Francia Márquez y su compromiso con el ambiente

Francia Márquez y su compromiso con el ambiente

28 de diciembre del 2018

Lejos de su natal Cauca y en medio de un paisaje distinto, Francia Márquez recibió el 23 de abril de 2018, uno de los galardones más importantes del mundo, el Premio Goldman, considerado el “Nobel” de medio ambiente. 

Esa noche primaveral una mujer afrodescendiente vestida con un traje de colores vibrantes que evocan esa raíz africana en la que convergen lo natural y el ser humano, subiría al escenario y con ansiedad recibiría la estatuilla que hasta el momento solo tres colombianas la han conseguido, acreditándose como defensora de la naturaleza y el medio ambiente en este continente, gracias a su labor en contra de la minería ilegal.

Con un paso lento y seguro avanzó havia el estrado donde pronunció su discurso. Habló de sus ancestros, la resistencia en su comunidad, la mirada femenina en la preservación de la vida en el planeta, las acciones que deben adelantarse contra el cambio climático e invitó a reflexionar sobre el cuidado de “la casa común”.

“Soy una mujer afrodescendiente, crecí en un territorio ancestral que data desde 1636”, así inició su intervención.

Además, recordó a Berta Cáceres, quien recibió la distinción en 2015 y fue asesinada por oponerse a la construcción de una represa en su territorio. 

“Desde pequeños nos enseñan el valor de la tierra, sabemos que los territorios donde hemos construido comunidad y recreado nuestra cultura no fueron un regalo, pues le costó a nuestros mayores muchos años de trabajo y sufrimiento en las minas esclavistas”, aseveró la activista ovacionada por el público asistente a la gala.

Protección entre rudeza y dolor 

La vereda Yolombó al norte del departamento del Cauca en el municipio de Suárez, vio nacer hace 36 años a Francia Elena Márquez Mina, quien se convertiría en la protectora de un legado ancestral afectado por prácticas extractivistas y por la presencia de grupos armados ilegales.

Márquez ha liderado una lucha incansable en contra de la minería ilegal en el marco del conflicto armado, emprendido batallas en contra de la asignación de títulos mineros por parte de multinacionales que llevan a cabos sus proyectos en zonas protegidas por comunidades indígenas y afrodescendientes.  

Su labor comenzaría a mediados de los 90 cuando se movilizó para proteger el río Orejas, afluente que la vio crecer y significado de vida para su comunidad. Francia, logró entonces que el gobierno detuviera el proyecto que pretendía desviar el río a la Represa Salvajina para generar grandes impactos ambientales, sociales y la perdida de identidad. 

Marcha de los Turbantes 

Para 2014, la también defensora de derechos humanos permitió que se detuviera la minería ilegal en el corregimiento de La Toma, Cauca, lo que llevó a que el gobierno sacará algunas retroexcavadores que llegaron a extraer oro y envenenar el río con Mercurio.

Pero fue tarea fácil, la líder decidió iniciar su movilización cuando empezaron a desmontar la ladera de su municipio. Bogotá y varios puntos del país serían testigos de una movilización de mujeres sin precedentes.

En la Movilización de Mujeres Negras Por el Cuidado de la Vida y los Territorios Ancestrales o “Marcha de los turbantes”, alrededor de 80 mujeres recorrieron cerca de 15 capitales para gritarle al Gobierno Nacional que la minería ilegal está matando las poblaciones rurales del país. 

Al no ser escuchadas, se tomaron el Ministerio del Interior por varios días, para pedirle al gobierno actuar prontamente. La fuerza de Márquez seguía intacta, sin embargo no todo era color de rosa y en 2015 debió salir desplazada de Yolombó tras recibir amenazas por parte de grupos al margen de la ley. 

No obstante, la mesa de diálogo que surgió tras la marcha, compuesta por los ministerios de Minas, Ambiente e Interior, permitió que 200 retroexcavadoras fueran expulsadas del territorio. 

Por estas acciones recibió en 2015 el Premio Nacional a la defensa de los derechos humanos en Colombia, en la categoría Defensora del Año.

Su apuesta en la política y en el Proceso de paz 

La caucana, desde su posición como sobreviviente y líder comunal, hizo parte de la quinta delegación de víctimas en el marco de los Diálogos de paz entre el Gobierno Nacional y el ahora partido político de las Farc.

Habló del impacto del conflicto armado nacional desde el panorama femenino en las comunidades afrocolombianas, indígenas y campesinas.

Asimismo, debido a sus experiencias de vida, participó en la construcción del capítulo étnico del Acuerdo de Paz e integra el Consejo Nacional de Paz y Convivencia que busca el cumplimiento de los acuerdos. 

En 2018, fue candidata a la cámara de Comunidades Afro-Descendientes por el partido Consejo Comunitario Yurumanguí en apoyo con el colectivo político Colombia Humana.