Frank Martínez, un comediante sin temas vedados

24 de febrero del 2018

“La sensibilidad de la gente para el humor ahora está muy crítica”.

Frank Martínez, un comediante sin temas vedados

@frank.martinez

Si la aspiración es hacer reír a los demás, tarea de por sí difícil, la mejor forma de empezar, tal vez, es reírse de sí mismo. Eso lo tiene claro Frank Martínez, el comediante antioqueño que se ha ganado un espacio en la escena nacional, con un estilo propio marcado por la espontaneidad, la frescura y un aspecto que a veces se torna controversial, el humor negro.

Sarcástico, observador, de comentarios divertidos salidos de la nada, Frank, un comunicador social que nunca ejerció la profesión, llegó a la comedia por los amigos. Aquellos a los que cada día les ‘mamaba gallo’ lo inscribieron en la convocatoria que lanzó en 2011 Comediantes de la Noche, de RCN, y así empezó su camino por el stand up comedy.

Es un hombre delgado, flaco para los de confianza, y tacaño, no tanto para pagar como sí para criticar los precios altos que no tienen justificación. Por eso son sus dos temas más recurrentes.

“La pobreza, porque llevo 33 años ejerciéndola, y la tacañería, porque reparo mucho en los precios”, le contó a Kienyke.com.

Pero no teme tocar temas más delicados o que pueden causar algún tipo de incomodidad: habla de la discapacidad, el cáncer, el feminismo, etc. En sus rutinas no hay tópicos vedados, porque una persona “no debería cohibirse de lo que piensa”. Simplemente, “lo que se debe evaluar es la forma de decir las cosas y escoger las palabras”, aseguró.

“La sensibilidad de la gente para el humor ahora está muy crítica. Todo tema se puede tocar, porque hay que dar ese paso. No es atacar a nadie, pero hay cosas que están mal, pero dan risa”. Frank Martínez

@frank.martinez

El humor negro lo concibe como “un placer culposo. Es como una liberación. La gente en su día a día no habla de esos temas, pero sí le gusta escuchar a otro que sea capaz de tratarlos”. Y en ese género inscribe su estilo, que también está influenciado por su gusto por escarbar, hacer preguntas y escribir, en eso ha aplicado su formación profesional.

“Una rutina parte de una simple idea”, explicó. Un “palito cagado”, una ardilla, un semáforo demorado para cambiar a verde puede convertirse en el inicio de una buena historia. De hecho, cuando aún no era comediante y trabajaba en un almacén de cadena, sus crónicas chistosas en una hoja de papel pegadas en una cartelera se convirtieron en un mito.

“Siempre me ha gustado hacer reír a la gente sin usar temas tan comunes. A todo se le puede sacar chiste”, afirmó.

La naturalidad, para Frank Martínez, es su mejor cualidad. “Siempre que me paro en un escenario hago de cuenta que estoy hablando con conocidos, no veo un público, sino amigos a los que les cuento vainas. Me gusta improvisar y la gente lo nota”.

Sin embargo, para llegar a ella tuvo que vencer el pánico escénico. Aquellos nervios que lo invadieron cuando estuvo en la final del programa que le dio un lugar entre los comediantes del país y lo hicieron olvidar su rutina, fueron superados con cursos de improvisación y expresión corporal y algunos trucos.

“La gente no lo sabe, pero en esas audiciones me escribía una palabra clave de la rutina en cada dedo. Mientras la gente se reía, pasteleaba el otro dedo, y en la final fueron tanto los nervios que el sudor me borró todo. Ahora tengo una hoja amarilla, aunque no la use. Necesito ver la hoja, porque no he superado el trauma de no aprenderme las cosas, pero me ha ayudado a definir el estilo”.

En el futuro se ve, de pronto, como escritor. “Un libro es otro objetivo. No soy solo el man chistoso, sino que soy un comediante que puede opinar sobre otras cosas y explorar otra faceta más seria”.

En el presente se enorgullece de sacar un show cada año con material inédito. “Hacer reír es muy difícil, que la gracia pegué, más, y sacar una hora de material es muy teso. Creo ser de los pocos en Colombia que hace esto y escribir se me volvió, a parte de una felicidad, una tarea del día a día”.

Y aunque sus padres hubieran preferido “un hijo adicto que comediante” – toda una exageración- él se empeña en seguir su camino. ‘La historia la escriben los perdedores’ es el stand up comedy que lanzará en abril y en el que contará una experiencia que parece salida de la ficción, pero que es parte de su vida.

A Frank Martínez una profesora del colegio lo mandó a matar y no es un chiste. Aunque no brinda más detalles, para no spoilear su show, y deja a quien escribe y lee con curiosidad, es una muestra de que hasta de esta difícil situación se puede sacar algo para hacer reír a la gente.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO