha por la igualdad de género.

Andrés Felipe Castro / Foto: María Fernanda Padilla Quevedo

“Uno nace siendo un hombre blanco con privilegios, y es por ejemplo, las mujeres afro, indígenas, por ser quienes son ya tienen menos oportunidades que los hombres. Hay diferentes brechas, existen muchos niveles de opresión y muchos niveles de violencia. Y son hechos que otros dejan pasar, pero no debe ser así”, manifestó Andrés.

Una de las principales razones es la desinformación, la gente sigue pensando que lo contrario del machismo es el feminismo, la gente dice si una persona no es machista es feminista, y eso no tiene ninguna relación, nunca ha sido el antónimo, porque nunca buscará oprimir al hombre. Por ejemplo, las mujeres que salen y muestran sus senos son vistas como las locas que exhiben su cuerpo sin ninguna razón, cuando tras ese modo de protesta está la apropiación y empoderamiento de su cuerpo.

Por otro lado, está floreciendo en diferentes países del mundo un concepto que se había tocado desde décadas atrás: las nuevas masculinidades. Hombres que empezaron a entender que ser mujer no es sinónimo de madre, esposa, cocina, hogar o sexo. Y por otro lado, quienes consideran que ellos también han sido víctimas del machismo que trata de imponer un molde definido sobre la masculinidad, relacionada con músculos, violencia, placer y poder.

Estas nuevas masculinidades empezaron a trabajar con el mismo objetivo que el feminismo: equiparar los roles de sexo en el mundo. No hay un guion y la humanidad merece evolucionar, ser mejor. En Bogotá, se encuentran proyectos como la ‘Liga Internacional de Mujeres Por la Paz y la Libertad en Colombia’, quienes vienen liderando la ‘Escuela Popular de Nuevas Masculinidades’ en la ciudad, que ayuda a la reflexión de los hombres sobre como viven sus roles de masculinidad y con el objetivo de comprometerse con la equidad de género y la eliminación de las violencias.

Escuela de Kick Boxing Rosa Elvira Cely: no más agresiones

La Liga de las Mujeres tiene varios grupos de trabajo que están ubicados en diferentes zonas de la ciudad, los cuales tienen como finalidad llegar a las mujeres y hombres que quieran hacer parte del cambio, de la transformación social que conlleva, por primera vez, pensar en que la mujer puede ser líder y exitosa.

María Fernanda Padilla, por ejemplo pertenece a la ‘Escuela de Kick Boxing Rosa Elvira Cely’, nombre que se le atribuyó por el repudiable caso de feminicidio ocurrido en Bogotá hace seis años. Es una escuela que le enseña a las mujeres a defenderse por medio de técnicas de boxeo.

Escuela De Kick Boxing Rosa Elvira Cely / Liga de las Mujeres

Y es que para María Fernanda, las situaciones de privilegio está hasta en el tema de salir a la calle, “ustedes de hombres salen a la calle y la situación de privilegio en la que ustedes caminan en la calle es muy distinta al de la mujeres, porque en nosotras está presente el tema del acoso, es una presión social”. Por tal razón, se identificó con la defensa personal y lo hizo parte de su lucha por cambiar la perspectiva de que la mujer está diseñada para ser el sexo débil, cuando son todo lo contrario.

Club de Lectura Libertinas: un espacio para la reflexión

Este mismo colectivo, tiene un club de lectura llamado ‘Libertinas’, allí buscan abrir un espacio de reflexión donde la literatura femenina sea el centro de discusión. A este grupo pertenece Andrés Felipe Castro, quien mantiene un gusto por la lectura de este tema, que lo llevo a pertenecer a este club y a querer que otros hombres conozcan y participen para lograr una reflexión más amplia sobre la temática de las nuevas masculinidades y las luchas feministas.

Club de Lectura Libertinas / Liga de las Mujeres

“Es un espacio de encuentro de mujeres y hombres para reflexionar, sentir y compartir experiencias en torno a la literatura y la poesía. Libros, novelas, cuentos, relatos y poemas escritos por mujeres, colombianas, latinoamericanas y del mundo entero que merecen ser exploradas y visibilizadas”, así se presenta el club Libertinas.

Los imaginarios se rompen, los estereotipos se disuelven, los dogmas y doctrinas están para replantear, y se está en un momento en el que es necesario adentrarse a las violencias históricas contra las mujeres, las cuales lamentablemente se ha normalizado. Empoderar una lucha justa que nada tiene que ver con una guerra de sexos, tiene que ver con los derechos de nuestras madres, hermanas e hijas. Porque los hombres tienen el deber y la responsabilidad de actuar, de unirse y hacer de esta, una lucha exclusiva de todos.

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