Fenómenos paranormales, ovnis y otros engaños en la web

30 de enero del 2019

Crear falsas imágenes o videos es muy fácil, solo basta tener unos pocos conocimientos.

Fenómenos paranormales, ovnis y otros engaños en la web

pixabay

“Es material gráfico muy fácil de producir, pues basta con tener modelos en tres dimensiones para hacer una reproducción digital a partir de ecuaciones o cálculos matemáticos que permiten integrarla a la imagen real”, explica Fabián Saavedra Daza, estudiante del Doctorado en Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) y codirector del Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología (GCPA).

El proceso también incluye una serie de ajustes para obtener efectos como luces y sombras que se adapten a las características de la imagen en la que se hará la modificación, además de otros aspectos técnicos asociados con la técnica empleada, tanto análoga como digital.

Ejemplo de ello son las “nuevas” imágenes que habitualmente invaden la red sobre los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, o la maratón de Boston, además de la posibilidad de recrear viajes en el tiempo y modificar aspectos del pasado que se ven reflejados en sutiles cambios, a pesar de que físicamente son imposibles.

Aunque se trata de una labor que demanda mucho tiempo, los decodificadores disponibles en internet hacen posible que prácticamente cualquier persona, con un mínimo entrenamiento, pueda crear estas ilusiones.

“En la medida en que tecnologías como inteligencia artificial o Machine Learning (aprendizaje automático, automatizado o de máquinas) resultan más accesibles, adulterar un video con alta definición es cada día más sencillo, puesto que no se requiere de formación académica”, precisa el doctorante, aunque reconoce que para el caso del video se requiere mayor grado de especialización y dedicación.

La clave está en los detalles

A pesar de los múltiples avances tecnológicos, detectar estos engaños no es tan difícil, ya que mientras en los videos la baja calidad salta a la vista, las imágenes suelen presentar cambios demasiado abruptos.

“En algunos casos resulta evidente la superposición de imágenes, porque las máscaras quedan mal hechas y el engaño no tarde en descubrirse”, precisa el doctorante, para quien la gran cantidad de fotos y videos adulterados que circulan en la red se puede explicar en la deficiente formación académica del público que las consume.

Además de la pauta con la que se suelen financiar las plataformas digitales en las que se alojan blogs y videos, los creadores de estas falacias suelen obtener recursos adicionales a partir de la publicación de material impreso destinado a llamar la atención de nuevos incautos, o de personas aficionadas a la consulta de temas esotéricos, sobre fenómenos paranormales y vida extraterrestre, entre otros.

“Como la discusión sobre estos asuntos suele tardar, pues para refutarlos se debe contar con evidencias que requieren conocimientos en los campos de la física, química, biología y geología, los consumidores de estos productos prefieren aferrarse a una idea que asumen como dogma”, puntualiza el doctorante.

En líneas generales, se trata de personas entre los 15 y 25 años, con formación básica secundaria o que apenas han iniciado sus estudios universitarios, o mayores de 50 años que no cuentan con educación superior.

Con información de Agenciadenoticias.unal

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